Este periodista anuncia el comienzo del Festival Hounen Matsuri, que se celebra todos los 15 de marzo, como preludio de la primavera, en la ciudad de Komaki, provincia de Aichi, Japón.Durante ese día se celebran rituales de fertilidad y de reproducción, y por las calles de Komaki discurre una curiosa procesión fálica. Esta procesión no se parece en nada a las nuestras de Semana Santa, aunque también tienen costaleros.
En vez de cirios los devotos llevan en sus manos algo que solo se parece a la cera en el color. Menudo cirio se organizaría si una beata se presentase, de esta guisa, en una de nuestras procesiones de Semana Santa.
Los costaleros sintoístas cargan sobre sus hombros un pene tallado en madera de ciprés, que mide dos metros y medio de largo, y que pesa 280 kilos.
Estos sintoístas creen en la existencia de divinidades o seres espirituales que se encuentran en la naturaleza. Y adoran, entre otras cosas, a un inmenso pene que es trasladado y depositado en el santuario de Tagata. En esas fechas la ciudad se llena de falos de todos los tamaños y colores para su adoración.
Los miembros de la religión sintoísta creen fervientemente que tocar el Pene Sagrado, en el santuario Tagata, ayuda a las mujeres a quedarse en estado, y proporciona vitalidad a niños y ancianos.Este conocido Festival del Pene se celebra desde hace casi mil quinientos años, y como todo degenera y se comercializa, en Komaki, se vende todo tipo de merchandising fálico.
La gastronomía faliforme tiene también mucho éxito durante este festival pagano.
Los japoneses, con el paso del tiempo, se han vuelto cada vez menos espirituales, han ido perdiéndole el respeto a esta sagrada tradición milenaria, y se toman el Hounen Matsuri a cachondeo.
Por esta razón, los pocos fervientes sintoístas que quedan están hasta las narices de estas faltas de respeto.
JULIO CÉSAR dijo:"Los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos".