domingo, 16 de marzo de 2008

EL HOMBRE Y EL OSO


NI TANTO

NI TAN CALVO

Dice un obsoleto y cavernícola refrán: "El hombre y el oso, cuanto más peludo más hermoso".
Desde hace unos cuantos años la Moda nos vende la imagen de un hombre totalmente depilado. Con suerte le queda el pelo de las cejas, perfiladas con esmero.

Esta afeminada obsesión por eliminar de todo el cuerpo el folículo piloso, obliga a estos narcisos ( hoy llamados "metro sexuales") a someterse a la fotodepilación, a sesiones varias de láser, al arrancamiento con cera, al constante uso de cremas depilatorias, o a la esclavitud del afeitado corporal casero, que deja un tacto de culo de pollo desplumado.

Pero la Moda es caprichosa y pendular. Por eso, ultimamente, están aparenciéndo algunos anuncios publicitarios con modelos luciendo unos pectorales y una axilas con algo de pelo.

Hace tiempo que el cuidado estético ha dejado de ser patrimonio de las mujeres, pero, como decía en mi primera novela "Réquiem por Peter Pan": In medio virtus. En el término medio está la virtud.

Me parece muy bien que un hombre, con demasiado vello en el cuerpo, como el oso del refrán, lo elimine, pero dejándo un poco en las axilas, pecho y piernas, para no parecer una sexy damisela.

¡Pensar que hace solo 50 años se consideraba una mariconada el uso de una crema corporal, o incluso el ponerse colonia!

Recuerdo que, en los años 60, fui duramente criticado en el ámbito familiar porque me compré un jersey negro de cuello alto. Hoy veo incluso a futbolistas convertidos en fashion victims, luciendo joyas, depilados, teñidos, con peinados imposibles y moños, y adictos a la cosmética.

¿Qué insultos me hubiesen dedicado a mí si, en aquellos represores años, me hubiese puesto un jersey rosa como el que lució Aznar, en la última campaña electoral?

Pero volviéndo al tema que nos concierne: Parece que el vello, en su justa medida, vuelve, tímidamente, a ponerse de moda.
Porque, si tienes paciencia y sabes esperar, vuelves a estar de moda. Es la Ley del Péndulo.

Fotos via Flickr: sjaces, y launad.