
Dos transportistas llegaron al puerto de Ibiza. En su camión transportaban 5 cajas que contenían 5.000 chocolatinas. En las cajas ponía: Chocolate puro.

Como los transportistas eran un par de chorizos, abrieron una caja y se comieron algunas chocolatinas. Las chocolatinas contenían sustancias alucinógenas, y los transportistas chorizos fliparon por un tubo, con la consecuente paranoia.

Les está bien empleado por abrir los paquetes de sus clientes y adueñarse ilegalmente de parte del contenido. Ese tremendo colocón puso en evidencia el comportamiento ilícito de los transportistas. ¿Abren esos granujas todos los paquetes que transportan para adueñarse de parte de su contenido?
Soy mal pensado porque dice el refrán: "Quien hace un cesto hace ciento...".
Sustraer unas cuantas chocolatinas de los 138 kilos transportados, puede considerarse, y de nuevo recurro a un dicho popular, como el chocolate del loro. Pero gracias a ese hurto, con castigo/sorpresa, se ha podido desenmascarar a un importante "narco". Y es que no hay mal que por bien no venga.

El destinatario de esas cajas, con 25.000 dósis de chocolate alucinógeno, resultó ser un tal "Carlos". Pero les juro que no soy yo. Se trata de un importante narcotraficante holandés, conocido en la isla con ese falso nombre.
La Guardia Civil puso en marcha la llamada "Operación Cacao", y encontró en la vivienda del holandés, en Playa d'en Bossa, 32.000 pastillas de "éxtasis".

Y también 12 kilos de "cristal" (metanfetamina en polvo) suficientes para fabricar 64.000 pastillas, en un laboratorio casero.

Este es un pequeño ejemplo del descomunal negocio de la droga en Ibiza.
Esa misma semana eran decomisadas, en Valencia, 4 toneladas de hachís, y 92 kilos de heroína turca destinados a España. En el aeropuerto de Barcelona era encontrado un alijo de cocaína, perteneciente a una banda en la que colaboraba personal del aeropuerto. Y en Galicia era detenida una banda, con tres guardias civiles incluidos, con un alijo de 815 kilos de cocaína, escondidos en cajas de gambas congeladas.
¿De quién podemos fiarnos hoy día? ¡Ni del marisco!
No es de extrañar que, debido al consumo de tanta droga, nos macháquen los tímpanos con esa horrible música "bum-ba-bum-ba-bum-ba", diseñada especialmente para marchosos noctámbulos, que no entienden la diversión si no están colocadísimos.

El mundo entero añora y llora a Michael Jackson, y a su música tan fantástica para bailar.

En las fiestas que organizo, con DJ, no puede faltar nunca el "Billy Jean". Eso, a mi entender, es buena música de baile, con melodía, letra, ritmo, y compuesta y cantada por un artísta de alto nivel. Nada que ver con esa tabarra monótona y machaca cerebros, desprovista del factor humano.

La gente dice: "Michael es el mejor. Es el Rey del Pop". Entonces, ¿por qué no se escucha ese tipo de música en los locales de noche? Porque el consumo de droga generalizado es el que marca las pautas musicales de la fiesta.
El mundo llora a Michael Jackson, pero ¿quién llorará la muerte de toda esta nueva hornada de "famosos" DJ, con sus mezclas machaconas, de ínfimo nivel musical, diseñada para mantener despiertos a pastilleros y consumidores de cocaína y anfetaminas?
That is the question!
Y volviéndo al tema del chocolate birlado:
¿Serán despedidos de la empresa de transportes los dos camioneros alucinados, e irán a engrosar el deprimente ejercito de parados?
¿Se vengará de ellos la mafia de narcos por haber destrozado su fantástico negocio?
Estas sí que son dos alucinantes
questions...SÉNECA dijo: Lo que al comienzo fueron vicios, hoy son costumbres.
Fotos via Flickr.