
En una publicidad de Canal Plus se ridiculizan las palabras PAZ y AMOR, puestas en boca de unos figurantes disfrazados de hippies, a quienes hacen actuar como si fueran unos memos, con voces de débiles mentales.

En un mundo lleno de agresividad, violencia y guerra, es lamentable que se haga mofa de ese famoso
slogan hippie.

El hecho de instalarme en Ibiza, a final de los años 60, coincidiendo con el movimiento hippie, cambió mi vida por completo. Y le estoy muy agradecido a esa contracultura. El cambio fue impresionante. Yo era un jóven encorbatado, estudiante de Derecho en la Universidad, y vivía con mi familia, disfrutándo de todo el confort que me proporcionaba. Pero de la noche a la mañana, con una mano delante y otra detrás, lo abandoné todo para irme a vivir a una isla, casi virgen, y entrar a formar parte de un fascinante grupo de hippies, bohemios y artistas extranjeros.
Para comprobar el gran cambio que experimenté, basta con comparar estas dos imagenes:

Aquí estoy, en la Feria de Muestras de Barcelona, enseñándo unos productos de la empresa Aerosol Ibérica, al Ministro José Sólis Ruiz, y al Gobernador de Barcelona, Tomás Garicano Goñi. Curiosamente, unas semanas más tarde, fui detenido, a punta de metralleta, en una manifestación estudiantil, y tuve que pagar una multa muy elevada. Era el año 1966.

Y aquí, en esta foto de la fotógrafa Tana Kaleya (yo, en alto en el centro), tengo los ojos abiertos como dos platos, en un estado alterado de mi conciencia, en plena experiencia con el LSD. Era el año 1969.
El movimiento hippie no fue un movimiento de memos. Se originó en el distrito de Haight-Ashbury, en San Francisco. Y fue un movimiento contracultural, pacifista, hedonista y ecologista, que aportó una explosión de libertades, color y alegría de vivir a toda una generación. Importantes intelectuales como Aldous Huxley o Timothy Leary fueron alguno de los ideólogos que predicaron esta filosofía de vida alternativa.
Gracias a esta contracultura, que se revelaba contra el Sistema, conocí prácticas como el yoga, el reiki, la meditación trascendental, y dietas sanas como la vegetariana o la macrobiótica. Cosas que, al mundo burgués y convencional de aquellos años, le parecían locuras y que, en la actualidad, por esas disciplinas tradicionales y tratamientos sanadores, la gente paga fortunas en
resorts, spas, balnearios y escuelas especializadas.



En esa época irrepetible se compuso una música de rock psicodélico y folk contestatario, del nivel de Pink Floyd, Rolling Stones, Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Donovan, The Who, Crosby Stills & Nash, o Bob Dylan, entre tantísimos otros.

Y no hay que olvidar el musical
Hair, estrenado en Broadway en 1967, en el que algunos actores salían a escena a cantar totalmente desnudos.

Esa música se escucha hoy día, con mucho éxito, en las fiestas
Flower Power.

Paz Vega, en el
Flower Power Vip de Pacha.

Josep Sandoval, de la Vanguardia, coincidió en un
Flower Power Vip con Valentino y Elle Macpherson, y lo reflejó en este artículo.
En aquellos años, se experimentaba con drogas muy puras. Se hacía de ellas un uso recreativo, y se consumían de manera calculada e inteligente, como sacramentos, para expander y deshinibir la mente. El consumo de alcohol, heroína y cocaína no estaban muy bien vistos. En la busqueda de una espiritualidad alternativa, se estudiaban religiones orientales y nuevas técnicas de relajación.

En Ibiza formabamos un grupo de ovejas negras, pero comparados con los elementos que corren hoy día por la isla, y que llegan en rebaño, eramos unos corderitos. Habíamos escapado de nuestras familias, para inventarnos una nueva, cosmopolita, democrática y sin represiones.


De las personas solo nos importaban las buenas vibraciones que emanaban. Y nos era indiferente si se trataba de mayores, jóvenes, ricos, pobres, famosos o perdedores. No conocíamos los apellidos, y los americanos nos ponían motes a todos. A mí me llamaban
Blue Eye Charly. Y decían que me parecía a Bob Dylan.
Este es Bob Dylan.

Y este soy yo.

Yo vivía en el campo, en una antigua casa sin electricidad, iluminada por muchísimas velas.

Y uno de mis mayores placeres era ducharme con agua de lluvia, utilizándo una rudimentaria ducha-regadera, que colgaba con unas poleas de un almendro.
La revista Iterviu me dedicó varias páginas, y a Sergio Makarof, autor del reportaje "La llave de un paraíso", le hizo gracia ver como funcionaba mi artilugio.

