
Durante la nevada de hace 8 días, anunciada por el Servei Català de Metereologia con algo de inprecisión y 72 horas de antelación, se cerraron algunas carreteras y peajes en Catalunya.

Y Girona fue la más malparada. Centenares de vehículos quedaron atrapados en la AP-7 y en la N-2. Se cortaron 20 carreteras. En el aeropuerto de Girona, debido a no estar equipado con el sistema antiniebla, se desviaron unos 9 vuelos y 31 fueron cancelados. Se cortó el paso de La Jonquera, quedando atrapados unos 3.000 camiones. Se suspendieron servicios ferroviarios de Renfe, y 3.000 pasajeros tuvieron que ser alojados en polideportivos y centros cívicos. Se cerraron comercios y 713 centros educativos, dejando a unos 215.60 alumnos sin clase. Se averiaron los repetidores de telefonía móvil.

Pero lo peor fue el corte de suministro eléctrico. Bastó un día de nevada en Girona para tumbar, por efecto dominó, unas 33 torres de alta tensión y dañar 5.000 km. de tendido eléctrico. Catástrofe debida a la falta de mantenimiento y calidad del tendido de Endesa, que ha dejado a unos 220.000 abonados sin electricidad, durante varios días.

La ciudad de Girona quedó totalmente a oscuras. Hay países en donde nieva con mucha frecuencia, y no se caen las torres eléctricas, ni se deja a las personas sin electricidad durante días, lo que supone quedarse incomunicado, no tener luz, agua caliente, calefacción, cocina, nevera, congeladores de alimentos, ascensor, televisión, internet, telefonía móvil, y no poder sacar dinero de los cajeros, entre otros gravísimos inconveninetes. Y todo esto soportando temperaturas bajo cero.

Muchos pueblos quedaron incomunicados del mundo. Los alcaldes de esos pueblos están indignados y se han sentido desinformados y abandonados por las administraciones.

El periódico
The Times tradujo la carta enviada a La Vanguardia por el escritor británico
Tom Sharpe, de 81 años de edad, y que reside en el pueblo de Llafranc.
En su carta dice: "En mi vida he pasado tanto frío como en estas últimas horas. No recuerdo nada semejante, ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial, en Inglaterra. Espero no pillar una neumonía. Me resulta incomprensible que la próspera y civilizada Catalunya acepte esta situación".

Miles de personas, muchas ancianas o enfermas, han pasado días viviendo como en el Medioevo, y con una sensación de desamparo. Lo que empezó con unas escenas bucólicas, terminó en caos. Una buena imágen para captar turismo...

La gente se ha apañado con leña o con butano para cocinar. O han inventado remedios, como un señor que ha calentado platos con el aceite de unas latas de atún.
La gente ha perdido totalmente la paciencia tras muchos días sin poderse asear decentemente, ni calentar sus casas. Los que han tenido más suerte han dispuesto de generadores domésticos, cuyas ventas se han agotado. Aunque sus emanaciones han causado ya una muerte por intoxicación, y afectado a muchas personas.
Siempre que ocurren problemas de este género se desencadena una tremenda batalla política, con acusaciones, descalificaciones y peticiones de dimisión.
Tras el importante alud de protestas ciudadanas, unos políticos culpan a los metereólogos y a Endesa; los metereólogos y
Josep Mª Rovira, Director General de Endesa, se sacuden las culpas; la oposición pide dimisiones. Y la casa por barrer...
"Yo le puedo explicar a Ud. en qué cosas pierden el tiempo y el dinero de nuestros impuestos los gobernantes de la Generalitat", me dice furibunda una señora catalana de pura cepa. " Yo voté a un gobierno que decía ser progresista de izquierdas. Pero, ¿dónde está ese progreso? Tendrían que concentrarse en sacar de la crísis a Catalunya, que tantas cosas buenas tiene, y que han ido degradando poco a poco. Se equivocan en las prioridades, y ya no somos competitivos. Menos empecinarse en fastidiar y querer llevar a la ruina a los empresarios del mundo del cine, con el tema de las traducciones obligatorias al catalán. Menos dedicar el tiempo en querer multar al pequeño empresario, dueño, por ejemplo, de una tienda que se llama La Ventana, por que no la rotula La Finestra. Menos imponer, al más puro estilo franquista, el catalán en los colegios, atentando contra unas libertades, fundamentales para los que somos de izquierdas. Eso sí: El President
Montilla pasa de colegio catalán, y lleva a su prole a una escuela alemana. Y a mí, por amar y querer lo mejor para Catalunya, sin comulgar con el incompetente Tripartit, se me puede tildar de anticatalana. ¡
Quins collons!" ¿Qué dirían nuestros políticos si yo pusiese, en Madrid, una tienda llamada La Finestra, y el alcalde
Ruiz Gallardón me multase y obligase a llamarla La Ventana?

Mientras escucho a esta enfadada tendera, al borde de la ruina, me vienen a la mente imágenes de un programa de televisión (creo fue en "Tengo una pregunta para Ud."), en que
Josep Lluís Carod Rovira increpó a uno del público por llamarle José
Luis.
"Ud. no puede traducir mi nombre", gritó enfadadísimo, y con cierta razón,
Don Josep Lluis.

Pero en cambio, en Catlunya, podemos traducir el nombre y, para colmo, también el apellido de todo el mundo.

Como es el caso, por ejemplo, de
Don Juan de Borbón,
Conde de Barcelona, o del mismo Papa, a quien en Catalunya conocemos con el nombre de
Benet.

Yo como catalán, muy contrario a la política linguistica del franquismo, creo que en Catalunya nos falta visión de futuro y diplomacia.
Es desconcertante, en estos tiempos de profunda crísis, por ejemplo, el dedicar medio minuto al tema de la prohibición de los toros, llamada Fiesta Nacional. Yo no voy a los toros pero, como sé perfectamente que es una guerra perdida, y que nos hace antipáticos al resto de España, desearía, por el bien de nuestra depauperada Catalunya, que nuestros dirigentes se concentrasen en otros asuntos, mucho más prioritarios. "Esto, ahora, no toca", como decía el ex-President
Jordi Pujol.
Los que queremos una Catalunya mejor, y no por eso somos peores catalanes, estamos cansados de que, como escribió en La Vanguardia Isabel García Pagán, "Enfrentar a Catalunya con España es un deporte históricamante rentable para las filas del PP y del PSOE.
Al PP también le falta mucha diplomacia, en relación con Catalunya. No olvidemos la horrible e insultante frase: "Pujol, enano, habla castellano".
A estas alturas de mi vida, yo no soy de ningún partido. Soy del que lo haga mejor para la gran mayoría del país, y que no sea corrupto.
Bueno, me he ido por las ramas. Este es el resumen de la ruinosa situación, causada por la nevada en Girona:
22.000 empresas afectadas.
100.000.000 de €. en pérdidas.
120.000 trabajadores parados.
18.000 niños sin poder ir al colegio (muchos deben estar encantados).

Pero los más encantados con la nevada han sido los pinguinos del zoológico, convencidos de haber regresado, efímeramente, a su habitat natural.
Una semana más tarde el pueblo de Caldes de Malavella se ha manifestado, exigiendo que las compañías eléctricas asuman todas las responsabilidades. 1.2000 técnicos de Endesa ya se han puesto manos a la obra. Pero miles de personas seguirán sin electricidad durante muchos días más. 136 alcaldes se han reunido para exigir responsabilidades.
Parece que estemos en el tercer mundo.