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sábado, 17 de marzo de 2012

ANDY WARHOL. MIS ARTÍCULOS Y LA EXPOSICIÓN EN ZARAGOZA


ANDY WARHOL. PORTRAITS, es una colección de retratos que se exhibe, por primera vez en Europa, en la sala de exposiciones del Patio de la Infanta, de Ibercaja, en Zaragoza.


Los 99 retratos, valorados en más de 14 millones de euros, provienen del Andy Warhol Museum de Pittsburgh.

Este es su autoretrato del año 1950.

En esta exposición pueden verse fotos de la infancia del artista pop, dibujos a lápiz y para publicidades, como los figurines que hizo para Glamour, Harper’s Bazaar y New York Times, con los que tuvo mucho éxito en los años 50.







Además de la obra menos conocida de Warhol, están los retratos de Prince, Stallone, Jane Fonda, Mao Tse Tung, Michael Jackson, Liza Minelli, Marisa Berenson, Yves Saint Laurent, Truman Capote, Basquiat, Schwarzenegger o Tenessee Williams, entre muchos otros.

Yo conocí a Warhol en el año 70. Después de que, en el 1968, Valerie Solanas le disparase unos tiros a bocajarro en la Factory.


Desde entonces, Andy se convirtió en una persona muy frágil, enfermiza, tímida y traumatizada. En esta foto de Avedon se pueden ver las tremendas cicatrices causadas por los disparos.


Andy fue un gran relaciones públicas. Por la Factory pasaron todo tipo de personalidades del mundo del arte, la música, la política, la realeza, e incluso muertos de hambre, sin techo, que acabaron siendo mundialmente famosos. Warhol tenía mucho sentido del humor.

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Cuando organicé la apertura de LOEWE en Barcelona 1979, conseguí que Andy me enviase a Bob Colacello para publicar el evento en su famosa revista Interview.
Diseñé toda una colección de sombreros para el desfile, y conseguí cachorros de tigre vivos para que algunas modelos los llevasen en sus manos.



Invité también a Loulou de la Falaise, entonces brazo derecho de Yves Saint Laurent, y aparecimos fotografiados en el Warhol’s Interview, delante del mamut de piedra del Parque de la Ciutadella.


Cuando  Warhol era un desconocido en España, yo le hice entrevistas y reportajes sobre sus exposiciones. Y le retraté en varias ocasiones.



En esta foto conversa con Bianca Jagger, una de sus más queridas musas.














Fuímos juntos a fiestas y eventos. Y nos veíamos, también, en los divertidos happenings que organizaba Salvador Dalí, en el Hotel Saint Regis.


La época más gloriosa de la Factory coincidió con la apertura de la fantástica discoteca Studio 54.


En una fiesta organizada en Studio 54 por la Maharaní de Jaipur, para UNiCEF, me separaron del grupo de Andy, Migg y Bianca Jagger, Elsa Peretti y Halston. La relaciones públicas, y gran amiga, Carmen D'Alessio me sentó junto a una mujer de casi 90 años. Resultó ser la famosa actriz del cine mudo Gloria Swanson.  

En 1982, cuando LOEWE iba a inaugurar tienda en el Trump Tower de Nueva York, posamos juntos delante de los cuadros de la famosa torre, para yo publicar la foto en España.

Ninguno de mis amigos me hizo caso, en los años 70, cuando les sugerí que se hiciesen retratar por Warhol, cuando sus cuadros no eran nada caros. Ahora se tiran de los pelos, y yo también pues solo tengo una dedicatoria en uno de sus libros.


La exposición se clausurará el 22 de abril. 25 años después de la muerte de este artísta polifacético.

 El 22 de febrero de 1987 falleció Warhol. Yo publiqué su esquela con los nombres de sus íntimos amigos, colaboradores y personajes más importantes que retrató, con los que tuve la suerte de codearme, durante los 18 otoños seguidos que viví en Nueva York.


Warhol pintó una serie de calaveras.


Ahora las calaveras están de moda, como esta escultura de Subodh Gupta.


Con calaveras se han hecho espectaculares instalaciones.








Se diseñan joyas con perlas y diamantes.

Podemos ver calaveras hasta en el calzado.


Y calaveras en los complementos de moda.


