domingo, 13 de enero de 2008

UN CUENTO DE MODA


Erase una vez un mundo llamado Tendencia, habitado por jóvenes descendientes de la unión entre Cantinflas y Caperucita Roja, conocidos como los Caperutínflas y las Caperutangas.

La herencia genética, por parte materna, se hacía evidente en las capuchas presentes en todos los atuendos de los habitantes de Tendencia. Y por parte paterna, el gen conocido como el Cantinfgen se manifestaba en la incómoda y engorrosa sujeción del pantalón, a la altura del ano.

Ese absurdo y antiestético descenso del pantalón dejaba, en los varones, el calzoncillo al aire (y no siempre impoluto). Y a su vez, en las hembras de Tendencia, el pantalón dejaba a la vista una especie de hilo dental incrustado en la raja del culete.

Esa costumbre, un tanto antihigiénica, hacía las delicias, según me han informado, de algún guarrindongo Caperutínflas olfateador de tangas.

Muchas jóvenes Caperutangas fallecieron con síntomas de hipotermia, tras haberse contagiado del virus Odalisca Mentecatus, que se contrae por via abdominal, debido a la persistente obsesión por vivir con la panza al aire, incluso en invierno.

En Tendencia, los avispados fabricantes de ropa interior se apresuraron para cambiar el nombre de estas prendas por el de "Ropa exterior". Y aprovecharon la coyuntura para agrandar, en calzoncillos y tangas, las siglas y logos de sus marcas de Moda . De este modo, se hicieron publicidad gratis en los traseros de los habitantes de Tendencia. En el embalaje de estas prendas se incluía un manual de instrucciones titulado: "El arte de sujetar el tejano a la altura del ano".

Y como el que no corre vuela: un prestigioso perfumista de Tendencia elaboró un perfume acorde con los estrafalarios atuendos de los Caperutínflas y las Caperutangas. Y lo bautizó con el sutil nombre: "Pedorret. Eau de toilette".

Y vivieron felices y comieron pizza y hamburguesas.

Colorín, colorado, lamentablemente, este cuento no se ha acabado.

Fotos vía Flickr: Manel, Rus Anson, Zaraki.Kenpachi

lunes, 7 de enero de 2008

SOLUCION UTOPICA AL CAMBIO CLIMATICO




Estas tres imagenes de Ibiza, en un futuro no tan lejano, me inducen a imaginar cuál sería la única solución para detener los catastróficos estragos producidos por el cambio climático.
Felicito la gran labor de concienciación que están haciendo Al Gore, Greenpeace, y tantos otros, pero no soy nada optimista. Cada vez somos más los habitantes de este achacoso planeta, y cada vez somos más insaciables. Y ahora, para colmo, India y China se lanzan al abordaje...

De seguir así, el planeta Tierra pronto estará desahuciado.

Aunque parezca una locura utópica, la solución drástica para regenerar nuestro planeta consiste en la desaparición total del hombre de la faz de la Tierra. El único animal que necesita consumir y destruir todos los elementos para sobrevivir es el llamado curiosamente: animal racional.

Bastaría un solo siglo, sin el hombre consumiéndo, ensuciando, polucionando y devastando todo lo que se le pone por delante, para ver resurgir mares cristalinos y llenos de vida submarina, bosques frondosos, y selvas pobladas de faunas casi extinguidas, bajo cielos impolutos.

Desaparecieron los dinosaurios y no fue el fin del mundo. ¿Por qué no puede desaparecer el hombre?

De seguir la cosa así, no serán necesarios métodos aniconceptivos para que vayamos desapareciéndo paulatinamente. De seguir así, desapareceremos todos víctimas de tremendos cataclismos. Terremotos, tsunamis, huracanes, incendios, tornados, etc. harán el trabajo de limpieza.

Hace unos años escuchabamos la noticia de una inundación o un gran cataclismo, siempre en lugares perdidos y exóticos, como Bangladesh o Java, y que ocurrían cada tres o cuatro años. Ahora vemos a diario imagenes televisivas de coches flotando y gente refugiada en los tejados, devastadores incendios, horribles terremotos, y ya no en lugares tan remotos y exóticos. Ahora los desastres ocurren cada vez más en ciudades muy desarrolladas.

Yo he polucionado, más o menos como todo el mundo. Y con mi inceneración, cuando llegue el momento, lo haré una vez más. Pero será la última, pues no pienso dejar en este mundo descendencia contaminante.

viernes, 4 de enero de 2008

ANECDOTAS VIP: LA GRAN SORPRESA


La Maharani de Jaipur organizó, una cena benéfica para UNICEF, en el Studio 54 de Nueva York. Yo entonces era muy joven.

Antes de ir a esa gran fiesta, Andy Warhol, Mick y Bianca Jagger, el diseñador Halston y otras personas, que ya no recuerdo, nos reunimos para tomar una copa en casa de la diseñadora de la joyería Tiffany, Elsa Peretti, que fue mi anfitriona en Nueva York.

Nunca había visto tantos paparazzis juntos como aquella noche a la entrada de Studio 54, que fue la más impresionante discoteca del mundo.

