miércoles, 2 de febrero de 2011

¡¡¡HORROR!!! ¿DÓNDE HE DEJADO EL MÓVIL?


Martin Cooper, es el inventor del teléfono móvil. Cooper hizo la primera llamada, en 1973, con un Dyna-Trac de Motorola. En el 2009 se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de la Investigación Científica y Técnica.
Dice Martin Cooper que se inspiró en unas imágenes del Capitán Kirk, de Star Trek, para desarrollar el móvil.
Este fantástico invento provocó el comienzo del vertiginoso declive del uso de las cabinas telefónicas. Y comenzaba, también, la era de un nuevo tipo de adicción sin sustancias: el enganche al teléfono móvil.
La adicción al móvil es tan fuerte como el tabaquísmo.
Tan fuerte como el alcoholismo.
Y tan fuerte como la drogodependencia.
O la bulímia.
Los adolescentes y jóvenes son los más adictos. 1 de cada 20 está seriamente enganchado al móvil.
Hoy día es impensable que un joven no tenga un teléfono móvil. Y el que no lo tiene se siente muy desgraciado.



Se diseñan móviles con dibujos infantiles.
Muchos niños ya tienen teléfono móvil antes de cumplir un año.
Y es tal la adicción que les produce, que una madre, para que su hijo merendase, tenía que hacerle el sandwich en forma de teléfono móvil.
Muchísimos jóvenes, y no tan jóvenes, utilizan el móvil para comunicar cualquier tontería innecesaria.
La rapidez al teclear destroza el lenguaje y la ortografía. Y hay chicos que se hunden si nadie les llama al móvil en una mediahora.
Todo se queda rapidamente anticuado.
Con los teléfonos de última generación se pueden hacer magníficas fotos y vídeos, y la gente pasa el rato intercambiando imágenes.
El móvil se emplea también para comunicarse en las redes sociales, colgando todo tipo de fotos y vídeos. Algunos compiten obsesivamente por quién tiene más amigos en Facebook.
En el mundo se envían, a diario, millones y millones de SMS, whatsapps, Twitts e emails.
Para aquellos que nadan en la abundancia se diseñan móviles lujosísimos, con diamantes incrustados.
El teléfono móvil no sólo se lleva en los bolsillos, bolsos o colgado del cuello.
El móvil se ha convertido en un apéndice de nuestras manos, o de otros sitios... Como este "manos libres".
Muchos han aprendido a hacer todo tipo de virguerías con  una sola mano, para no tener que soltar el móvil con la otra.
El adicto puede sufrir ansiedad, palpitaciones o sudores por encontrarse sin cobertura, porque se ha agotado la batería o la tarjeta de prepago. Y el drama más espantoso es perder el móvil, lo que provoca pánico y un mono descomunal. 
Es frecuente ver a personas manifestando, impúdicamente, serios cabreos por el mal funcionamiento de su teléfono.
O a mujeres histéricas que, tras fisgonear las últimas llamadas o mensajes en el móvil de su marido o pareja, descubren sus infidelidades.
Lo grabado en un teléfono móvil puede ser la causa de divorcio de una pareja que había estado muy enamorada.
Hay enamorados que se pasan horas al teléfono y no quieren colgar. Y están un buen rato con la ñoña cantinela del "Va...cuelga tú...no..., yo no... , cuelga tú primero..."
La telefonítis aguda es el uso innecesario y compulsivo del móvil. Puede considerarse adicta aquella persona que esté constantemente controlando la pantalla, por si suena el móvil, si hay SMS, whatsapps o llamadas perdidas.
Hay personas que no sueltan el móvil ni en el cuarto de baño. Duermen con el móvil debajo de la almohada, por si reciben alguna llamada, o lo usan incluso mientras hacen gimnasia. No pueden perderlo de vista ni un momento. Y lo usan conduciendo coches y motos.
Si se hace un uso excesivo del móvil, las radiaciones electromagnéticas pueden resultar muy nocivas para la salud. Y, de tanto teclear, se acabarán produciendo horribles mutaciones digitales.
Por todas partes se escuchan politonos, que van del más simple timbre al más ridículo y ruidoso de los sonidos o musiquitas. Los politonos suenan indebidamente en aviones, cines, teatros, funerales, a mitad de un discurso o a mitad de una clase. No podemos estar ni un minuto sin el teléfono móvil.
Un 30% de los españoles sufre algún tipo de adicción a las nuevas tecnologías. Y, a este paso, tendrán móvil hasta los animales de compañía.

20 comentarios:

Bell dijo...

No tengo yo ese mal adictivo, el móvil lo uso minimamente, me molesta soberanamente ir conversando por la calle o mientras estoy con mas gente.
Lo uso solo para cosas imprescindibles.

Carlos Martorell dijo...

BELL: Haces muy bien! Un abrazo.

sol dijo...

Me parece fantastico esto que has publicado en tu blog, Carlos.
Estamos empezando a tratarla...... lo describes con humor , pero diciendo absolutamente lo que esta pasando...Y lo que vendra...
Un beso

alba dijo...

