En octubre las playas están vacías. Han sido retirados los parasoles y las tumbonas de los chiringuitos.
La temperatura del mar era muy agradable.
Las playas vacías me recordaron los tranquilos años 60 y 70.
Al atardecer la luz era preciosa.
Y como ya no hay chumba-chumba, ni ruidosos party boats, llegaron los flamingos a los estanques de la Salinera.
Acabé harto del innecesario exceso de decibelios durante todo el verano.
¡No me extraña!
En octubre desaparecen de las calles los creativos desfiles de las fiestas de las discotecas. Y las calles, con los bares y las boutiques cerrados, parecen desiertas.
Lo que no desaparece son la basura y los escombros.
Me encontré un bidet tirado en una centrica calle, frente a la boutique Ganesha, y le pedí a su dueño Vicente que posase para mí cámara.
La revista Forbes dice que en agosto, en Ibiza, se concentra el mayor número de billonarios del mundo. Y que durante el mes de agosto, en la isla, se consume la mayor cantidad de botellas de champagne del mundo.
En consecuencia los precios se han disparado.
Si tanto dinero entra en Ibiza, y se quiere captar a un turismo de
lujo, el gobierno local debería copiar el proyecto urbanístico de
Galicia contra el feísmo.
Galicia obligará a restaurar y reparar ruinas y edificios en estado lamentable. ¡Bravo!
Ruinas como esta de la turística Calle de la Virgen, deberían restaurarse ya.
Esta otra ruina, en pleno Patrimonio de la Humanidad, lleva 5 años sin restaurar. Y así hay un montón.
Esta ruina pintarrajeada está en la entrada de la ciudad de Ibiza. Yo no soy ibicenco, pero quiero más a esta isla que muchos que tienen sus casas así.
Este verano, como ocurrió en otros anteriores, se han cerrado playas debido a vertidos de aguas fecales. Las depuradoras están obsoletas. Y hay zonas de la isla que apestan.
Me alegré mucho al leer que la Académia de Telvisión ha creado el "Premio Concha García Campoy".
Este galardón, que honra la memoria de la tristemente desaparecida periodista ibicenca y amiga, premiará trabajos de ámbito científico.
Asistí al simpático cierre de Sunset Ashram, de Manel Aragonés.
Y en mi última noche, en Ibiza, cené en casa de Isabella Gnecchi, con Inés Sastre. Una muy agradable despedida de mi larga temporada en la isla.























