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martes, 18 de octubre de 2016

IBIZA. LUCES Y SOMBRAS EN OTOÑO

Durante dos días, el centro de la ciudad de Ibiza se llenó de luces espectaculares.
Llevo años diciéndo a Ricardo que venda todo y se de a la buena vida. Coincidímos en el mismo colegio, y le había hecho fiestas en el PACHA de Sitges, a final de los años 60.
El vaticinio de su fallecida esposa Marisa Cobos "Vivirás como un pachá", y que dió nombre a la discoteca, no se ha cumplido. A Ricardo no le gustan los lujos ni la ostentación. Le gusta trabajar.
En 1968 enseñé a Ricardo una isla preciosa, sin horrendas construciones ni macrodiscotecas. Y se enamoró de Ibiza.
 Entonces yo ya vivía en Ibiza, tras abandonar mi carrera de abogado, y los lujos y el comfort de mi familia.
Yo había hecho la Fiesta de Blanco en la mini discoteca Lolas.
En aquellos maravillosos años había espacio y buena música para bailar. No como ahora, que la gente se hacina en una pista, como sardinas, y solo levanta un brazo con el chunta-chunta a todo decibelio.
En agosto yo paseaba a caballo por las playas de Las Salinas y Es Cavallet. Sin chiringuitos ni ruidosos Beach Clubs. Eso es lujo.
En 1973 colaboré en la apertura de PACHA. Y organicé la fiesta Hollywood. 
Donde antes había motocicletas, ahora hay Ferraris, Range Rovers y Rolls Royce.
Espero que la noticia de la venta "en este momento tan dulce del Grupo Pacha", como dice Ricardo, sea cierta y disfrute ya de la vida, porque se lo merece.
Y hablando de dulces....


Quiero denunciar al tramposo que fabrica esta Miel de Ibiza, para que se entere la gente y también el Institut d'Estudis Eivissencs, organizador de Artimel.
 El envase es un envase trampa. ¡Qué asco me dan los chorizos que engañan a los clientes! ¿Por qué se permite que salgan al mercado estos productos?
 El mismo día que Juan Suárez publicó la entrevista de Ricardo Urgell, estuve con él en el closing party del Hotel Destino.
 Antes de cenar allí, con un grupo internacional de amigos, conversé mucho rato con Hugo Urgell, hijo de Ricardo y creador de ese hotel, y a quien conocí cuando era un niño.
Al día siguiente fuí invitado a comer en el Beach Club IT, en Cala Molí, donde se celebraba el tercer evento nupcial de Leopoldo e Ilaria Zambeletti, con unos 140 invitados extranjeros.
¡Muchas felicidades! ¡Y muchas gracias!

sábado, 3 de noviembre de 2012

AFOROS PELIGROSOS. IMPOSIBLE BAILAR


Desde los tiempos más remotos el espacio ha sido algo imprescindible para ejecutar todo tipo de danzas.


Es imposible evolucionar donde no hay espacio.


El movimiento, en el baile, requiere que siempre haya espacio.


La danza clásica, el tango, el flamenco, el rock and roll, etc., todo tipo de baile requiere espacio.





Cuando el aforo en las discotecas era de máximo 500 personas, se llamaban boites (cajas, en francés). Como la famosísima boite Bocaccio, en  la gloriosa y vanguardista Barcelona de los años 60.


En el piso de arriba casi no se escuchaba la música. Era un punto de encuentro para que artistas, intelectuales de la llamada gauche divine, modelos y personajes de la sociedad, pudieran conversar y entablar amistad, tranquilamente.

En la foto, yo con 21 años, haciendo ver que fumo, estoy entre la  entonces mundialmente famosa cantante Françoise Hardy, la venezolana Mercedes Olavarría y el genial Salvador Dalí, que jugaba con un ocelote.

La noche, además de ser muy divertida, era culta y humana.


En 1967, Oriol Regás me contrató para organizar un viaje de Bocaccio, invitando a pasar un fin de semana, en Ibiza, a sus clientes más asiduos y divertidos.


En aquellos años hippies no había discotecas en Ibiza.


La fiesta de los amigos de Bocaccio tuvo lugar en Lola's.
Ana Mª Ibarra era la dueña de este pequeñísimo local, horadado en la roca, donde anteriormente yo había organizado la Fiesta de Blanco.
Entonces había espacio entre las personas y se podía bailar, incluso descalzo. ¡Qué tiempos maravillosos!


El concepto de discoteca dio un giro de 180 grados con la inauguración del espectacular Studio 54, en Nueva York.
El enorme espacio de un viejo teatro fue convertido en discoteca, con unos efectos especiales espectaculares y muy novedosos.


Steve Rubell fue su creador. Aquí está junto a Brooke Shields y Andy Warhol, que fue uno de los grandes promotores de Studio 54, un concepto de discoteca copiado en todo el mundo.


Yo era un asiduo de Studio 54, en mis tiempos neoyorkinos. Nunca en mi vida he visto, en una discoteca, una concentración de tantos personajes mundialmente famososos. Halston, el rey de la Moda neoyorkina, y Bianca Jagger apoyaron mucho a Studio 54.


Estaba de moda bailar en pareja y dar grandes vueltas. Liza Minelli, otra asidua y promotora de Studio 54, bailó con Mikhail Baryshnikov. Como puede apreciarse, hay mucho espacio en la pista.


