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sábado, 23 de noviembre de 2013

UN SALUDABLE EJERCICIO, UN PINTOR Y UN DESASTRE

Asistí a la inauguración del primer centro WATERBIKE en España.
Este centro está en el nº 189 de la calle Via Augusta, de Barcelona.
En Francia hay más de 132 centros. WATERBIKE tiene también centros en Suiza, Luxenburgo, Portugal y Arabia Saudita.
Estas cabinas individuales se llenan de agua y el cliente pedalea en ellas entre 30 y 45 minutos.
 Esta es una empresa  familiar francesa.
Abriendo una puerta corredera dos personas pueden experimentar juntos este saludable ejercicio de la bicicleta acuática.
Este ejercico tiene efecto adelgazante, activa el retorno venoso, estimula la circulación sanguínea, ayuda a disminuir la celulítis y a disminuir la pesadez de las piernas.
Yo tuve la inmediata curiosidad de probar esta bicicleta acuática con cromoterapia.
Unos chorros, como los de en un jacuzzi, mueven el agua. Con unos auriculares puedes escuchar varios canales de televisión.
El color del agua cambia continuamente.
Me gustaron los cambios de color del agua: verde, rojo, fuksia y azul.
Dos horas más tarde, y para seguir llenándo mis ojos de color, fui a ver la exposición "NINHOS".
La galería EL QUATRE está ubicada en la calle Rosselló, 193.
Esta exposición de mi amigo, el prestigioso pintor Antonio Vives Fierro, permanecerá abierta hasta el 3 de diciembre. Su pintura ha dado un gran cambio con esta colección de niños, irónica, crítica y bromista.
Sant Jordi.
Tango.
Vespa  y  Bonaparte.
Concierto.
Me senté un rato para hablar con Antonio, y estuve ojeando libros publicados de su obra, especialmente uno con cuadros de calles y edificios emblemáticos de Barcelona.
Super emblemático y famoso fue el restaurante FINISTERRE, que decoré en el año 1985, en colaboración con Estrella Salietti. Debido a desavenencias entre los propietarios se cerró unos años más tarde. Diseñé una decoración elegante y muy clásica, respetando la antiguedad y la belleza del espacio y de sus artesanados.
En la actualidad se ha convertido en un restaurante mediocre, con sillas de plástico, y se han cargado las antiguas molduras de los techos
FINISTERRE tuvo la mejor clientela de Barcelona. Políticos, importantes empresarios y miembros de la alta sociedad se daban cita a diario en FINISTERRE. Me pregunto cómo permitieron este desastre.

FOTOS: Carlos Martorell. Mi retrato, para una doble página de HOLA, es obra de Antoni Bernad.

lunes, 12 de noviembre de 2012

MI PRIMER DESNUDO FEMENINO


España, en el año 1955, era pobre, gris y triste.


Eran los tiempos de la peseta con la cara de Franco.



Entonces me fascinaba un nuevo vehículo: la Vespa.


 La televisión no llegaría hasta 1956, y escuchar la radio era imprescindible.



Los futbolistas eran la imágen de la masculinidad. No como ahora, que hay muchos "metrosexuales" obsesionados por la Moda, la fiesta, y el ligoteo con modelos y famosillas.


Los niños leíamos tebeos. Lo que ahora llaman comics.





Los mayores leían la sarcástica revista La Codorniz.


El cine era religioso o muy mojigato.
Se censuraban las películas. Muchas no llegaban nunca a proyectarse.


La tijera de los censores era mucho más dura que la utilizada hoy día para los recortes económicos.

La censura consideró que el cuerpo de Lex Barker (que estuvo casado con Tita Thyssen) podía incitar a los jóvenes al homosexualismo, y la primera película "Tarzán" se catalogó no apta para menores. 


El desnudo estaba totalmente prohibido en revistas, e incluso en las tapas de los discos, en los que la desnudez se camuflaba.


Yo estaba a punto de cumplir 11 años. Era un niño muy tranquilo, observador, detallista, que disimulaba su precocidad, como táctica de defensa frente a los adultos



Por entonces nunca había visto el cuerpo desnudo de una mujer. Eso estaba totalmente prohibido en España.


Un día vino a comer, a nuestra recién estrenada casa de la Travesera de Gracia de Barcelona, un señor muy serio, con su hija, recién llegados de Buenos Aires. 
Este señor quería consultar algo muy importante a mi padre (aquí en la foto), que fue una eminencia internacional, en el campo de la cirugía cardiovascular.


Mientras mis padres estaban en el comedor con aquellas visitas, yo me colé, a gatas, en el salón para comerme los restos del aperitivo. (A los siete hermanos no nos estaba permitido sentarnos a la mesa cuando había invitados). 

Sobre una silla había un maletín entreabierto con varias fotos de una joven mujer rubia. En una de esas fotos la mujer estaba desnuda, y parecía dormida. ¡Fue mi primera visión de un desnudo femenino!
 

Al día siguiente, en el Colegio Luis Vives, durante el recreo, fuí el centro de atención de todos los alumnos. Les conté, con todo lujo de detalles, lo que había visto en el interior del maletín: ¡A una mujer desnuda!


Años más tarde, escuché a mi padre contar que, un día, el Dr. Pedro Ara, el famoso embalsamador de Eva Duarte de Perón, le había consultado un tema sobre vaciado de arterias y venas, que luego rellenaba con parafina. El Dr. Ara le enseñó varias fotos del proceso de embalsamación, que llevaba en su maletín.


Evita Perón era aquella mujer rubia y desnuda, que parecía dormida, pero que, en realidad, estaba momificada.


El 26 de julio fue el 60 aniversario de la muerte de Eva Duarte de Perón.
Yo estaba en plena temporada de Ibiza, y no pude escribir sobre ello.


La mítica esposa del General Perón, muerta y embalsamada, había sido la visión de mi primer desnudo femenino.


Las masas la veneraban. (En esta foto parece la DJ de una macrofiesta de la actualidad).


En 1952, con tan solo 33 años, un cáncer acabó con su vida. Y su cuerpo fue embalsamado. Pedro Ara consiguió, en tan solo una noche, el efecto "cuerpo dormido", indefinidamente incorruptible. Ara vivió practicamente junto al cadáver, cuidándolo en la CGT hasta el año 1955.


En 1949 Evita visitó España, y fue recibida por los Franco.


En la Plaza de Oriente se concentró medio Madrid para verla y jalearla.


Aprovechándo su viaje a Europa, visitó al Papa Pio XII en el Vaticano.
Las increibles trapisondas, líos y embrollos, acaecidos al cadáver de Evita, se cuentan en esta novela, que recomiendo efusivamente.



En 1971, el cuerpo embalsamado de Evita fue exhumado en Milán y enviado, en bastante mal estado, a la residencia madrileña de Juan Domingo Perón e Isabelita. Allí permaneció durante tres años.
En 1974, Domingo Isaac Tellechea limpió y restauró el cadáver.


Finalmente, en 1976, el tan trajinado cuerpo de Eva Duarte de Perón recibió cristiana sepultura en el cementerio La Recoleta, de Buenos Aires. Descanse en Paz.