lunes, 10 de noviembre de 2008

¿SOMOS SORDOMUDOS O BORREGOS?

El primer teléfono fue patentado, en 1876, por Alexander Graham Bell, que se hizo con el proyecto diseñado, anteriormente en 1854, por el florentino Antonio Meucci que no tuvo dinero para patentarlo. Más adelante, Tomas Edison introdujo notables mejoras en el sistema.

El extraño artefacto que se ve en esta foto fue el primer teléfono Bell, de 1876.


El teléfono, por lo tanto, tiene muchísimos años de existencia. Y 130 años después de su invención, alguien, un italiano quizás, o un sordomudo (lo que sería mucho más lógico) ha puesto de moda un gesto que, como borregos, a muchos les parece obligatorio mimetizar, cada vez que han de mencionar las palabras: teléfono o llamada telefónica.


Si no tenemos la desgracia de ser sordomudos, ¿por qué hay que mimetizar con los dedos un aparato, cada vez que mencionamos la palabra teléfono?

Yo , desde que tengo uso de razón, he dicho cosas como: Llámame. Le llamé por teléfono. Me telefoneó ayer, etc., sin necesidad de acompañar la palabra "teléfono" de gesto alguno. Y siempre me han entendido perfectamente.

¿Quién ha sido, pues, el "lumbrera" que ha puesto de moda ese ademán de estirar pulgar y meñique, mientras se mantienen el resto de los dedos de la mano cerrados, cada vez que se dice: teléfono?


La televisión, esa fuente inagotable de vulgaridad, y la falta de personalidad de muchos individuos son, en gran medida, las culpables de que la gente se sienta obligada a estirar los dedos, cada vez que mencionan ese mágico medio de comunicación.

Por la misma regla de tres, habría que hacer gestos teatrales cada vez que, por ejemplo, se habla de ir a comer, beber, dormir, practicar el sexo, o defecar.

ME VOY A COMER


VAYAMOS A TOMAR UNA COPA



ME VOY A DORMIR


Y me ahorro los gestos restantes por excesivamente vulgares...

Cuando el Sr. Sarkozy, Presidente de Francia, y Presidente temporal de la Comunidad Europea, ante las cámaras de televisión del mundo entero, hace ese vulgar ademán para decir que llamará a Rodriguez Zapatero, quiere decir que estamos en unos niveles un poco bajos de categoría.


Por suerte, las nuevas tecnologías están convirtiendo este gesto de pacotilla en obsoleto, pues ya se fabrican teléfonos en formato reloj de pulsera, o minúsculos auriculares inalámbricos.




Yo sugiero, a quienes necesitan hacer tantos juegos de mano para que les entiendan, que hagan esto con los dedos:


Les entenderán mucho mejor...

Y como veo que gusta tanto gesticular inneceasriamente, yo dedico a ese "mimetismo telefónico" el PREMIO NERÓN ROJO, que en adelante sustituirá al ZURULLO DE ORO.



Fotos via Flickr: sftrajan, The Library of Congress, temp13rec, snuh3, Christian Lutz, Familyoffun, momentimedia, dhammza, novia.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

TIFFANY ABRE EN MADRID


En la calle Ortega y Gasset, 10 de Marid se inauguró Tiffany. A los invitados, después de visitar la joyería, se nos ofreció un cóctel-cena, en un local de la Plaza del Marqués de Salamanca.


Yo acompañé a mi íntima amiga Elsa Peretti, diseñadora estrella de la marca, que comenzó a crear sus piezas, hace muchos años, en talleres de artesanos de Barcelona.




La llegada a la fiesta de la espectacular Elle MacPherson causó verdadera sensación.

Elle fue recibida por Melvyn Kirtley, Presidente de Tiffany & Co. para Europa.


Juntos recordamos los buenos veranos en que Elle venía por mi casa de campo en Ibiza.


Entre los invitados que pululaban por los dos pisos de la fiesta pude ver a muchos amigos.

Naty Abascal, estaba impresionante. Naty desfiló junto a Elsa Peretti, en Nueva York, cuando ambas eran modelos de Alta Costura, a finales de los 60. Fue entonces cuando las conocí.

Crísol Cacheriro con su atractiva novia la modelo Helen Lindes.

