Dije que, para mí, el lujo en Ibiza sería tener buenas infraestructuras, limpieza, aparcamientos, respeto al Patrimonio de la Humanidad y a los Parques Naturales.
Los aviones privados no caben en el aeropuerto.
Aterrizan a diario multimillonarios, que contrastan con los turistas de baratillo que llegan en vuelos low cost. Y está desapareciendo el turista de clase media, porque ya no puede pagar los altísimos precios de la isla del lujo.
En los puertos de Ibiza atracan los yates más impresionantes.
Bienvenido sea el lujo, pero antes hay que mejorar mucho la limpieza, las obsoletas depuradoras, las fachadas ruinosas, etc.
Hay que acabar con los escombros esparcidos por la isla. Una isla limpia sería una isla de lujo.
El barrio de Sa Penya, en el centro de la ciudad, contrasta mucho con los locales y clubs de lujo.
La suerte es que la gran mayoría de los turistas viene solo de fiesta a Ibiza, y no prestan atención a la dejadez y abandono tercermundista de muchas zonas de la isla.
Bañarse en calas vírgenes, eso es para mí un verdadero lujo.
En consecuencia hay que cuidar con especial interés las playas y las calas de aguas cristalinas, de color turquesa, del mar de Ibiza
Ahora los llamados "Beach Lounges", como el nuevo Nikki Beach, han sustituído a los desaparecidos "After hours". El chumba-chumba de DJ retumba en casi todas las playas, incluso en Parques Naturales convertidos en discotecas de día.
Si no tienes acceso a las zonas VIP eres un desgraciado en la Ibiza del lujo. Antes VIP significaba Very Important Person. Ahora es Very Important Precio, o Very Important Puta.
Ver a un turista sin tatuajes por todo el cuerpo es muy difícil. Una piel limpia de tatuajes será, en unos años, un verdadero lujo.

En los locales de lujo las mujeres llevan vestidos super cortos, o minúsculos shorts. Ya no se llevan pantalones ni faldas largas.
Y calzán unos taconazos que miden más que sus faldas o mini shorts.

El puro estilo Ibiza ya solo se ve en la pasarela Ad Lib o en las fiestas Flower Power.

Esta imágen de un pasado relajado y sin lujo ha desparecido.
Por la isla circulaban los simpáticos Meharis.

Ahora se ven Hummer limousines, Ferraris y Rolls Royce aparcados delante de los carísimos locales de lujo.
Los DJs son los dioses del momento, y su chumba-chumba, con exceso de decibelios, suena a todas horas en boutiques, hoteles, chiringuitos, beach lounges, restaurantes, bares y discotecas.
Y varios katamaranes recorren las costas con el ruidoso y monótono chumba-chumba, a todo decibelio. ¿Es eso lujo?
Ya solo hay silencio en los cementerios y en los quirófanos.
Escuché a un niño decir a su madre: "En este vater de Ibiza no quiero hacer caca porque no hay disc jockey".
El silencio y el espacio son para mí el verdadero lujo. Poder conversar en los restaurantes, o escuchar como rompen las olas del mar en la orilla, sin chumba-chumba, eso es un lujo.
En Ibiza había un equilibrio perfecto entre la calma y la marcha. En la actualidad la marcha se está comiendo a la calma.
Y hablando de lujos: La escultura llamada "En sí" ha sido instalada en la entrada de la platea del teatro del Liceo.
La magnífica pieza ha sido donada por la escultora Luisa Sallent.
La escultura, que representa a una mujer ensimismada y que tiene la elegancia serena de las diosas griegas, mide dos metros y esta tallada en piedra negra de Calatorao. Luisa la esculpió entre los años 80 y 81.
Luisa Sallent estuvo casada con mi fallecido tío Enrique Martorell y fue, durante años, la pareja del ex-presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, Marqués de Samaranch. Título que tuvo muy bien merecido.
























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