Y aparecieron los flamingos en las salineras.
Las playas han estado abarrotadas y ensordecedoras con el maldito chumchumba, al que se añadía el ruido de los partyboats.
Pero yo siempre encuentro lugares privilegiados.
Porque, para mi gusto, el lujo en Ibiza es tener espacio y silencio.
Otro gran lujo del verano fue navegar en un buen barco, en compañía de buenos amigos.

También fueron muy agradables las cenas que organicé para amigos y personalidades en Nuba.
En la última cena que organicé este verano convoqué a Lucas Prats, Presidente de Fomento de Turismo, a Ángeles Nogalés, Directora de Fomento de Turismo y a Carmen Ferrer, Consellera de Turismo. La cena tuvo lugar en el KM5. Ana Mejido, de blanco en la foto, es la propietaria.
Agradecí al Fomento de Turismo el que me entrevistasen para su catálogo "Ibiza Luxury Destination".
Lucas Prats, Presidente de Fomento, es el dueño del agroturismo Can Lluc. Con él, Ángeles y Carmen hablamos de muchos posibles cambios positivos para Ibiza.
Yo conocí muy bien a Elmyr. Esta foto fue tomada en la terraza de Pacha, en 1973.
La entrevista derivó a la posibilidad de llevar al cine mi primera novela "Réquiem por Peter Pan".
Agradezco también la entrevista, llena de elógios, que me hizo Boris Izaguirre, editor jefe de la revista "That's Life".
La entrevista está ilustrada con fotos de grandes celebridades, y lo que más me gusta de Ibiza: el mar.
Inolvidables fueron los cuatro días que pasé en Formentera y su mar.
Fui invitado en Formentera por Montse Roqué, una persona encantadora.
Asistí también al cierre de Lio, que fue una noche muy divertida.
Y por último, asistí a la fiesta de cierre del hotel Destino. Cené en el restaurante con Daniel Witte, dueño de "Sal de Ibiza", y su esposa Maya.
Leí en la contraportada de La Vanguardia que la Generalitat había premiado a mi amiga Elsa Peretti. En la entrevista Elsa me mencionaba. La llamé para darle las gracias y recordarle que yo, en 1978, la retraté y fotografié sus joyas para la contraportada de La Vanguardia de hace 35 años. Es triste adelantarse al tiempo. Nadie lo recuerda.
A las 8'30 de la mañana, Gloria Coromina, especiaslista en hacer favores, me acompañó al barco, tras desayunar en el bar-restaurante "Calma". Y calma es lo que necesito tras pasar 5 meses en una Ibiza que perdió la calma.













