
La barra del bar está debajo de un techo de bigas de savina.
Esta mesa es la preferida por la gran mayoría de clientes, que pueden disfrutar en Las Brisas de una muy buena cocina casera italiana.
En el jardín, junto a las mesas, hay una piscina.


Eran las 6 de la tarde. Como conozco muy bien Porroig, caminé hasta llegar a uno de mis rincones preferidos de Ibiza.
Recordé con nostalgia mi viaje a las islas Seychelles.
Allí nadé agarrado a tortugas.
Buceándo en las aguas de las Seychelles pude ver un fondo limpio, multicolor y lleno de fauna marina.
Cuando se hizo de noche regresé a Las Brisas. Me gustó mucho, y comprendí que volvería para cenar contemplando la fantástica vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario