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martes, 20 de septiembre de 2016

IBIZA. UNA CENA PARA UN REPORTAJE Y UN ANTIGUO RESTAURANTE RENOVADO.

Pino y Lorena Sagliocco invitaron a un grupo de amigos a una cena, porque Joana Bonet preparaba un reportaje sobre Pino para el Magazine Fashion & Arts, que ella dirije.
La entrevista es de Juan Suárez, al que agradezco el comentario: "Carlos Martorell es el mejor relaciones públicas de Ibiza de todos los tiempos".
Pino entre Joana Bonet y su esposa Lorena Giavalisco.
 La gran empresaria Rosa Esteva preparó el buffet, en la casa de playa de Pino, en Cap d'Es Falcó.
Daniel Busturia y Belinda Nieto.
Angel Nieto, Pino, Massimo Lucarini y Mario Arlati.

Gloria Coromina y Mª Antonia Sans.
 Colate Vallejo Nájera, José Manuel Lorenzo, Mª Antonia y Carles Sans, y Joan Vehils.
Jane Schindler y su precoz hija Chloe, DJ, cantante y compositora.
Al anochecer, llegaron Allegra Gucci y su esposo Enrico Barbieri.
 Enrico y Allegra llegaron a bordo del magnífico velero Creole.
También estaba Edoardo Ponti, hijo de Carlo Ponti y Sofia Loren.
En 1979, Sofia Loren llegó a Barcelona para promocionar su libro "Vivir y amar", y hubo un cóctel en el Hotel Ritz.
 Antonio Parés, presidente del Ritz, me pidió que le entregase un ramo de flores en su nombre.
Yo le dije: "Seamos más divertidos. Déjame que le entregue una mortadela, como la de su película".
 Cuando irrumpí en el estrado portando aquella mortadela tamaño XXL dos guadaespaldas se avalanzaron sobre mí, creyéndo que era un artefacto explosivo.
 La única que lo entendió y rió fue Sofia Loren.
Al día siguiente Mª Pilar Comín publicó la anécdota en La Vanguardia. 

        EL RESTAURANTE "EL PORTALÓN" SE RENUEVA
 Hace muchísimos años que existe El Portalón, a muy pocos metros de mi casa, en Dalt Vila.
El Portalón mantiene su nombre, y hoy se abre al público.
El nuevo propietario es inglés, y me ha dicho que ofrecerá una cocina internacional.
Cuando a finales de los 70 el restaurante pertenecía a un madrileño, vi cenar a la familia real al completo, en una larga mesa, contra esta pared.

viernes, 7 de marzo de 2008

SOFIA LOREN, UNA MORTADELA Y YO, EN EL HOTEL RITZ

A sus 70 años, Sofia Loren participa en el rodaje del musical "Nine", basado en la genial película"Ocho y medio", de Federico Fellini.

Y me viene a la memoria una divertida anécdota del día en que conocí a la exuberante Sofia Scicolone (así se llama en realidad la actriz) en Barcelona.

En 1971, en la película "Mortadela", dirigida por Mario Monicelli y producida por Carlo Ponti, Sofia Loren interpretó el papel de Maddalena, una napolitana que viajaba a Nueva York para contraer matrimonio con otro inmigrante italiano.

En la película, Maddalena llega a las aduanas del aeropuerto neoyorkino con una enorme mortadela que, por supuesto, no le autorizan a pasar. Maddalena permanece en un despacho de Inmigración del aeropuerto, durante varios días, armando un revuelo tremendo para conseguir el permiso para entrar aquel tremendo fiambre, de unos 8 kilos de peso, en los Estados Unidos.

Pero Maddalena pasa hambre y se va comiendo poco a poco la mortadela. Y cuando finalmente llega el permiso ya se ha zampado, prácticamente, toda la pieza.

Unos años más tarde, en 1979, Sofia Loren llegó a Barcelona para promocionar su libro "Vivir y amar", en el Corte Inglés, donde llegó a firmar 1.117 libros. La Loren iba acompañada por su secretaria y por su amiga, y vecina de apartamento en Paris, también llamada Sofia, esposa del Principe Fernando de Baviera. Las protegía un ejercito de guardaespaldas.

Tras varias y exhaustivas horas dedicadas a la firma de su libro, Sofia Loren fue recibida por una multitud de invitados, fans y periodistas en el Hotel Ritz. La actriz lucía unas preciosas joyas que destellaban sobre su vestido de terciopelo negro, que contrastaba con el traje blanco de Luis del Olmo, que ejercía de entrevistador.


Yo, entonces, vivía en Ibiza y, cuando iba a Barcelona para ver a mi familia, me instalaba en el Ritz. Debido a la gran amistad que tenía con Antonio Parés, Presidente del lujoso hotel, solo me cobraban la símbólica cantidad de mil pesetas diarias. ¡Un auténtico chollo!

Dos días antes de la llegada de la famosa actriz italiana, Antonio Parés me pidió que, en su nombre, entregase un ramo de rosas a Sofia Loren, durante la recepción que, si no falla mi memoria de elefante, pues ha pasado la friolera de 29 años, tuvo lugar en el Salón Imperial del hotel.
"Seamos más originales y divertidos", le dije a Parés. "Prefiero entregarle una de esas inmensas mortadelas, que parecen una bomba, como la de su película. Seguro que le hará mucha gracia". Antonio Parés aceptó con cierto recelo, pues no estaba al corriente de aquella película. Y cuando irrumpí sobre el estrado con aquel embutido tamaño XXL, dos guardaespaldas se abalanzaron sobre mí, creyéndo que la mortadela era un artefacto explosivo.

Alguien de entre el público, al retirarse bruscamente, hizo pedazos un valioso jarrón ochocentista. Por suerte la Princesa de Baviera vino corriendo en mi ayuda.
"Tranquilos. Es un amigo. Un compañero de colegio", dijo poniendo su mano sobre mi hombro. Sofia de Baviera resultó ser Paty Arquer, a quien yo no había vuelto a ver desde que íbamos juntos al Jardín de Infancia, en el colegio Luis Vives.

Así pues, recuperada la calma, pude finalmente hacer entrega de la enorme mortadela. Nadie entendió la broma, pero Sofia Loren estuvo encantada y se rió mucho.

Al día siguiente, en La Vanguardia, la prestigiosa periodista Maria Pilar Comín, me dedicó unas palabras en la columna que tituló "Ese personaje de fábula, llamado Sofia Loren":
"Carlos Martorell tuvo la chispa de regalar a la actriz una mortadela, que ella recibió visiblemente regocijada".