Amalia Zunzunegui. Es una entendida en joyas, pues representa en España a Pomellato.

Acompañada por su nieto Borja Sabater, pude ver a Cuqui Fierro. Sus joyas eclipsaban a las de algunas vitrinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rosauro Baro y Boris Izaguirre.

La directora de Casa Decor, Frances Llopis con su hija Francesca.

 

 

 

 

 

Elena Tablada con su tío Rafa Lozano.

Gemma Ruiz.

Mª Eugenia Fernández de Castro con su hijo Jacobo Fitz James Stuart, nieto de la Duquesa de Alba.

José Bienzobas, director de Missoni en España, con Carmen Manzano.

Al día siguiente, quise contemplar con detalle y tranquilidad las vitrinas de Tiffany.



En un oscuro apartado pude admirar el célebre diamante amarillo, de 128'54 quilates, que Charles Lewis Tiffany adquirió en el año 1878.


No fue un Breakfast at Tiffany's. Pues aquella mañana, muy temprano, mi breakfast tuvo lugar en el Museo del Prado, admirando con profundo respeto los cuadros de Rembrandt.


Tras una deliciosa comida en el Restaurante La Parra, me despedí en el Hotel Ritz de Elsa y de su inseparable colaborador Frank Arcaro, y regresé en el Ave a Barcelona.



ESTOS SON ALGUNOS ARTICULOS, PUBLICADOS POR MI, SOBRE TIFFANY, Y SUS DISEÑADORAS ELSA PERETTI Y PALOMA PICASSO.
En diciembre del año 1978, publiqué este artículo en la contraportada de La Vanguardia.




En mi casa del Tibidabo fotografié a Elsa con alguna de sus piezas más grandes.





Este reportaje lo realicé en la casa de Elsa, en San Martivell, con fotos de tres genios de la fotografía como son Toni Bernad, Newton, y el japonés Hiro.







En 1980, publiqué este reportaje de Paloma Picasso en la contraportada de La Vanguadia. Se me puede ver, cámara en mano, reflejado en un espejo.



Durante una época se imitó mucho el formato del Interview de Andy Warhol. La revista Diagonal, con la que yo colaboraba, fue un ejemplo de aquella influencia:




Fotos: Carlos Martorell. Showme.

domingo, 2 de noviembre de 2008

LE HAN AGUADO EL CUMPLEAÑOS A LA REINA

Feliz 70 cumpleaños, Señora. Lamento que os hayan fastidiado una celebración tan importante.




Me parece desorbitada la polémica desatada por el libro de la Reina, escrito por Pilar Urbano. Supongo que ahora la Reina estará arrepentida de la publicación, Pilar Urbano estará feliz y contenta, yéndo de plató en plató, y Editorial Planeta estará descorchando champán por sus impresionantes ventas.


Yo no he leído el libro, como tantos que opinan sobre él. Pero debido al bombardeo mediático es como si ya lo hubiese leído.

Si estas declaraciones las hubiesen hecho Paris Hilton o Kate Moss me sorprenderían mucho, pero viniendo de la Reina, una mujer que afirma ser católica, no me sorprenden nada, pues defiende predicados morales de su Iglesia.

Como no llueve a gusto de todos, diga lo que diga la Reina en un libro, siempre habrá quien la critique. Y especialmente en nuestra querida España, tan dividida y propensa a la demolición de todo aquel que tenga éxito o esté en una posición de privilegio. Para gustar al cien por cien la Reina tendría que quedar en silencio. Y aún así habría muchos que la criticarían por no pronunciar palabra.

En "La Reina, muy de cerca" se dicen cosas con las que estoy de acuerdo y cosas de las que discrepo totalmente. Esta es mi particular forma de pensar. Y creo que la Reina está en todo su derecho de pensar lo que le plazca. Aunque, a tenor de la exaltada crispación que ha causado en mucha gente, la publicación de este libro ha resultado políticamente incorrecta. Creo que no ha estado bien asesorada. Con comentarios tibios, sin mojarse, se hubiese escrito un libro sin interés y que no retrataría la verdadera personalidad de la Reina. Hoy no habría polémica, pero yo prefiero que la Reina se sincere.

