
El HOTEL PALACE BARCELONA, antes Ritz, ha sido redecorado por la prestigiosa casa de tejidos Gastón y Daniela.

Tengo muchos y muy buenos recuerdos de este hotel y de estos salones.
Yo era muy amigo del fallecido Presidente Antonio Parés. Durante muchos años, cuando regresaba de Nueva York para pasar Navidad en Barcelona, Parés me alojaba en el suntuoso hotel, por el simbólico precio de mil pesetas diarias. Solía pasar tres días de jetlag en el hotel, antes de instalarme en la solitaria torre que tenía en lo más alto de la montaña del Tibidabo.
Por mi habitación pasaban algunos íntimos amigos, y leían interesados todas las revistas y periódicos que yo había comprado en Nueva York.

Es una lástima que, en Barcelona, falte la tradición de reunirse en los salones de los hoteles, como ocurre en ciudades como Madrid, París o Londres, entre otras, donde la gente se cita por cuestiones de trabajo, para tomar el té, comer o tomar una copa.





En el exuberante Salón Gran Vía pueden organizarse banquetes, importantes eventos e, incluso sesiones de fotos.


Estas fotos, que forman parte de otro reportaje que hice sobre la Duquesa de Feria, en el año 1984, se tomaron en el Salón Gran Vía.

En El Jardín, decorado en un estilo mucho más fresco y actual, se sirven el buffet de desayunos y el brunch. Y también puede alquilarse para eventos privados.

La decoración de las suites y de las habitaciones es mucho menos barroca.


El desayuno en la cama es uno de los placeres que disfruto de un buen hotel.

Se han recuperado las famosas bañeras romanas, que dan mucha categoría a algunas habitaciones.

Los baños romanos se han renovado e integrado en unos cuartos de baño muy modernos.

En los años en que aún no había jakuzzis en los hoteles, para mí era un verdadero placer pasar largos ratos sumergido en uno de estos baños romanos.

Otro placer de estar alojado en un hotel es el roomservice.
Yo tengo muy buenos recuerdos de las muchas anécdotas que viví en este emblemático hotel, y de los varios eventos que organicé en sus lujosos salones.




Recuerdo, especialmente, cuando Dalí hizo subir por las alfombradas escalinatas del hotel, hasta la Suite Real, a un caballo blanco para regalarlo a Gala. Y no puedo olvidar las variopintas reuniones y happenings que organizó en este hotel.

Diseñé un vestuario muy atrevido para la época, y muy acorde con los diseños de Chelo Sastre.

El 30 de noviembre de 1979, estando yo de regreso de Nueva York, y alojado en el hotel, llegó Sofia Loren para presentar su libro. Sofia apareció con dos horas de retraso, acompañada por la barcelonesa Sofía Arquer, esposa del Príncipe Fernando de Baviera. Sofía y yo, de niños, fuímos al mismo colegio. El tumultuoso evento fue presentado por Luis del Olmo.



El 2 de diciembre de 1982, organicé una espectacular Gala para la presentación de la joyería Vasari.



A la cena, servida por Semon, acudió una importante representación de la sociedad española: Empresarios, políticos, banqueros, intelectuales, artistas, cantantes y modelos, conformaban la lista de invitados.


En aquella época, Isabel Preysler, Marquesa de Griñón, ya acaparaba toda la atención de los medios de sociedad.

Las modelos, en un momento de la noche, irrmpieron en el Salón Imperial con galgos negros de carreras, sujetados con lazos de terciopelo. Esta idea mía de los perros me complicó mucho el trabajo, pero resultó impactante.
Durante el evento se proyectaron, en una gran pantalla, los retratos de elegantes damas de la sociedad barcelonesa, con joyas de Vasari, realizados por Lord Patrick Lichfield, sobrino de la Reina Isabel de Ingaterra.
Convertí la Suite Real en un estudio de fotografía. Las fotos de Lord Lichfield ocuparían varias páginas de la revista HOLA.

Al terminar con éxito la sesión nos divertímos un buen rato jugando a repartirnos las joyas.
Estas son algunas de las fotos que se publicaron en HOLA y en otras publicaciones:





En otra ocasión convertí la Suite Real en un showroom con desfile de modelos.

Y también utilicé la Suite Real para el estilismo y dirección artística de un retrato de la Princesa Tessa de Baviera, para la campaña "White Horse, of course".
Espero poder organizar algún evento en esta nueva etapa del hotel, que merece recuperar el nombre RITZ.
10 comentarios:
Un hotel clásico, majestuoso, que sí debería volver a llamarse "Ritz". Le pega mas. Besotes, M.
MERCHE: Sí. Se merece ser El Ritz. Un abrazo.
Estimado Carlos, agradecerte tu mención y transmitirte que estamos encantados de que esta reforma que tanto nos ha ilusionado realizar sea de tu agrado.
Un saludo,
Paula Glez.
Directora Dpto. Marketing Gastón y Daniela
Estoy de acuerdo Merche, debería llamarse "Ritz", es impresionante, como también lo son el resto de las fotos, en especial la de Dalí, recuerdo que estuve en su museo en Figueres hace muchos años y ya me impactó en su día.
Carlos, muy guapa tu madre !
Un saludo a todos.
Carlos:
Yo también me sumo a reivindicar Ritz por Palace, seguro que a los que guardáis buenos recuerdos de ese hotel os costará cambiarle el nombre.
Por cierto, en referencia a Joan Gaspart,siempre recordaré que el pasado verano asistí en Formentera a una boda servida por un catering del grupo Husa.A esa celebración asistió en calidad de invitado el Sr Gaspart quien a pesar de su magnifico y eficaz equipo, supervisó mesa a mesa y detalle a detalle todo el funcionamiento del servicio de la cena.
Todo un gesto de profesionalidad.
Un abrazo!!
PAULA (de GASTÓN Y DANIELA):Espero que sirva para recuperar el nombre Ritz. Saludos.
LAURA A: Gracias por el piropo a mi madre! Un abrazo.
FERNANDOG: Se lo comentaré a Gaspart cuando lo vea. Gracias!
Brillante Carlos :)
J.ALEJANDRO PLANAS FUXÁ: Muchas gracias!!! Un abrazo.
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