miércoles, 9 de febrero de 2011

NUDISMO, ROBOS, SEMÁFOROS Y BABILONIA


Estaba paseando con Elsa Peretti, la diseñadora de Tiffany, por las calles de Barcelona cuando nos cruzamos con este curioso personaje. Elsa se sorprendió mucho. Para mí no era una novedad. Incluso sé que este "adonis juriásico" se llama Esteban, pues ya es conocido en la ciudad por pasear totalmente desnudo.


Algunos de estos nudistas habituales se han convertido en una atracción turística más de la ciudad de Barcelona. Uno de los más famosos se ha tatuado en las nalgas un calzoncillo.


Y es que ir en pelotas por Barcelona no es ilegal. Ya que, en el verano de 2004, el entonces Alcalde de Barcelona Joan Clos ( hoy embajador en Estambul), editó un folleto con fotos de personas desnudas, de todos las edades, con el lema "Expresarse en desnudez. El derecho individual a la indumentaria libre".




Esta iniciativa fue promovida por las asociaciones de nudistas ADDAN y ALETEIA.


No es pues de extrañar que, delante del Ayuntamiento y de la Generalitat, se den estos espectáculos tan "sexys".


Y también unas "ventiladas" concentraciones de tipo deportivo.


No todo el mundo reacciona igual ante los nudistas de Barcelona. El ríctus de desagrado de esta madre, que pasea con su hija menor, es muy significativo. Por regla general, estos exhibicionistas están muy bien dotados.


La Policía no les dice nada. Aunque yo creo que esta permisividad se acabará muy pronto, pues se dan grandes contradicciones.


Por ejemplo: Se está tratándo de prohibir, a petición de hosteleros y comerciantes, que los turistas y no turistas se paseen, o entren en las tiendas, en bañador o sin camisa.

Un turista, recriminado por un policía porque paseaba en bañador por el Paseo de Gracia, se quitó el bañador, se quedó desnudo y dijo: "Ahora ya voy legal".


Lo bueno de ir desnudo es que no se te acerca nadie para robar.

El tema de los hurtos y robos en Barcelona es muy preocupante, ya se comenta en medio mundo, y nos da muy mala imagen. Yo ví en Beirut un programa de televisión dedicado a los robos a turistas en Barcelona, y me dio mucha verguenza.


Según la policía, Barcelona sufre 310 hurtos diarios y 32 robos en pisos y locales comerciales.


Y muchos vehículos son robados o desvalijados.


Con la crísis el problema va en aumento. Y como el Código Penal es blando, Barcelona se ha convertido en un paraíso para los "chorízos". Hay, por ejemplo, 49 ladrones que operan en el Metro, que acumulan 500 detenciones.
 

Esos ladrones entran y salen de las comisarías, y caminan tan tranquilos por las calles. Tienen semáforo verde para delinquir.


Y hablando de semáforos. Los conductores son cada vez más impacientes y nerviosos.


6 de cada 10 semáforos no se respetan.


Yo, que suelo ir en moto por Barcelona, he observado una imprudencia, que empezaron los motoristas, y ahora coches, taxis y autobuses siguen el mal ejemplo.


Cuando los impacientes conductores, parados ante un semáforo rojo, ven que se pone rojo el semáforo del peatón, arrancan como locos, varios segundos antes de tener luz verde. Una peligrosa imprudencia.


Son malos hábitos que yo no entiendo. Y, hablando de no entender, parece que nuestro Senado se ha convertido en la Torre de Babel.


El uso de las lenguas cooficiales de España hace necesaria la traducción simultánea, y el consecuente uso de pinganillos, con un coste de unos 10.000 €. por sesión. Otro gasto innecesario en época de crísis.


Cuando veo la expresión en la cara de estos senadores, enganchados al pinganillo, pienso en la película "Lost in Translation", dirigida por Sofia Coppola.

Lo que es una riqueza cultural, lo convierten en pobreza económica. ¡Cuánta suerte tienen los países con  un único idioma! No pierden el tiempo ni el dinero de los contribuyentes en esos temas, ni sufren enfrentamientos, envidias y odios entre sus regiones.

miércoles, 2 de febrero de 2011

¡¡¡HORROR!!! ¿DÓNDE HE DEJADO EL MÓVIL?


