He dejado pasar unos días, antes de escribir este post, para no enturbiar un post anterior referente a la inauguración de PACHA Moscú, que estuvo muy bien.Viajar a un país, me refiero a Rusia, en el que todo está escrito en cirílico y en donde, prácticamente, nadie habla inglés, resulta muy complicado.

Uno se siente impotente debido a esos graves inconvenientes. Y espera de la gente un poco de amabilidad cuando necesita ayuda, necesita que le informen, o que le hagan caso en una tienda. Lamentablemente eso, en Rusia, resulta imposible. Debido a ese mal trato y a que son muy autoritarios, en determinados momentos, me sentí como si estuviese haciendo el servicio militar en Siberia.
He viajado a Rusia en dos ocasiones. En mi primera visita viajé solo. Y contraté un coche con chofer y una guia que hablaba perfectamente el español.
En ese viaje, que terminó en la bella ciudad de San Petersburgo, no tuve demasiados problemas gracias a esas dos personas que había contratado.




Por el contrario, en mi paso por Moscú, el único día que salí a dar un paseo solo, me apuntaron con una pistola, a la entrada de los grandes almacenes Gum.

Cuando escapaba aterrorizado de los dos chorizos, que me habían intentado atracar, me tropecé con Javier de Godó, en una de las galerias de esos impresionantes grandes almacenes.
¡Qué increible coincidencia! Javier y yo fuimos al mismo colegio, y yo había colaborado, ocasionalmente, con alguna de las publicaciones del Grupo Godó. Por supuesto, no se me ocurrió llamar a la policía. Eso es lo peor que puedes hacer, pues no te entienden, te chillan en ruso y acaban dándo la razón al delincuente.
Pero hablemos de mi segundo viaje, sin chofer ni interprete. Para hacerme entender un poco y por amabilidad hacia los antipáticos habitantes de ese país, yo me había aprendido algunas palabras y frases en ruso. Para romper el hielo. Nunca mejor dicho, pues estabamos a bajo cero, y las calles eran como una pista de patinaje.
El pueblo ruso sufrió mucho durante el zarismo imperial.
Luego sufrió con un comunismo implacable y militarista.
Y, en la actualidad, sufre debido a un capitalismo corrupto, representado en esta pirámide.
A Rusia han llegado ya todas las marcas más caras y lujosas. Una teta de la que solo máman unos cuantos privilegiados y nuevos ricos.
Si a este cúmulo de cambios políticos, convertidos en un cóctel de ideologías, que los rusos no han digerido aún, le añadimos el clima super gélido, gris y deprimente que soportan, podremos comprender y, casi justificar, la dureza y el machismo tosco de ese carácter soviético. Y también el que beban alcohol como cosacos.
Pero, por mucho que uno intente justicarles, resulta insoportable, estresante y muy desagradable el que no te hagan caso cuando entras a comprar algo en una tienda; el que giren la cara con desprecio cuando preguntas algo a los transeuntes; o el que la policía te chille con agresividad por cualquier tontería.
Chamfort dijo:"El gobierno despótico es un orden de cosas donde el superior es vil y el inferior está envilecido".
Yo estuve a punto de ser detenido, y soporté una bronca muy violenta de dos policías por haber cruzado simplemente una calle sin paso de cebra. Yo iba indocumentado, porque en el hotel tenían retenido mi pasaporte. Uno de los policías, me gritaba en ruso y me amenazaba porra en mano. Yo, disimulando el miedo, no cesaba de repetir: "Angliski, pazhálsta" (en inglés, por favor). Pero era inútil. El energúmeno no paraba de chillar, y estuvo a punto de detenerme, que es lo último que quieres que te ocurra, porque entonces estás perdido.
Esta actitud descortés, rústica y tan poco hospitalaria de los rusos se debe, también, a un gran complejo de inferioridad. Y a la herencia de la etapa comunista, durante la cual ser amable con quien te compraba algo estaba mal visto.
Yo ruego al nuevo "Zar" Putin que enseñe a su pueblo a tratar mejor a los turistas, y a la gente que está en Rusia por motivos de trabajo. Pues toda las personas que conozco, y que han viajado a Rusia, se quejan de lo mismo. Y juran no volver a visitar ese inhóspito y frio país, a pesar de ser muy interesante.
Deseo, también, a esos policías tan agresivos, que muestren un poco de amabilidad. Y les aconsejo que empiecen practicando entre ellos.
Y que tomen ejemplo de Presidentes, como Leónidas Breznev o Mikhail Gorbachov, en sus morreos con Erich Honecker, lider comunista de la Alemania Oriental.

Y traten a los visitantes con menos chulería prepotente.
Y ya solo me queda decir: ¡Dasvidania, Rusia! (o sea: ¡Adiós, muy buenas, Rusia!).
Jovellanos dijo: "Los pueblos tienen el gobierno que se merecen".
Fotos: Carlos Martorell. Y via Flickr: Sitomon, Little Sadie, manchot 6150, ana-rosa, Jaanikas, hangiongere, em_diesus, Yellow Submarine 1926, la-la land,cwfrederiksson.