Estaba paseando con
Elsa Peretti, la diseñadora de Tiffany, por las calles de Barcelona cuando nos cruzamos con este curioso personaje.
Elsa se sorprendió mucho. Para mí no era una novedad. Incluso sé que este "adonis juriásico" se llama Esteban, pues ya es conocido en la ciudad por pasear totalmente desnudo.
Algunos de estos nudistas habituales se han convertido en una atracción turística más de la ciudad de Barcelona. Uno de los más famosos se ha tatuado en las nalgas un calzoncillo.
Y es que ir en pelotas por Barcelona no es ilegal. Ya que, en el verano de 2004, el entonces Alcalde de Barcelona
Joan Clos ( hoy embajador en Estambul), editó un folleto con fotos de personas desnudas, de todos las edades, con el lema "Expresarse en desnudez. El derecho individual a la indumentaria libre".
Esta iniciativa fue promovida por las asociaciones de nudistas ADDAN y ALETEIA.
No es pues de extrañar que, delante del Ayuntamiento y de la Generalitat, se den estos espectáculos tan "sexys".
Y también unas "ventiladas" concentraciones de tipo deportivo.
No todo el mundo reacciona igual ante los nudistas de Barcelona. El ríctus de desagrado de esta madre, que pasea con su hija menor, es muy significativo. Por regla general, estos exhibicionistas están muy bien dotados.
La Policía no les dice nada. Aunque yo creo que esta permisividad se acabará muy pronto, pues se dan grandes contradicciones.
Por ejemplo: Se está tratándo de prohibir, a petición de hosteleros y comerciantes, que los turistas y no turistas se paseen, o entren en las tiendas, en bañador o sin camisa.
Un turista, recriminado por un policía porque paseaba en bañador por el Paseo de Gracia, se quitó el bañador, se quedó desnudo y dijo: "Ahora ya voy legal".
Lo bueno de ir desnudo es que no se te acerca nadie para robar.
El tema de los hurtos y robos en Barcelona es muy preocupante, ya se comenta en medio mundo, y nos da muy mala imagen. Yo ví en Beirut un programa de televisión dedicado a los robos a turistas en Barcelona, y me dio mucha verguenza.
Según la policía, Barcelona sufre 310 hurtos diarios y 32 robos en pisos y locales comerciales.
Y muchos vehículos son robados o desvalijados.
Con la crísis el problema va en aumento. Y como el Código Penal es blando, Barcelona se ha convertido en un paraíso para los "chorízos". Hay, por ejemplo, 49 ladrones que operan en el Metro, que acumulan 500 detenciones.
Esos ladrones entran y salen de las comisarías, y caminan tan tranquilos por las calles. Tienen semáforo verde para delinquir.
Y hablando de semáforos. Los conductores son cada vez más impacientes y nerviosos.
6 de cada 10 semáforos no se respetan.
Yo, que suelo ir en moto por Barcelona, he observado una imprudencia, que empezaron los motoristas, y ahora coches, taxis y autobuses siguen el mal ejemplo.
Cuando los impacientes conductores, parados ante un semáforo rojo, ven que se pone rojo el semáforo del peatón, arrancan como locos, varios segundos antes de tener luz verde. Una peligrosa imprudencia.
Son malos hábitos que yo no entiendo. Y, hablando de no entender, parece que nuestro Senado se ha convertido en la Torre de Babel.
El uso de las lenguas cooficiales de España hace necesaria la traducción simultánea, y el consecuente uso de pinganillos, con un coste de unos 10.000 €. por sesión. Otro gasto innecesario en época de crísis.
Cuando veo la expresión en la cara de estos senadores, enganchados al pinganillo, pienso en la película "
Lost in Translation", dirigida por
Sofia Coppola.
Lo que es una riqueza cultural, lo convierten en pobreza económica. ¡Cuánta suerte tienen los países con un único idioma! No pierden el tiempo ni el dinero de los contribuyentes en esos temas, ni sufren enfrentamientos, envidias y odios entre sus regiones.