Al final de la pasarela, que nos hicieron recorrer cegados por los flashes, se hallaba la entonces famosa modelo de color Ramona, sentada en un trono dorado, vestida con un sari del Rajhastan, acariciando entre sus manos una paloma blanca. Ramona formaba parte de la magnífica decoración hindú que Steve Rubell y su socio Ian Shrager, propietarios de la discoteca, habían montado para la ocasión.

Políticos, embajadores, diseñadores de Moda, top models, artistas y miembros de la jet-set internacional, fueron ocupando sus asientos en las mesas, colocadas sobre la pista de baile.

A mí me separaron de mi grupo de famosos, que ocuparon las mejores mesas, y me sentaron junto a una mujer de unos 80 años, bastante bien llevados.

Debido seguramente a problemas térmicos, propios de su edad, la mujer no se quitó su abrigo de martas cibelinas en toda la noche. Su escasa, corta y canosa melena estaba peinada con una raya central. Su piel era muy pálida y transparente. Sus cejas eran unas finas rayas de color violáceo, dibujadas a lápiz. Unos guantes de satén negro cubrían sus manos, que no soltaban un pequeño bolso de noche metálico.

Yo, algo frustrado y, debo admitir, muy poco compasivo, pensé: "Como no soy conocido me han sentado junto a esta anciana estrafalaria. Espero que no palme durante la cena...".

Tras besarle la mano y presentarme, me senté a su izquierda. Ella me sonrió sin decir palabra, dándo por sentado que yo conocía su nombre.

Al poco rato empezaron a servir la cena. Mi octogenaria pareja se quitó los guantes y pude ver sus venosas manos, provistas de unas largas uñas manicuradas, que parecían las garras de un ave de rapiña.

Cuando el camarero se disponía a servirla, la mujer, alzándo su mano con un elegante pero autoritario gesto, rechazó el plato. Seguidamente, y mientras abría su bolso, que resultó ser una dorada fiambrera, me susurró al oído: "I only eat my own food" (Solo tomo mi propia comida).

La sofisticada fiambrera contenía una ración de arroz integral. Posiblemente uno de los pocos alimentos que su frágil estómago podía ya digerir.

A los postres, la Maharaní de Jaipur (que en 1956 era la esposa del embajador de la India en España) subió al estrado y pidió un aplauso para Gloria Swanson. Yo pensé que aquel aplauso era en memoria de la fallecida gran estrella del cine mudo. Y le dije a mi veterana compañera de mesa: "¡Yo creía que la Swanson estaba muerta!".

Y cuál fue mi sorpresa cuando, después de decirme con mucha sorna: "No querido, la Swanson sigue aquí", se puso en pie, y saludó a los asistentes, estirando el cuello y alzando los brazos en un teatral ademán, muy propio del cine mudo.

Se me pusieron los pelos de punta, y un escalofrío recorrió mi espina dorsal, como les debió ocurrir, en el pasado, a quienes asistieron atónitos a la resurección de Lázaro.

De haber reconocido a aquella irreconocible mujer, a quien yo creía muerta y sepultada, mi conversación hubiese sido otra. Pues en aquellos años, yo solía publicar en España reportajes y entrevistas hechas a personajes de Nueva York. Y aquella noche perdí la ocasión de entrevistar a la actriz que, en 1950, interpretó magistralmente el papel de Norma Desmond, en el maravilloso clásico del cine americano: "Sunset Boulevard".

Me pregunto qué debió pensar de mí la famosa actriz. Posiblemente que alguien importante había declinado la invitación en el último momento y, en su lugar, habían sentado a un jovencito desconocido que les servía de comodín.

Fotos Flickr: Cirne y Cafeina Blog

jueves, 3 de enero de 2008

¿IMPORTA EL TAMAÑO?


El señor de esta foto tiene un pollón enorme.
Gracias a ciertos medios informativos, el tamaño del pene se ha convertido en una verdadera obsesión para el personal.

A mi e-mail llegan constantemente anuncios de alargamiento de pene. De hacer caso a esos correos, mi pene llegaría hasta el Paraguay. ¡Qué guay!

AMERICAN GANGSTER


Siempre me ha gustado el trabajo cinematográfico de Ridley Scott. Su mujer, Giannina Facio, pasó de soltera varios días en mi casa de Ibiza, y espero que, algun día, me presente a su creativo marido.
"American gangster" es una muy buena película, y la recomiendo. Apesar de que me ha dejado un amargo regusto por recordarme, tan crudamente, la repugnante corrupción gubernamental, militar y policial, y la miseria de un mundo lleno de drogadictos. Y sé muy bien de lo que hablo...

Finalmente todo está manipulado por mafias y pequeñas pseudo-mafias. No solo el poder político y el económico, sino también el Arte, la Música y la Moda (me refiero al más alto nivel).

Al final de los 60, con tan solo 22 años, me instalé en la Ibiza hippy. Y tuve el privilegio de pertenecer a un reducido grupo de personas que solo quería vivir en total libertad, sin aspiraciones económicas, ni de fama, ni de poder.

Ser integro y honesto, aunque uno no llegue muy alto, y aunque suene ridículo, es para mí una satisfacción. Además, estas características de mi personalidad me incapacitan para hacer la pelota a políticos, periodistas o personajes famosos. Ese rastrero servilismo me parecería una falta de respeto hacia esas personas.

Foto Clarapeix via Flickr.