En una fiesta que organizó la Maharaní de Jaipur, en Studio 54, la relaciones públicas, y gran amiga mía, Carmen D'Alessio, me sentó en la mesa junto al último mito del cine mudo: Gloria Swanson.


 En Studio 54 entrevisté y fotografié a Grace Jones.

  
No hubo forma de que se dejase quitar ese tan poco favorecedor jersey de rayas.


En 1973, Ricardo Urgell inauguró PACHA. Yo colaboré en la organización de esa noche de apertura en Ibiza. Entonces, los asiduos de Lola's, me decían: "No tendrá éxito porque hay que ir en coche". Era la Ibiza virgen, antes del derroche en cemento...


PACHA era un pequeño edificio de estilo ibicenco con una terraza, en la que yo estoy sentado con el famoso falsificador de cuadros impresionistas Elmyr D'Hory.

En la pista de baile nos conocíamos todos. Y se podía bailar sin aglomeraciones. Fue una época muy divertida. Pero no era un gran negocio.


Esa época gloriosa, e irrepetible, de los PACHA de Sitges, Ibiza y Madrid dieron pie a la creación del libro "El Baile", que hice con el fotógrafo Toni Riera. Ahora no se podría llamar "El Baile", porque ya nadie baila.




Luego apareció KU, otra discoteca-jardín con una gran piscina y un escenario. Entonces no había construcciones vecinas. Se podía bailar al aire libre. Los DJs, que aún no eran "dioses", no se pasaban con los decibelios, como ocurre en la actualidad. Y pinchaban buena música, compuesta y cantada por músicos



En KU, yo organicé una premonitoria fiesta ecológica: "El funeral por el Mediterráneo", que fue fantástica. Todos los invitados iban de luto. Yo, al son del Réquiem de Mozart,  y vestido de cardenal, encabezaba una procesión, alrededor de la piscina, que había llenado con plásticos y porquerías.

KU, ahora se llama Privilege, con un aforo para 12.000 personas.



Más adelante, y a petición de Gines Sánchez Rubio, organicé la fiesta inaugural de AMNESIA. Tuve que volar unos días antes a Nueva York para comprar discos.


Aquí estoy bailando en AMNESIA, totalmente entregado a la buenísima música que se escuchaba en las discotecas, antes del declive musical que comenzó en los años 90.  Se podía bailar descalzo, sin miedo a pisotones, y con suficiente espacio para poder extender los brazos en cruz.


 ¡Aquello era bailar!


Pero llegó el super negocio de las macro discotecas, y el absurdo éxito de masas del fenómeno DJ, absolutamente ligado a las drogas de diseño. 
Y se acabó el espacio, el bailar y la comunicación entre la gente. El ruido, debido al exceso de decibelios, es infernal. Por eso en la pista se intercambian whatsaaps y sms con los móviles.


¡Vivan los claustrofóbicos apretujones, las aglomeraciones y el peligroso exceso de aforos y decibelios, de los que los gobiernos hacen la vista gorda! 
Yo me moriría de angustia si me metiesen en el centro de una sala con miles de personas hacinadas a mi alrededor.



Bailar no está prohibido. Es que no hay espacio. Y la nueva generación de jóvenes ya no sabe lo que es bailar.


Solo pueden subir el brazo, o hacer fotos con el móvil, dando berridos de euforia etílica Y si entran unas cuantas personas más en la pista, ya no pueden bajar el brazo.


Otra opción es mover sin parar la cabeza, como esos perros de juguete, que algunos con mal gusto, ponen en la parte trasera de sus coches.

 
Estas aglomeraciones, con menores incluídos, se dan constantemente en muchos locales, donde no hay controles de aforo, ni de ningún tipo. 
Según la legalidad vigente lo correcto es 1 m2 para cada cuatro personas. Un absurso, pues un gordo ocupa mucho más de medio metro.



Yo hace años que repito la misma frase: "Basta un simple petardo para causar una avalancha mortal". Pero a mí ¿quién me hace caso?


Y es triste, pero acabo siempre teniendo razón. Ejemplo: El nefasto Concierto de Halloween, en Arena Madrid. 


¿Qué hay que tener en el cerebro para admirar, como a un dios, al DJ Steve Aoki, un personaje soez e impresentable? 
En el vídeo promocional de esta fiesta Aoki aparece pegando una zotaina en el culo a una chica. ¡Bravo! Así acabó la fiesta.


Resultado final: Cinco chicas muertas aplastadas. Y podría haber sido muchísimo peor.


Pasaron de moda el minuet, el vals, la polka, el rock and roll, el twist y muchos otras músicas y bailes.  Yo deseo que pase de moda este fenómeno de masas de los DJ archimillonarios, y su pésima calidad musical, creada en ordenadores. 
Pero será difícil, porque da pingües beneficios, sobre todo los colaterales...


Políticos: Espabilad con este tema candente, porque parece que estais sentados en el "banco malo", sin modificar las leyes del ocio nocturno, hasta el día en que ocurra una masacre, y llegue el momento del famoso "rescate", pero a base de muchas ambulancias. Se os pedirán responsabilidades. Y podrían rodar cabezas.



(Foto del final de fiesta en Arena Madrid).