Martin Cooper, es el inventor del teléfono móvil. Cooper hizo la primera llamada, en 1973, con un Dyna-Trac de Motorola. En el 2009 se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de la Investigación Científica y Técnica.
Dice Martin Cooper que se inspiró en unas imágenes del Capitán Kirk, de Star Trek, para desarrollar el móvil.
Este fantástico invento provocó el comienzo del vertiginoso declive del uso de las cabinas telefónicas. Y comenzaba, también, la era de un nuevo tipo de adicción sin sustancias: el enganche al teléfono móvil.
La adicción al móvil es tan fuerte como el tabaquísmo.
Tan fuerte como el alcoholismo.
Y tan fuerte como la drogodependencia.
O la bulímia.
Los adolescentes y jóvenes son los más adictos. 1 de cada 20 está seriamente enganchado al móvil.
Hoy día es impensable que un joven no tenga un teléfono móvil. Y el que no lo tiene se siente muy desgraciado.



Se diseñan móviles con dibujos infantiles.
Muchos niños ya tienen teléfono móvil antes de cumplir un año.
Y es tal la adicción que les produce, que una madre, para que su hijo merendase, tenía que hacerle el sandwich en forma de teléfono móvil.
Muchísimos jóvenes, y no tan jóvenes, utilizan el móvil para comunicar cualquier tontería innecesaria.
La rapidez al teclear destroza el lenguaje y la ortografía. Y hay chicos que se hunden si nadie les llama al móvil en una mediahora.
Todo se queda rapidamente anticuado.
Con los teléfonos de última generación se pueden hacer magníficas fotos y vídeos, y la gente pasa el rato intercambiando imágenes.
El móvil se emplea también para comunicarse en las redes sociales, colgando todo tipo de fotos y vídeos. Algunos compiten obsesivamente por quién tiene más amigos en Facebook.
En el mundo se envían, a diario, millones y millones de SMS, whatsapps, Twitts e emails.
Para aquellos que nadan en la abundancia se diseñan móviles lujosísimos, con diamantes incrustados.
El teléfono móvil no sólo se lleva en los bolsillos, bolsos o colgado del cuello.
El móvil se ha convertido en un apéndice de nuestras manos, o de otros sitios... Como este "manos libres".
Muchos han aprendido a hacer todo tipo de virguerías con  una sola mano, para no tener que soltar el móvil con la otra.
El adicto puede sufrir ansiedad, palpitaciones o sudores por encontrarse sin cobertura, porque se ha agotado la batería o la tarjeta de prepago. Y el drama más espantoso es perder el móvil, lo que provoca pánico y un mono descomunal. 
Es frecuente ver a personas manifestando, impúdicamente, serios cabreos por el mal funcionamiento de su teléfono.
O a mujeres histéricas que, tras fisgonear las últimas llamadas o mensajes en el móvil de su marido o pareja, descubren sus infidelidades.
Lo grabado en un teléfono móvil puede ser la causa de divorcio de una pareja que había estado muy enamorada.
Hay enamorados que se pasan horas al teléfono y no quieren colgar. Y están un buen rato con la ñoña cantinela del "Va...cuelga tú...no..., yo no... , cuelga tú primero..."
La telefonítis aguda es el uso innecesario y compulsivo del móvil. Puede considerarse adicta aquella persona que esté constantemente controlando la pantalla, por si suena el móvil, si hay SMS, whatsapps o llamadas perdidas.
Hay personas que no sueltan el móvil ni en el cuarto de baño. Duermen con el móvil debajo de la almohada, por si reciben alguna llamada, o lo usan incluso mientras hacen gimnasia. No pueden perderlo de vista ni un momento. Y lo usan conduciendo coches y motos.
Si se hace un uso excesivo del móvil, las radiaciones electromagnéticas pueden resultar muy nocivas para la salud. Y, de tanto teclear, se acabarán produciendo horribles mutaciones digitales.
Por todas partes se escuchan politonos, que van del más simple timbre al más ridículo y ruidoso de los sonidos o musiquitas. Los politonos suenan indebidamente en aviones, cines, teatros, funerales, a mitad de un discurso o a mitad de una clase. No podemos estar ni un minuto sin el teléfono móvil.
Un 30% de los españoles sufre algún tipo de adicción a las nuevas tecnologías. Y, a este paso, tendrán móvil hasta los animales de compañía.