lunes, 3 de septiembre de 2012

EL MAR DE FORMENTERA ES UNA CURA DE SALUD

Mi pie, atropellado, necesitaba agua de mar y fui a pasar unos días a Formentera. 
En el puerto me recogió mi amiga Montse Roqué, que pasaba dos meses en la isla con Virginia Echevarria y Casilda Fernández Villaverde, Condesa de Carvajal.


Me alojé en el Hostal del Lago, en el Estany des Peix.


La razón que me indujo a elegir este Hostal fue la minúscula playa que hay a muy pocos metros de la entrada.


Caminar cojo por la arena me supone un suplicio. Esta mini-playa, de agua hiper salada, era una cura para mi pie.


Como carta de presentación, y para que me hiciesen el favor de darme hielo para mi pie, dejé a la dueña mi artículo sobre las deficientes Urgencias de Ibiza, y la entrevista que habían publicado recientemente en la revista Wesselton.


La ubicación del Hostal del Lago es perfecta, pero la decoración es "tipical formenterense". A la recepción yo la llamaba "la decepción".


En la gran mayoría de los hoteles, hostales y apartamentos de Formentera el mal gusto es muy similar.


Mi habitación era minúscula. Estornudé, tras pasar de un calor insoportable al aire acondicionado frio, y un trozo de ese aparato me cayó en la cabeza. ¡Por suerte era de plástico!


Esta es una habitación de otro hotel. Son todas clónicas por su mal gusto y cutrez. Por esta razón, el turismo de calidad que visita esta isla llega en sus yates, y no se alberga en tierra.


La isla de Formentera es ya famosa en el mundo entero. La imagen y calidad de los hoteles tiene que mejorar mucho. Y también sus mediocres infrastructuras.


 En gran parte de isla no hay cobertura telefónica.


La gente, que hoy día vive enganchada al móvil, se desespera.


Se ven muy pocos canales de televisión. Y la señal se corta con mucha frecuencia. ¡Formentera ponte la pilas! 


Fui a desayunar a Chezz Gerdi Tapas, y Carlos Sama, el dueño, no me dejó pagar. Muchas gracias. En la decoración se nota el buen gusto de los italianos.


Luego fui a bañarme, con Montse, al embarcadero del restaurante Chezz Gerdi, también de Carlo Sama.


Montse pasa las horas buceando, y le gusta cambiar de playa cada dos o tres horas.


Yo disfruto dándo pan a los peces nadando bajo el agua.


Siempre encontramos rincones solitarios o con muy poca gente.


Me gustan mucho las playas de Mitjorn. Las pasarelas de madera, en prácticamente todas las playas, son una maravilla.


Este rincón es mi favorito. Montse le llama "Mi playa". Aquí nos encontrabamos con Casilda y Virginia.


Me gustó cenar en Can Gavinu. Otro restaurante italiano, bueno y sin pretensiones.


Al final de esta playa de Es Pujols está el mini chiringuito People donde fuimos a comer. Allí quedé con el cirujano plástico alemán Magnus Noah, y su esposa Sabine, que es ginecóloga, pero lamentablemente no nos encontramos.


Antes de cenar fuimos a tomar un aperitivo a casa de los hoteleros Rafa Soldevila y su esposa Eva Vilallonga.


Presenté a los Soldevila a Montse, Casilda y Virginia, que se ocuparon de mí, y me ayudaron a caminar, debido a mi dolorosa cojera.


Fotografié la terraza en que nos sirvieron el aperitivo, para mostrar lo fácil, y no caro, que es decorar con un estilo acorde con esta maravillosa isla.










Seguidamente fuimos a cenar a Can Carlos.


Allí, Franchisquito, su dueño italiano, me comunicó que el próximo mes de noviembre abrirá un Can Carlos en Manhattan, NY.


Tras un baño en Mitjorn, fuimos a tomar una copa de champagne a otra casa.


Laura Gancia pasa gran parte del verano, junto a Isabella Gnecchi, en estos bungalows tan acojedores. Yo llevé al trio de mis amigas a conocer este privilegiado lugar.




De nuevo se hace obvio el buen gusto de los italianos, que parece que entienden, mejor que nadie, el estilo de decoración que va con la isla.


Una noche fuimos a cenar a Chezz Gerdi.


Su dueño Carlo Sama y Gianluca, director del restaurante, de nuevo no me dejaron pagar.  ¡Muchísimas gracias!


En Formentera hay hoteles muy bien ubicados, pero necesitan ser rehabilitados.


Tras un baño en Mitjorn, Montse me invitó a comer en Es Còdol Foradat. Finalmente, después de tanta gastronomía italiana: ¡Una buena paella española!


Me encanta comparar los trajes de baño de los dos sexos. Las mujeres, muy listas, se bañan y toman el sol en bikinis o tangas. La más mínima expresión.


Por el contrario, e incomprensiblemente para mí, veo que la gran mayoría de los hombres se bañan con un calzoncillo debajo de una bermuda, que les llega por debajo de la rodilla. 
Tela y más tela empapada. ¡Qué incomodidad! ¡Y que poco higiénico!


Cada día, al atardecer, me daba un baño en el Estany des Peix. 


Nunca olvidaré los ratos que he pasado flotando en estas aguas templadas y super saladas, en absoluto silencio y soledad.


La última noche invité a cenar, en el Café del Lago, a Montse y a Inma Fontana. Otra persona a quien conozco, y quiero, desde mi adolescencia.


El Café del Lago es otro restaurante italiano. Los italianos se han adueñado de Formentera.


Por la noche hubo una impresionante tormenta eléctrica. Y llovió un poco.


Al día siguiente, tras un corto chaparrón, que limpió de polvo árboles y plantas, salió el sol y regresé a Ibiza.


Adoro Formentera. Espero que la preserven bien, y que mejoren sus deficiencias.