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jueves, 11 de febrero de 2016

UN POCO DE HUMOR. QUE MUCHA FALTA NOS HACE...

El ansia, la avaricia y la soberbia de los políticos corruptos que amasan enormes cantidades de dinero ilegalmente, robando al contribuyente, me dan mucho asco y me enfurece.
 Las constantes noticias de corrupción son una auténtica mierda.
Tuve respeto por alguno de ellos, y ahora me dan ganas de vomitar.
 ¡Es que los corruptos tienen muchos huevos!
 Muchos más que todos los escoceses juntos...
Las profesionales del sexo están hartas de que siempre se las relacione con los malditos corruptos.
Suerte que algunos, como Forges, convierten el nefasto tema en humor. Porque HUMOR, además de trabajo y honradez, es lo que necesitamos.
La falta de inteligencia y de cultura es otro de los grandes problemas de este siglo.
Muchos creen que teniendo Google ya no hace falta cultura. La adicción a los móviles, al Ipad y a las redes sociales ya empieza en la más tierna infancia.
Ya no hay infancia. Hay Iphoncia. Hay que rebajar la edad de la Ley del Menor.
Hay quienes no pueden dejar el ordenador ni haciendo sus necesidades.
Reconozco que a mí también me pasa algunas veces... Sorry.

Ya nadie hace caso a las señales de "Prohibido".

Este mendigo ponía en su Facebook: "Oy no e komido". 
Y un gracioso le contestó con esta foto: ¡A comer!
Y un pasota, desde Ibiza, le envió esta imagen de un empacho.
Siempre me he preguntado dónde hacen sus necesidades estos pobres indigentes que duermen tirados por los suelos.
Deben de soñar con lugares idílicos como este.
Si yo fuese rico, tendría una Fundación que regalaría WC portátiles a los sintecho.
 Los indigentes tienen la suerte de que se ha puesto de moda la barba. Pero tienen la desgarcia de que, a la vez, está de moda la depilación corporal.
Los privilegiados, que aún no estamos durmiendo por los suelos, los utilizamos para sentarnos en ellos, y pensar en cosas bonitas...
El cerebro del ser humano es fascinante. Y eso que tan solo usamos una pequeña parte.
Pero uando tan solo esa tan pequeña parte, superamos con creces, en inteligencia, a los animales.
Lo bueno es que los animales no generan basura, y el Homo Sapiens, convertido hoy en Homo Whatsapiens, está destrozando el planeta.
Me da miedo que, debido a la fama internacional de Ibiza, y a que nadie quiere ir de vacaciones a un país musulman, la isla muera de éxito.
Debido al cambio climático, a la polución, a vivir bajo una nube de wifi, a la comida basura, etc., se están produciendo extrañas mutaciones genéticas.
Y se están dando casos de malformaciones, debido a un continuo tecleo con los dedos.
Así son los ataúdes de moda para la generación adicta al tecleo.
Y así serán, dentro de poco tiempo, los funerales.
Al final me digo: ¡A tomar por el saco! que la vida son dos días.
 Después de hacer el besugo con este post, me despido con un beso, pero sin lengua.

lunes, 29 de julio de 2013

UNA ENFERMEDAD DE MODA: LA NOMOPHOBIA.


Los psiquiatras ingleses, muy preocupados por la adicción al teléfono móvil, han bautizado esta enfermedad: NOMOPHOBIA (No Móvil Fobia), el miedo a quedarse sin móvil, sin comunicación, sin saldo, sin cobertura, sin batería, o a perder la tan preciada agenda del teléfono.
A nuestros abuelos les hubiese gustado tener un teléfono móvil, pero entonces no era posible.
En algunos lugares del tercer mundo el teléfono móvil no está aún perfeccionado.
Gracias al móvil, esta generación se ha ahorrado la lata de tener que ir a llamar a las cabinas telefónicas.
 Desde la más tierna infancia, esta generación utiliza el móvil.
Los niños sueltan el biberón para teclear o hablar por el móvil.
Por esta razón los psiquiatras ingleses han calificado de "nomophobos" a los pacientes adictos al móvil.
El móvil es más adictivo que el tabaco.
El móvil es más adictivo que el alcohol.
El móvil es más adictivo que las drogas sintéticas.
El móvil es más adictivo que la heroína.
Con los smartphones esta dependencia se ha multiplicado y se conjuga con la adicción a las redes sociales.
Muchas parejas se rompen por culpa de esta adicción.
La Nomophobia entorpece las relaciones sexuales.
El adicto al móvil no lo suelta ni en pleno acto sexual y no puede llegar al climax.
 Porque su verdadero amor es el teléfono móvil.
El adicto duerme con el móvil encendido junto a la almohada, por si le llaman o llega un mensaje.
La Nomophobia puede incluso producir insomnio.
Esta es una generación esclava del móvil.
¿Por qué se reunen los amigos si luego pasan todo el rato hablando y tecleando con el móvil?
 Enviar fotos forma también parte de la Nobophobia.
Y como los Whatsapps son gratis...
Los adictos salen de viaje y no se dirigen la palabra.
Los adictos no sueltan el móvil ni en la bañera.
Ni sentados en el WC.
Los adictos pueden tener un ataque de histeria debido a la falta de cobertura.
Esta imagen puede provocarles mucha ansiedad.
Si de repente el móvil se queda sin saldo al adicto puede darle un ictus.
Pero lo más grave es ¡¡¡PERDER EL MÓVIL!!! 
La busqueda puede resultar desesperante.
 La perdida definitiva del móvil puede llevar al adicto a la tumba.

Pasé unos días en Formentera, y me sorprendió ver que todos los turistas y veraneantes estaban en las playas sin soltar el móvil.
NOMOPHOBIA es una enfermedad mental que afecta a millones de personas. 
Debido a que los adictos andan desconcentrados por las calles, cada día hay más robos. 

En algunos sitios puede verse esta señal de prohibición. 
Es la señal más desobedecida del mundo.
Me imagino que el maquinista, que originó este catastrófico y mortal accidente, estaría despistado con su teléfono móvil.