Buenísimo el post!!
Para mi el móvil es imprescindible dado que tengo una hija de 4 añitos y es un instrumento formidable para sacarla a uno de un apuro. Pero hay personas que exageran, y el móvil es un apéndice de su persona.Como todo en la vida, en su justa medida.
Un afectuoso abrazo

Alba Inés

Merche Pallarés dijo...

Yo tampoco soy muy fan de los móviles ni de los teléfonos en general, prefiero mandar e-mails y/o hablar por Skype donde no necesito auricular... Muy buenas las fotos que has encontrado. El de los diamantes incrustados... Too much! Besotes, M.

Bea dijo...

Fantástico! la ironía de las fotos es estupenda... la verdad es que, como todo, con moderación es una gran invento... lo malo son las dichosas adiciones!

En mi caso, me tranquiliza estar localizable para el colegio de mis hijas, por si acaso. Un beso. Bea

Carlos Martorell dijo...

SOL: Me consta que estais tratando estas nuevas adicciones. El móvil es solo una de tantas. Un abrazo.

Carlos Martorell dijo...

ALBA,
BEA
Y MERCHE:
Pensais las tres igual. Me alegro de tener lectoras tan equilibradas. Un abrazo a las tres!

Hans dijo...

genial Carlos , genial , ademas cuanta razon hay en ello.
Bilo

Carlos Martorell dijo...

HANS:(Bilo) Me alegro de que te haya gustado. Un abrazo.

Doña Manolita Dalloway dijo...

Hombre, depende como se mire...

Con los nuevos teléfonos, iPhone por ejemplo, leo tu blog, te escribo este "comentario", veo una receta de cocina, leo la ultima tontería Real de nombrar Marqués a Vicente del Bosque, etc etc.... y uso el skype y SMS gratuitos.
Escucho mi música del spoty...
Lo que menos hago es hablar, incluso no me gusta hablar por telefono demasiado.

El ordenador apenas lo uso, así que yo estoy encantado.
Otra cosa es el enganchamiento generalizado.

La pregunta seria¿ Hace falta estar tan informado y tan accesible a todo y todos?

alba dijo...

Estimado: me olvidé mencionar algo que por estas latitudes es frecuente y que es conducir mientras se habla por el móvil. En Uruguay, con el brutal crecimiento del producto en los últimos 7 años, el parque automotor ha crecido enormemente. Con lo mal que se conduce, nadie respeta a nadie y cada uno tiene su propio cuerpo normativo vial,lo del móvil viene a agravar aún mas el problema del tránsito. No me refiero al mano libre que sería lo adecuado,al teléfono celular común y silvestre, una mano en el volante (con suerte porque muchas veces está haciendo aspas) y la otra en el móvil.

Muy pocas personas paran para atender el móvil, yo los veo hablando y gesticulando y se me eriza la piel porque es un peligro al volante.

Un abrazo

Alba Inés

Carlos Martorell dijo...

DOÑA MANOLITA HALLOWAY: Es un invento maravilloso y totalmente mágico. Simplemente, no hay que abusar. Un abrazo.

Carlos Martorell dijo...

ALBA: Yo tengo un manos libres pero, aún así,me desconcentra. He estado en Beirut. Nunca había visto a tanto conductor hablando por el móvil. Van hablando durante todo el trayecto. Un auténtico peligro. Un abrazo.

FERNANDOG dijo...

Carlos:

Otro problema de los dichosos móviles es cuando se te ocurre cambiar de compañía telefónica y empiezan a liarte y a amenazarte con múltiples penalizaciones y cláusulas de letra pequeña si les dejas por otro operador que te ofrezca una oferta más económica.
Lo he padecido en nuestra empresa estos días pasados y hasta que hemos conseguido tener todo resuelto ya con la nueva compañía, créeme que ha sido una guerra de nervios.Y encima dos días sin poder usar nuestros números hasta que los han cedido al nuevo operador.
Fenomenal tu post, como siempre.

Un abrazo

Carlos Martorell dijo...

FERNANDOG: Es un drama, una pérdida de tiempo y de nervios el llamar a las compañías por cualquier cosa. En cambio, las compañías no paran de llamar, y a las horas más inoportunas, para ofrecer cosas. Cuando oigo una voz, casi siempre de origen latinoamericano, que me pregunta por "Don Carlos Martorell Oliveras", contesto con voz muy severa: "Falleció ayer". Y cuelgo. Un abrazo.

alba dijo...

Je Je ! Lo voy a implementar cuando uno recibe llamadas molestas! Qué sentido del humor!
Un abrazo

Alba Inés

Anónimo dijo...

Buenísimo estaba realizando un trabajo sobre la alteración o evolución del castellano debido a los SMS y me parecen excelentes las fotografías son muy alusivas a lo que ocurre actualmente. Soy profesora de español y me preocupa lo que está sucediendo

Carlos Martorell dijo...

ANONIMO:Si es Ud. profesora de español, ya puede empezar a tomar Tranquimazin. Un abrazo.

eva_yam dijo...

muy buen artículo!! jejeje

la verdad es que nos hemos vuelto tontos con el móvil!! a veces nos entran inseguridades simplemente porque no lo llevamos con nosotros.

lo triste es que nosotros sabemos lo que es vivir sin móvil pero los niños que estan subiendo no lo sabran.