Incluso se tatúan la piel con dibujos de calaveras.


Muchos años antes de que Andy Warhol pintase calaveras, y muchos años antes de que se pusieran de moda, yo ya pintaba calaveras.


Yo tenía solo15 años. Era un adolescente un tanto místico, y un poco agobiado por la represión y los convencionalismos burgueses de aquella época.

Lector insaciable de los mejores escritores del mundo, ilustraba con calaveras los versos de los grandes poetas. Pero luego, no dando ningún valor a mis pinturas, las rompía.

jueves, 17 de abril de 2008

UNA BAJADA DE PANTALONES


Estaba cenando en casa de Diana Vreeland, entonces directora del Costume Institute del Metropolitan Museum de Nueva York, y mientras contemplaba un cuadro con el grabado de un gato, a mi espalda, escuché una voz mortecina que me susurró:
-Tú qué crees… ¿Es macho o hembra?

La pregunta me pareció absurda. Me di la vuelta y me encontré frente a una cara lívida, enfermiza, cubierta por un cutis estropeado, con una expresión tímida, y bajo una peluca blanca y despeinada, que parecía haberle caído del techo.

Era Andy Warhol, seguido por sus inseparables Bob Colacello (Redactor del Andy Warhol’s Interview), Fred Hugues (Productor de La Factory), y los bellos gemelos Jed y Jay Johnson. Jed era el amigo de Warhol, y su hermano Jay, era un jovencito decadente, que estaba casi siempre “colocado”.

En las “cortes” que arrastran las celebridades siempre hay muchos celosos. Por esa razón, Jay Johnson, interrumpió mi encuentro con Andy, formulándome una pregunta aún más absurda, empleando un desagradable tono, lánguido y afeminado:
How big is your sex? (¿Es grande tu sexo?).
A littlte bigger than your brain! (Un poco más grande que tu cerebro)- contesté tajante a aquel joven que yo no conocía de nada.

Andy esbozó una tímida sonrisa. Le había hecho gracia mi rápida y cortante respuesta. Y al finalizar la cena me citó para almorzar, al día siguiente, en Max’s Kansas City, un local underground y un tanto cutre, que entonces estaba muy de moda. Recuerdo que Andy, con su bolígrafo, garabateó un dibujo sobre el mantel individual de papel, cosa que solía hacer en cafés y restaurantes. Y yo fui tan tonto que no me lo llevé.

Su deteriorado físico y su precaria salud se debían a los tiros que le había disparado, a boja jarro, Valery Solanas, una joven lesbiana, prostituta y sin techo, que solía rondar por La Factory, y que responsabilizó, injustamente, a Andy por haber sido ridiculizada en un importante programa de televisión, en el que presentó su “Scum Manifesto”, un texto demoledor contra el macho y en pro de su castración. En uno de los libros de Avedon puede verse la foto del busto desnudo de Warhol, totalmente cubierto por horribles cicatrices en zig-zag.

Saliendo de Max’s Kansas City, Andy me enseñó La Factory, y me sugirió que pasara por allí cuando quisiese.

Y así lo hice. En La Factory tuve el privilegio de coincidir con todo tipo de seres extravagantes y vanguardistas, junto a personajes como: Truman Capote, Basquiat, Liza Minelli, Migg y Bianca Jagger, Paloma Picasso, Divine, o Elisabeth Taylor; y también pude ver a famosos músicos, aristócratas y políticos. Yo tengo una gran colección de diapositivas con imágenes de muchas de estas personalidades.


No solo entraba y salía a menudo de La Factory, además Warhol me permitió también fotografiar sus cuadros, mucho antes de que fueran expuestos en galerías, como la Leo Castelli, en Soho, donde se vendió el primer cuadro con la famosa lata de sopa de tomate Campbell’s, lamentablemente convertida, en España, en imagen de un programa de cotilleo de televisión. La última lata Campbell’s, de Warhol, se ha vendido por la friolera de 8’5 millones de dólares.

Yo creo que Andy no tenía ni idea de dónde estaba Barcelona, y por eso me dejaba fotografiar todo su trabajo en primicia. Yo enviaba las fotos al periódico La Vanguardia y a la revista La Gaceta Ilustrada, ambos del Grupo Godó.

