lunes, 18 de mayo de 2020

"WHITE LINES" UNA ESCANDALOSA SERIE SOBRE IBIZA

Debido a los encierros por el maldito Coronavirus veo muchas películas y series de televisión.
Ayer empecé a ver "White Lines" (con líneas de cocaína incluso en el poster). La imágen de Ibiza esta vez degradada al máximo.
Empieza la serie con la entrega, por mar, de una alijo de cocaína a un Dj traficante. En su casa se le rompe uno de los paquetes.
No se da cuenta de que, al arrastrar el alijo, ha dejado un largo y ancho reguero de droga en el suelo. Mucho más largo del que se ve en la foto, tomada con mi móvil en la TV.
 La serie trata de una mujer inglesa que vuela a Ibiza para averiguar quién mató a su adorado hermano Alex, que resulta ser un Dj loco, masoquista y muy degenerado.
La serie tiene trozos muy fuertes y trozos muy aburridos. La recomiendo a los amantes de Ibiza para que vean la horrible inmágen que dan de la isla.
La esposa del Dj traficante se dedica a organizar fiestas con orgías para ricos. Empieza el show con profesionales y los invitados se van lanzando sobre el grupo.
Las fiestas son un desmadre sexual con todo tipo de drogas.
Uno de los personajes es dueño de nueve discotecas en Ibiza. Para conseguir que un Dj confiese, lo tortura atándolo a un montón de altavoces. Y otro Dj va subiendo los decibelios para torturarle.
Esos monótonos sonidos, a todo decibelio, le acaban reventando los tímpanos. Me encanta que conviertan el "chunda chunda" en una forma de tortura. ¡Para mí lo es! No pasa de moda desde el año 90, porque sirve para propiciar el subidón de las drogas de diseño.
La madre del dueño de las discotecas es una millonaria con avión privado, y masturba a un cura de Ibiza, que está encantado.
Por suerte, de vez en cuando, muestran algunas bellas imágenes de la isla, pero luego esa "Ibiza" es todo Mallorca.  
Seguiré viéndo la serie hasta averiguar quién asesinó al Dj Alex, a pesar de que muestra una Ibiza super degenerada.
En un capítulo, en casa de los dueños de 9 discotecas, dicen: "Ha llegado el Sr. Martorell. Hay que empezar ya la reunión". ¡Me hizo gracia!
Por suerte yo disfruto de otra Ibiza. Ayer estuve comiendo en la fantástica casa de mi amiga italiana Isabella Gnechi.
El campo, con lluvias y sin polución aérea, está precioso. Y pudimos comer nueve amigos sin separaciones.
En un restaurante de Estados Unidos separan a los clientes con maniquíes.
Gracias Carlos y Carmina Sentís por regalarme este cesto ibicenco lleno de frutas de vuestro huerto.
Si no cambia esta ley no creo que tengan ganas de venir a España.
Envío un muy fuerte abrazo a Ana y a Alessandro.
Como es lógico, no contestaban a los móviles. Solo pude hablar con Javier, el hermano de Ana. Una pérdida horrible y en el peor de los momentos.

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