El concierto tuvo lugar en el Palau Sant Jordi, un pabellón multifuncional, situado en Montjuic, y que fue diseñado por el arquitecto Arata Isozaki, e inaugurado en 1990.
El éxito fue total, y asistieron unas 18.000 personas sentadas.
Recibí una llamada de mi gran amiga Lorena Giavalisco, esposa de Pino Sagliocco, productor del concierto, diciéndo que me enviaba dos entradas y dos pulseras para acceder a la zona VIP.
Asistí cacompañado por Victor de Viguera.
Pino Sagliocco me llevó al backstage, unos minutos antes de comenzar el concierto, y allí pude saludar y estrechar la mano de Elton John. ¡Muchas gracias Pino!
Elton es un pianista fantástico. Cantó durante más de dos horas tocando el piano.
Las proyecciones, que cambiaron continuamente durante todo el concierto, fueron espectaculares.
A mitad del concierto, el público, que abarrotaba el Palau Sant Jordi, se puso en pie aplaudiendo, y ya no se sentó más.
Elton comentó que el mundo estaba pasando por unos momentos muy difíciles. Y dijo sentirse muy feliz gracias a su fiel pareja y a sus dos hijos.
Los aplausos y gritos de ¡bravo! no cesaron hasta que Elton John regaló dos canciones.
Me sorprendió, y lamenté mucho, que "Sacrifice", mi canción preferida, no estuviese en su programa esa noche.
Un grupo de amigos de Pino Sagliocco nos reunimos depués en una sala privada, donde nos ofreció un generoso cóctell. Allí saludé a Rosa Esteva, del Grupo Tragaluz, a Rafa y Eva Soldevila, del Hotel Majestic y Passage, y a Pio y Paola, con sus hijos, de los restaurantes la Trattoria del Sole y Las Brisas, en Ibiza.
Pasada la medianoche, Victor de Viguera me invitó a cenar en el restaurante NUBA.
Allí nos juntamos con el arquitecto José Ribas, su novia Susana Huerta, Josep Artiga y la diseñadora Rosa Clará, para quien trabaja Victor de Viguera.
FOTOS: Carlos Martorell.
















