viernes, 4 de marzo de 2011

CARNAVAL GALLIANO Y CONSECUENTE PATADA EN EL ANO

El gibraltareño John Galliano ha sido despedido de Dior, tras protagonizar, beodo, el 26 de febrero, una lamentable escena en la que profirió insultos y frases antisemitas, en la Brasserie La Perle, del barrio Le Marais de París.


Hace unos años, la Princesa Beatriz de Orleans me pidió que me ocupase de Galliano, que llegaba a Barcelona, para inspirarse en la obra de Gaudí. Envié un coche al aeropuerto pero Galliano había perdido el avión. Le recomendé el Hotel Arts, pero rechazó mi propuesta. Entonces llamé a Rafael Soldevila para reservar en su Hotel Majestic. Allí le recibieron como a un príncipe, pero les hizo un desplante y se fue al Arts, con un grupito de amigos cutres.

Galliano quiso ver el espectáculo de La Fura dels Baus, en el Liceo. Pero no había entradas. Llamé a Manuel Bertrand, presidente de la sociedad del teatro, amigo y compañero de colegio, y conseguí unas muy buenas localidades. Como Galliano salía todas las noches de marcha y colocón destroyer, en compañía de su impresentable pandilla, se quedó en la cama y no asistió al Liceo. En Barcelona dedicó más tiempo a los antros y a los afterhours que a Guadí. Yo estababa furioso y le envié una carta llamándole, entre otras cosas, perfecto mal educado.


Nunca me hizo gracia este histriónico personaje, decadente, mimado y consentido por la fauna de la Alta Moda.


Su desproporcionado divismo y su pasión por salir a saludar, en las pasarelas, vestido con disfraces mamarrachescos, y en actitudes pasadas de rosca, siempre me disgustaron profundamente. El grupo del máximo lujo LVMH apostó por un marketing demencial, que le funcionó durante mucho tiempo, pero que ha terminado por pasarle factura.


Aunque no puede negarse su inmensa imaginación y capacidad creativa. Yo creo que es el mejor diseñador del mundo de disfraces y trajes para la ópera y el teatro. Asistir a sus desfiles de Dior equivalía a presenciar un alucinante espectáculo carnavalesco de un Cirque du Soleil de la Alta Costura.








¿Qué diría Christian Dior si levantase la cabeza? ¿Qué pensaría al ver las pintas y colocones de quien, hasta hace unos días, fue el heredero de su prestigioso nombre? ¿Qué cara pondría Dior al enterarse de que John Galliano, muy colocado, y tras proferir insultos nazis, había sido despedido fulminantemente, con una más que merecida patada en el trasero?


Qué distintos eran los salones de Alta Costura en la años 50. Y qué gran presencia tenían aquellos modistos. Los modelos que las mujeres veían sobre las pasarelas, podían ser lucidos en la calle. Por que no había circo mediático, ni marketing. Primaban la clase, el buen gusto, la calidad y el auténtico glamour.







Con esta famosa foto de Avedon, de la modelo Davinia, con un diseño de Christian Dior, doy paso a otro rey de la elegancia: Cristobal Balenciaga.


Balenciaga abrió su casa de costura, en San Sebastián. Posteriormente se instaló en París, y tras varias décadas de éxito internacional, cerró en 1968. Cristobal Balenciaga fue un gran señor, y el mejor modisto de Alta Costura de la historia de España.






Yo no conocí personalmente a Balenciaga. Pero sí a muchísimas de sus clientas, entre las que se contaban algunas de mis tías. Yo le hice un pequeño homenaje, diseñando esta portada, en 1987, con un modelo que perteneció a la Marquesa de Santa Cruz, y que lució en la boda de su hija, y gran amiga mía, Casilda Fernández Villaverde, Condesa de Carvajal.


Otro gran modisto, rompedor y vanguardista, pero que no necesitó hacer el loco sobre las pasarelas para lograr el prestigio internacional, fue Pierre Cardin. Yo conocí a este famoso modisto francés en 1972.




A Hubert de Givenchy le conocí en mis años de periodista amateur en Nueva York. Cuando este elegante discípulo de Balenciaga se retiró en 1995,  John Galliano pasó a dirigir su casa de costura.


La elegantísima actriz Audrey Hepburn fue musa y modelo de excepción de Givenchy, y lució sus diseños en prácticamente todas sus películas.






Conocí a Yves Saint Laurent, en Maxim's, en la fiesta de presentación del ejemplar de la revista Vogue, que diseñó Salvador Dalí. Fuí invitado a cenar en su casa de París y también en el palacio de Marrakech.


Saint Laurent, un gran genio tímido, fue incapaz de disfrazarse o travestirse para salir a recibir aplausos sobre las pasarelas.








Valentino, aquí en una cena en mi casa de Ibiza, ha sido otro grande de la Alta Costura, que no ha necesitado hacer excentricidades para darse a conocer en el mundo entero. Siempre ha sido un diseñador comedido y bien educado, como su socio Gian Carlo Giametti. He navegado en el TM Blue One, entrevisté a Valentino para El Mundo, y sé de lo que hablo.







Y, como estoy poniendo ejemplos de grandes señores de la Moda, con actitudes totalmente opuestas a las de Galliano, no puedo dejar de mencionar a Oscar de la Renta, a quien conocí y entrevisté, también, en Nueva York en los años 80. Esta foto fue tomada en la inauguración de su boutique en Madrid, evento que fue organizado por Luis Medina Abascal.







Lamentablemente, John Galliano ha truncado toda una carrera de éxito internacional por ser un tonto con muchos humos. A mí, la noticia, no me ha sorprendido. Yo recomiendo a Lady Gaga que lo contrate.

"El número de tontos es infinito", se dice en el Eclesiastés.
"Los tontos son legión", escribió Santo Tomás de Aquino.
"Qué difícil es vivir entre tanto imbécil", escribió Einstein en una carta a su hermana.