Mostrando entradas con la etiqueta cabreo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cabreo. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2009

CABREADO COMO UNA MONA

Cada año, cuando llega el momento de trasladarme a Ibiza, para empezar la temporada de verano, en la que yo entremezclo trabajo y vacación, son tantos los problemas con los que me encuentro que acabo, con perdón, cabreado como una mona.

Primero tengo que conseguir que en Acciona-Transmediterránea me contesten al teléfono, para reservar camarote y plaza para mi coche.


Pero, o no contestan, o se escucha la desagradable cantinela de una voz femenina que me ordena: "Pulse 1, pulse 2, pulse asterísco, etc...".

Y, cabreado como una mona, pulso 1, y pulso 2, y pulso 3, sin obtener resultado...

Somos el país con más paro de Europa pero tenemos que hablar siempre con máquinas. Por lo que mi cabreo va en aumento.

Cruzo toda la ciudad para llegar hasta el puerto. Veo 9 ventanillas de Acciona-Transmediterránea, pero solo una está abierta, y la persona que atiende está de mal humor.

He visto un anuncio en la televisión en el que a una funcionaria de ventanilla, desagradable y poco dispuesta a resolver los problemas de los que hacen cola, le recomiendan All-bran, dándole a entender, sutilmente, que sus problemas de extreñimiento le afectan el carácter. Y he comprado un paquete, por si acaso...

España vive de servicios y no tenemos la más mínima noción de dar buen trato al cliente. Las familias y las escuelas ya no imparten buena educación. En el trabajo impera la Ley del menor esfuerzo. Y a esta desgracia hay que añadir la horrible circusntancia de que España se haya convertido en el país más consumidor de cocaína del mundo, gran consumidor de alcohol, y número uno de Europa en consumo de cánabis, lo que no endulza, precisamente, el carácter de las personas.

Cuando fui a pagar mi billete, me llevé una desagradable sorpresa: Como estamos en crísis, Acciona-Transmediterránea ha subido mucho los precios, en lugar de bajarlos.

Al llegar a Ibiza, cansado tras pasar toda una larga noche embarcado, pues Acciona-Transmediterránea ha suprimido el barco rápido, he de presentarme en la Policía Municipal con una serie de papeles y fotocopias, para renovar el permiso anual que me autorice a llegar hasta mi casa en coche, pues vivo en el casco antiguo. ¡Con lo que yo odio el papeleo!


Pero me comunican que el policía encargado de gestionar las tarjetas de pase a la Ciudad Vieja se ha ido de vacaciones 10 días. ¡¡ Y sin dejar sustituto!!

Allí no queda ni sombra del encargado de los tan imprescindibles pases.

Desesperado y harto, solo pienso en poder llegar a mi casa, deshacer las maletas e irme a la playa.


O a jugar a golf.

Pero me es imposible. No sé dónde dejar el coche, pues encontrar aparcamiento en la ciudad de Ibiza es una odisea. No han sabido solucionar ese espantoso problema.

Y, cabreado como una mona, por mi cabeza empiezan a pasar horribles pensamientos, como contratar a un par de matones para que me espabilen a los responsables de tanta mediocridad.


O, incluso, se me pasa por la cabeza coger un arma y armarla bien gorda...

Pero me tengo que calmar, pues podría acabar entre rejas.

Y como no soy un hombre violento, y sé controlarme, me pongo a hacer una sesión de yoga, para que se me pase el cabreo.


Cicerón dijo: Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos.

Fotos via Flickr.