Fotografié los retratos de Farha Diva, Dianne Von Fürstenberg, Mao Tse Tung, y muchos más. Y me gustó especialmente la colección de cuadros de zapatos de tacón, porque Andy usó polvo de la talla de diamantes para enriquecer la textura de sus lienzos.

Como en aquellos años, en España, prácticamente nadie sabía quién era Warhol, por mis fotos, entrevistas y textos me dieron cuatro duros. Pero, sorprendentemente se publicaron. Con mis diapositivas de Nueva York llegué incluso a hacer alguna contraportada de La Vanguardia, y a todo color.

En una ocasión, y no hay que olvidar que estábamos en tiempos de Franco, La Gaceta Ilustrada publicó mis fotos de la exposición “Hoces y Martillos”, de Warhol. Y, en consecuencia, al presidente del Grupo Godó le llegó una carta, en la que el Ministerio de Información y Turismo manifestaba su indignación.


Aún conservo las cassettes con las entrevistas que le hice a Andy. Tarea harto difícil, pues contestaba con muchos monosílabos, o me respondía con un: “¿Y tú que piensas?” Como si el entrevistado fuese yo. Pero no sólo era parco en el habla. En 1977, me dedicó su libro “Filosofía de Andy Warhol”, y cuál fue mi sorpresa cuando al leer la dedicatoria vi que tan solo había firmado una “A”.

Una noche coincidimos en una cena de gala en la discoteca Studio 54. La etiqueta exigía traje largo y esmoquin. A la cena asistía, también, la madre del entonces Presidente Jimmy Carter. A Lillian Carter, una mujer tímida, insegura y poco agraciada (pues se parecía a Copito de Nieve) la sentaron entre Andy y el famoso diseñador Halston.

Lillian Carter no supo qué cara poner cuando del techo, y sobre el escenario, vio bajar una enorme luna, en cuarto creciente, llorando lágrimas hechas con luz. Seguidamente, se acercó a la nariz de la luna una inmensa cuchara cargada con cocaína (hecha con pequeñas bombillas blancas). La luna esnifaba esas luces, que simulaban cocaína, e inmediatamente se ponía a sonreír. El show de la luna era uno de los más famosos decorados móviles de Studio 54.


Pero ese no fue el único mal trago de la noche para la madre del Presidente. Al poco rato, vi como Warhol se levantaba de la mesa y, ante el estupor de la Señora Carter y de sus agentes de seguridad, Andy empezó a bajarse los pantalones.
¡No podía creer lo que veían mis ojos! Afortunadamente, bajo el pantalón de su esmoquin, Andy llevaba sus inseparables vaqueros Levy Strauss. La bajada de pantalones resultó ser otra de sus escandalosas excentricidades.


En 1979, para celebrar la reapertura y redecoración de Loewe, en el Paseo de Gracia, de Barcelona, organicé un evento con un espectacular desfile. Y Warhol me envió a Bob Colacello, que publicó en Interview cuatro páginas de la inauguración. Entonces Loewe solo producía cuero pero, para aquella ocasión, se hicieron varios trajes largos, y yo diseñé todos los sombreros para el desfile, en el que las modelos llevaban cachorros de tigre vivos entre sus brazos.

Un mes más tarde, aparecí fotografiado en el Interview, apoyado en el enorme mamut de piedra del Parque de la Ciudadela, junto a Loulou de La Falaisse, que había asistido al desfile de Loewe. Y cómo los americanos tienen un ramalazo muy infantil, y yo no era nada importante, en la foto, el mamut se ve enorme y yo diminuto.


Y cuando Loewe abrió tienda en el edificio Trump Tower, de Nueva York, publiqué una foto en la que Warhol y yo estamos sentados delante de dos cuadros del famoso rascacielos.

Nos vímos por última vez en Madrid, en una concurrida cena en el Palacio March.
Cuando Andrew Warhola, así se llamaba Andy Warhol, falleció el 22 de febrero de 1987, con tan solo 59 años, publiqué una esquela con unos cuarenta nombres de las personas y personajes que más relevancia habían tenido, en su tan creativa, polifacética y corta vida.


Fotos: Carlos Martorell, y via Flickr: 7 Seconds of love,Vivavar,Madcrow,Planetschwa.