Durante el día, mi vehículo era un caballo. Y el nudismo era algo natural y deshinibido, aunque muy perseguido por la Guardia Civil. A mí, debido a la severa educación que había recibido, me costó un poco acostumbrarme.

Entonces era posible galopar por playas desiertas, sin ruidosos chiringuitos, hamacas ni sombrillas. En esta imagen de Formentera se me ve contemplando a unos cerdos que paseaban tranquilamente por la orilla.

El invierno, en la Ibiza virgen, era casi mejor que el verano, a pesar de la humedad que calaba en los huesos. En la foto, Silvia Alexandrowitch y yo estamos llegando a Salinas, un día de mucho frío.

Por eso, un año, me dió por dejarme barba. Algo que mi padre, mientras viví bajo su techo, me tenía totalmente prohibido.

Se proclamaba el amor libre, sin inhibiciones, pero se le asignaba al sexo una importancia espiritual. Para los hippies viajar y conocer otras culturas era fundamental. El libro
On the road, de Jack Kerouac fue una de las "Biblias" del hippie.
Gracias a los maravillosos años que yo viví en la Ibiza hippie, y gracias también a los exóticos viajes que emprendí, entonces, por Asia, Africa, Suramerica y Estados Unidos, mi vida cambió por completo. Puedo afirmar que ser jóven y contestatario en los años 60 fue todo un privilegio.

Aquí estoy en una feluca, con Ricardo Bofill, remontándo el rio Nilo, a la altura de Assuan.
El director de cine Barbet Schröeder, fue uno de los responsables de promocionar la Ibiza hippie, con su película "
More". La banda musical corrió a cargo del grupo Pink Floyd.

Yo conocí a los componentes de Pink Floyd durante su estancia en la isla, en el año 1969.

A Ibiza llegaban muchos músicos; y también artistas, artesanos, aristócratas, escritores y algún que otro delincuente. Ibiza era una interesante coctelera variopinta. Y nunca he vuelto a ver a tanta gente guapa, junta, en mi vida.

Cuando el director Roman Polanski compró una casa en la isla, organicé una cena en el restaurante"Domingo". Entonces, Silvia Alexandrowitch y yo eramos inseparables.

El Príncipe Ernst Von Hannover, era simplemente: Ernst. Su paso por la isla fue de lo más discreto. Aquí estamos en el patio de mi casa de San Carlos.

Y hablando de artístas: Aquí estoy con el famoso falsificador de cuadros impresionistas Elmyr De Hory. Orson Welles rodó en Ibiza la película "
F for Fake", un reportaje sobre este fascinante personaje.

La Marquesa de Villaverde también visitó Ibiza, en aquellos gloriosos años. Aquí está sentada junto a Sylvia Polakov.
Como relato en mi novela "Réquiem por Peter Pan", con portada de Pablo Picasso, el movimiento hippie degeneró al ponerse de moda, y tras haber sido recuperado por el Sistema para convertirlo en rentable.

La drogadicción aumentaba de forma escandalosa. Y casos muy desagradables como la masacre perpetrada por la familia Manson, las comunas descontroladas, o el confundir hippie con vago que no se ducha, ensuciaron la reputación de aquella filosofía de vida alternativa.
Ronald Reagan, posiblemente afectado ya por el Alzheimer, dio esta nefasta y reaccionaria definición de hippie: "Lleva el pelo como Tarzán. Camina como Jane. Y huele como Chita".
A finales de los 70, esta rebeldía contra el Sistema, se había convertido en una corriente juvenil masificada. Y entonces surgieron todo tipo de mercadillos hippies, y boutiques que vendían pareos y ropa de India, Bali, o Marruecos; joyas étnicas e, incluso, toda una parafernalia para el consumo de drogas.

Y, hoy día, en muchas pasarelas de Moda, sigue presente el estilo hippie.

Y ahora tengo que parar. Pues podría pasar horas y días escribiéndo sobre los tiempos hippies de Ibiza. Cuando, en realidad, mi intención era simplemente dar un tirón de orejas a Canal Plus, y al guionista de ese tonto
spot publicitario, en el que se jáctan de las palabras PAZ y AMOR, pronunciadas en un tono muy estúpido.
El
slogan hippy era: "Haz el amor y no la guerra".

Este signo de paz tan famoso fue, en su origen, un logo pro desarme nuclear.
Y la canción "
Imagine" de John Lennon el himno de aquella maravillosa cultura utópica.

Fotos: Carlos Martorell,Tana Kaleya,Colita, Serena Vergano,Sylvia Polakov.Y via Flickr: novia, jocelyn.aubert,mario bertcchi (30d), Dianaskipi, Eric Lon, Steve h.