El año pasado los vecinos pensamos que finalmente se restauraba la ruina. Pero se limitaron a tirar media fachada y a cubrirla, a trozos, con horribles plásticos negros. Y no retiraron el cutre vallado, que ya no protegía de posibles derrunbes. Una aberración.
En mi primera reunión con el nuevo Alcalde y su nuevo equipo, le mostré algunas fotos de cosas que deberían mejorarse. Y entre ellas: El cuidado y limpieza de la jardinería y las alcantarillas, y la ruina.
A los pocos días retiraron la vallas. ¡Bravo Ayuntamiento!
Y limpiaron los suelos, descuidados y sucios después de tantos años de abandono total. El siguiente paso es la restauración del edificio.
Los escombros producidos se retiraron a las pocas horas. ¡Muy bien!
El restaurante holandés La Scala, que ha sido el más perjudicado por el vallado, ha puesto plantas para mejorar el aspecto.
Se han liberado unos seis metros cuadrados. Y los jardines del lugar más emblemático de Dalt Vila, con un hotel, tres restaurantes, una galería de arte y una joyería de lujo, han sido podados y barridos.
Los peldaños y rincones estaban cubiertos por yerbajos.
A los pocos días de comentarlo en el Ayuntamiento se eliminó el problema.
Hace cinco años destrozaron los jardines en flor de Sa Carrossa.
Un vecino puso carteles denunciando la incompetencia de algunos jardineros.
Esperamos del nuevo Ayuntamiento que se contrate a verdaderos profesionales.
Ahora comunico, en entrevistas a los medios, las mejoras que se están haciendo. La estatua de Isidoro Macabich, que fue mi vecino y preside Sa Carrossa, es testigo de ello.
Espero que se solucionen también otros problemas que tiene la isla, de mucha más gravedad que los mencionados.