Y que quede bien claro: el libro no es un código de leyes. Es sencillamente un conjunto de opiniones. Por lo que no veo cómo los comentarios de la Reina, gusten más o gusten menos, pueden cohartar las libertades de los españoles u ofenderlos seriamente. No creo que ofender fuese la intención de la Reina.

Y voy a poner unos ejemplos a alguna acotación:

Si yo fuese una mujer que, por la razón que fuese, quisiese abortar, no me lo impediría ni Cristo resucitado. Y menos aún, las opiniones muy respetables de la Reina, que han de ser tan respetables como las mías, o las de cualquier otra persona.

Si a mí me gustase la caza, los comentarios de la Reina no me impedirían seguir disparando en el monte con mi escopeta.

Si me gustasen los toros, no dejaría de asistir a la plazas a ver torear, por el hecho de que la Reina sea antitaurina.

Si me gustase ponerme una peluca y unas tetorras de goma, y subirme a una carroza del orgullo gay, no me lo impedirían los comentarios versados por la Reina, en el libro de Pilar Urbano.

Y si harto de vivir, o padeciendo una enfermedad terminal, decidiese quitarme la vida, el libro de la Reina no me frenaría.

A mí no me gustan ni la caza, ni los toros. No soy mujer, por lo que no podría abortar aunque quisiese. Y no me subiría travestido o disfrazado a una de esas carrozas, pues no creo que sea la forma más adecuada de luchar por una justa reivindicación de derechos y de igualdad. Pero comprendo que hay gustos para todo. Vivan la libertad de pensamiento y de expresión.

En cambio, yo sí que me suicidaría, o pediría que acabasen conmigo, si por causa de enfermedad grave ya no tuviese calidad de vida. Y me consta que hay muchos cazadores, taurinos, gays y demás, que son contrarios a la eutanasia o al suicidio. Entonces, tenga o no razón Doña Sofía. Sean más o menos acertados sus comentarios. ¿En qué perjudica a los españoles este libro? A mí en nada. Nada cambiará mi manera de pensar ni de actuar, y seguiré desayunando lo mismo cada día.

Recuerdo el día en que fui presentado por el Duque del Infantado, Capitán General de Baleares, a la joven Princesa de España, en el Palacio de la Almudaina, cuando yo tenía 22 años.

Y recuerdo también, las varias ocasiones que he tenido de saludar a la Reina en algunos eventos, mucho más recientemente. E incluso, un verano, en el puerto de Ibiza, cuando desembarcaba con varios miembros de su familia.

En todas esas ocasiones, la Reina me ha parecido siempre una mujer muy respetable, y que desempeña impecablemente su labor de consorte. (Este retrato de Doña Sofia, realizado por Sylvia Polakov, es mi preferido).


Yo creo que se ha hecho una lectura sesgada del libro, y se hace mucho hincapié en todos aquellos comentarios políticamente incorrectos, y que tocan temas candentes. No consta en ningún artículo de la Constitución que la Reina no pueda manifestar sus opiniones. Por lo que no me parecen justos algunos comentarios en los medios como: "La Reina ha roto el consenso" o "Ha caído en el barro", dichos en TV5; o incluso palabras insultantes como: "La Reina nos ha jodido a todos", dicho en La Sexta TV; "La Reina es un Cáctus", dicho en TV3; o "Tarjeta roja", en la Cuatro TV.

Por cierto, en una encuesta hecha por TV3, en la que se preguntaba a los televidentes si las críticas a los comentarios de Doña Sofia estaban justificadas o no, ganó el No, cosa que sorprende en una Cataluña tan republicana.

Seamos, pues, justos y pongamos en una balanza imaginaria, de un lado casi 34 años de una labor ejercida a la perfección, y del otro el libro de Pilar Urbano. ¿Qué pesaría más?




Por muy obsoleta que resulte la institución de la monarquía, en el siglo XXI, a mí como español me gusta cómo nos representan nuestros Reyes en el extranjero, pues son siempre bien recibidos en todas partes.

Y no le amarguemos más el 70 cumpleaños a la Reina.


Foto de la Reina: Sylvia Polakov, y via Flickr:sagabardon.
www.sylviapolakov.com