martes, 6 de diciembre de 2022

PARTICIPÉ EN EL "IMPRESCINDIBLES" DE AGATHA Y EN UN DOCUMENTAL SOBRE DALÍ.

 Mi amiga Agatha Ruiz de la Prada me pidió que participase en su documental para "Imprescindibles", de TV2.
Y TV2 vino a filmarme a Ibiza.
El documental quedó muy bien. Y Agatha me dijo que le habían gustado mucho los comentarios de mis apariciones.
Para filmar mi participación en un documental sobre Salvador Dalí, Ramón Piserra me pidió que consiguiese el permiso para rodar en la Suite Dalí, del Hotel Palace Barcelona (antes Hotel Ritz).
 Como conozco a Radia Bouzian, propietaria del Palace, la llamé y nos dió el permiso.
 Muchas gracias a Radia y a todo su equipo de comunicación y marketing.
Yo tenía 19 años cuando fui a la discoteca Bocaccio con Dalí, la cantante Françoise Hardy y Mercedes Olavarria. El ocelote Babou, se escapó y corrió entre las piernas de los que bailaban asustados en la pista. Fue muy divertido.
Debido a esa foto en la discoteca, Ramón Piserra me pidió que hablase también de Oriol Regás y del viaje de Bocaccio a Ibiza, en 1967.
Yo fui el Jefe de Expedición. El viaje tuvo mucho éxito y por primera vez, en 1967, se habló de Fiesta en Ibiza.
Casualmente, en 1967, Dalí diseñó la portada del díptico para la Cena de Gala de clausura del Congreso Internacional de Cirugía Cardiovascular, que presidió mi padre, el Dr. Fernando Martorell.
Tanto Dalí, como mi padre, fueron condecorados con la Gran Cruz de Isabel la Católica.
Conté la anécdota del caballo blanco disecado, que pesaba 400 Kgs, y que Dalí regaló a Gala, en 1971.
Varios hombres subieron el caballo a la habitación 108,
del entonces Hotel Ritz, por las escaleras. Hubo gente que creyó que estaba vivo.
Conté también que, para el poster de una publicidad de joyería, Dalí metió a dos modelos en esta bañera, y las cubrió con muchas joyas y caracoles vivos.
En París, en 1971, Dalí me invitó  al evento de presentación de la revista Vogue,
en Maxim´s. Y allí conocí a Yves Saint Laurent y me invitó a su casa, en Rue de Babylone y también a una comida en la de Marrakech.
Salvador Dalí diseñó la portada del Vogue y varias páginas en el interior.
Amanda Lear aparecía clavada en una cruz de plata. Y, en otra página, como Santa Lucía, patrona de los ciegos.
Ramón Piserra me pidió que hablase de mis eventos de relaciones públicas para grandes marcas, empresas y discotecas. Y de mis dos novelas: Réquiem por Peter Pan en Ibiza y La memoria enjaulada. 
 Y, hablando de libros. Hablé del libro de Oriol Regás y
de su pasado de motorista de rallies con Montesa, y de su viaje de China a Barcelona en el Junco Rubia, en 1959.
Hubo varias presentaciones. Y yo asistí a la de la librería +Bernat, en mayo del 2010.
Me hubiese gustado contar unas anécdotas divertidas que viví con Dalí en esta suite. Y en las de los hoteles Meurice de París, Palace de Madrid y Saint Regis de NY. Pero a Ramón no le parecieron oportunas. ¡Lástima!

lunes, 14 de noviembre de 2022

CAFÉ CON AROMA DE MUJER. MI OPINIÓN CON MUCHAS FOTOS

 Para publicar mi crítica en el Diario de Ibiza vi los 88 episodios de "Café con aroma de mujer".

Dicen que el éxito internacional de esta serie se debe al gran atractivo del actor cubano William Levi, interpretándo a Sebastián Vallejo.
Pero yo soy de la opinión de que la bella actriz colombiana Laura Londoño, en el papel de Gaviota, es la más importante de esta serie "con aroma de mujer". No es "con aroma de hombre". 
La madre de Sebastián es una matriarca, algo amargada, que preside una familia de ricos cafeteros, en la que hay homofobia, racismo, desprecio a la clase trabajadora y graves desavenencias entre ellos.
Es muy sorprendente que todos, absolutamente todos, los actores de la serie van con barba de tres días. Un look desaseado que, esta serie, está poniendo de moda.
El único afeitado de todos los actores es el hermano gay de Sebastián, que es despreciado por su madre homófoba.
Al inicio, Gaviota canta varias canciones de amor y de desamor, que luego sirven de música de fondo, dependiendo de cada escena.
Los problemas, debidos al mal visto amor entre un rico empresario y una simple recolectora de café, son tremendos.
Y otro amor que genera desprecio, por racismo, es el de una hermana de Sebastián y un cocinero de color. 
En esta serie hay mucha maldad, debida a una gran fortuna de dinero y a la herencia de un rico empresario.
Algo que no ocurre en la clase obrera, donde todo es amor y bondad. Gaviota y las recolectoras consiguen, al final de la serie, conquistar y ablandar a la despectiva clase empresaria.
No hay escenas de sexo duro, tan de moda hoy día en el cine.  Y ni un desnudo. Solo se ve el pecho del protagonista.
 Hay muchísimos morreos en primer plano. Y no solo los de los protagonistas.
Las recolectoras y recolectores de café pasan toda la serie bebiendo Aguardiente, sin parar. Y los ricos whisky. Todos beben muchísimo pero, sorprendentemente, no se emborracha nadie.
¡Y no se fuma ni un solo cigarrillo en toda la serie!
En los despachos y casas, donde se traman las estafas, siempre hay botellas de whisky.
El consumo de café es algo constante. Lo llaman "cafesito calentíco".
Y, cuando sueltan las tazas o las copas, cogen el móvil, que es protagonista y testigo de peleas, desavenencias y declaraciones de amor.
 
 Me sorprendió ver a una recolectora de café yéndo a trabajar con los labios pintados. No me parece adecuado.
Y me divierte el lenguaje, con diminutivos, de hombres muy machos: "Ay mi mamasíta, traígame ahorita la maletica con la platita, porfa". Usan mucho las palabras "Berraco" y "Berraca". Y, entre ellos, se llaman "Rey mío", "Papito" y "Papá", incluso estándo enfadados.
Las sillas del diseñador alemán Michael Thonet, del año 1850, son las más copiadas del mundo. Y yo tengo cuatro originales.
El profundo amor acaba triunfando. Y, tras superar todos los problemas por la diferencia de clases, Sebastián y Gaviota se casan. Y se consigue el abrazo de las dos clases sociales.
William Levi empezó,
de muy joven, a trabajar de modelo para un catálogo de ropa interior mini. 
Hizo también una campaña publicitaria, con Mar Saura, para Dolce & Gabbana. Y ahora, con 42 años, es un famoso actor de cine, teatro y televisión.
William está separado de la actriz Elisabeth Gutiérrez, con quien tiene dos hijos.
Y en mi próximo post: La serie CROWN de Netflix.