sábado, 8 de mayo de 2010

EL HOTEL PALACE DE BARCELONA REDECORADO, Y MIS RECUERDOS DE CUANDO FUE EL RITZ



El HOTEL PALACE de Barcelona, antes Ritz, ha sido redecorado por la prestigiosa casa de tejidos Gastón y Daniela.

Me alegro de que este edificio, cuya inauguración data de 1919, no se haya convertido en otro hotel de estilo minimalista, a base de blancos y negros.

Una tarde me reuní con Juan Gaspart, Presidente de la cadena hotelera Husa, y con su hijo José, en el salón principal.

Allí fuí presentado a Joan Valls, director del hotel, y al chef Romain Fornell, responsable del restaurante Caelis.


Tengo muchos y muy buenos recuerdos de este hotel y de estos salones.


Yo era muy amigo del fallecido Presidente Antonio Parés. Durante muchos años, cuando regresaba de Nueva York para pasar Navidad en Barcelona, Parés me alojaba en el suntuoso hotel, por el simbólico precio de mil pesetas diarias. Solía pasar tres días de jetlag en el hotel, antes de instalarme en la solitaria torre que tenía en lo más alto de la montaña del Tibidabo.


Por mi habitación pasaban algunos íntimos amigos, y leían interesados todas las revistas y periódicos que yo había comprado en Nueva York.


Es una lástima que, en Barcelona, falte la tradición de reunirse en los salones de los hoteles, como ocurre en ciudades como Madrid, París o Londres, entre otras, donde la gente se cita por cuestiones de trabajo, para tomar el té, comer o tomar una copa.

En 1983, frente a una gran hornacina que albergaba una escultura, reconvertida hoy en bar, organicé una sesión de fotos y estilismo.

Allí posó Naty Abascal, Duquesa de Feria, en un clásico rojo de Valentino, para un especial de Navidad 1983, que me encargaron.

Además del Caelis, con su alta gastronomía, el PALACE dispone de otro acogedor restaurante, al fondo del salón principal.

Y a pocos metros de las mesas del restaurante se encuentra el íntimo Salón Cugat.


En el exuberante Salón Gran Vía pueden organizarse banquetes, importantes eventos e, incluso sesiones de fotos.



Estas fotos, que forman parte de otro reportaje que hice sobre la Duquesa de Feria, en el año 1984, se tomaron en el Salón Gran Vía.


En El Jardín, decorado en un estilo mucho más fresco y actual, se sirven el buffet de desayunos y el brunch. Y también puede alquilarse para eventos privados.


La decoración de las suites y de las habitaciones es mucho menos barroca.

El PALACE cuenta con 125 habitaciones, 35 junior suites y deluxe suites, y una importante Suite Real.


El desayuno en la cama es uno de los placeres que disfruto de un buen hotel.


Se han recuperado las famosas bañeras romanas, que dan mucha categoría a algunas habitaciones.


Los baños romanos se han renovado e integrado en unos cuartos de baño muy modernos.


En los años en que aún no había jakuzzis en los hoteles, para mí era un verdadero placer pasar largos ratos sumergido en uno de estos baños romanos.


Otro placer de estar alojado en un hotel es el roomservice.


Yo tengo muy buenos recuerdos de las muchas anécdotas que viví en este emblemático hotel, y de los varios eventos que organicé en sus lujosos salones.

En los años 60, después de ir a la opera, cenabamos en "La Parrilla", que se va a convertir ahora en el Spa del hotel.

Y también asistí como invitado a muchas bodas en el hotel.

Y son inolvidables las anécdotas vividas con el genial Salvador Dalí. Y siempre en hoteles de Barcelona, Madrid, París y Nueva York. En esta foto con Dalí, y la cantante francesa Fraçoise Hardy, en la discoteca Boccaccio, yo tenía solo 19 años.


Recuerdo, especialmente, cuando Dalí hizo subir por las alfombradas escalinatas del hotel, hasta la Suite Real, a un caballo blanco para regalarlo a Gala. Y no puedo olvidar las variopintas reuniones y happenings que organizó en este hotel.

En 1978, organicé en el Salón Imperial la presentación de joyas de Chelo Sastre. El diseño de las piezas de plata era muy vanguadista para la época. El peso de los invitados lo formó la famosa Guache Divine de Barcelona, con escritores, fotógrafos, diseñadores, artistas e intelectuales de aquellos años.

Marie Ange Schmitt, que fue gogó de Boccaccio, luego modelo de Alta Costura, y que actualmente es coreógrafa de pasarela, lució el "Pezón de plata", bajo un cuerpo de gasa tranparente diseño de Toni Miró. Cariñosamente, Marie Ange, me llama siempre "su Pigmalión".

Al son del "Brindis" de la Traviata, las modelos aparecieron sentadas sobre los palcos del Salón Imperial, alzándo las copas de champagne.


Diseñé un vestuario muy atrevido para la época, y muy acorde con los diseños de Chelo Sastre.


El 30 de noviembre de 1979, estando yo de regreso de Nueva York, y alojado en el hotel, llegó Sofia Loren para presentar su libro. Sofia apareció con dos horas de retraso, acompañada por la barcelonesa Sofía Arquer, esposa del Príncipe Fernando de Baviera. Sofía y yo, de niños, fuímos al mismo colegio. El tumultuoso evento fue presentado por Luis del Olmo.

Antonio Parés, Presidente del hotel, me pidió que, en su nombre, le hiciese entrega de un ramo de flores. Yo había visto la película de Sofia Loren, "Mortadela", y preferí entregarle sobre el estrado una enorme mortadela. Los agentes de seguridad, creyéndo que podía tratarse de un explosivo, se me tiraron encima. La Pricesa de Baviera los detuvo. Pero, al retroceder, la asustada masa de asistentes, se rompió un enorme jarrón del salón, donde hoy está ubicado el restaurante Caelis.

Por la noche, Sofia Loren, en camisón, se asomó a un balcón de la Suite Real, y lanzó una zapatilla al numeroso grupo de hombres que la aclamaba en la calle, provocando una batalla campal entre fetichistas.


El 2 de diciembre de 1982, organicé una espectacular Gala para la presentación de la joyería Vasari.

Las modelos desfilaron entre las mesas luciendo las joyas.

El evento tuvo mucha repercusión mediática. Yo conservo algunos recortes de prensa.


A la cena, servida por Semon, acudió una importante representación de la sociedad española: Empresarios, políticos, banqueros, intelectuales, artistas, cantantes y modelos, conformaban la lista de invitados.

Recuerdo la sorpresa que me llevé al ver aparecer a mi madre, que no solía asistir a mis eventos.


En aquella época, Isabel Preysler, Marquesa de Griñón, ya acaparaba toda la atención de los medios de sociedad.


Las modelos, en un momento de la noche, irrmpieron en el Salón Imperial con galgos negros de carreras, sujetados con lazos de terciopelo. Esta idea mía de los perros me complicó mucho el trabajo, pero resultó impactante.

Durante el evento se proyectaron, en una gran pantalla, los retratos de elegantes damas de la sociedad barcelonesa, con joyas de Vasari, realizados por Lord Patrick Lichfield, sobrino de la Reina Isabel de Ingaterra.


Convertí la Suite Real en un estudio de fotografía. Las fotos de Lord Lichfield ocuparían varias páginas de la revista HOLA.


Al terminar con éxito la sesión nos divertímos un buen rato jugando a repartirnos las joyas.

Estas son algunas de las fotos que se publicaron en HOLA y en otras publicaciones:






En otra ocasión convertí la Suite Real en un showroom con desfile de modelos.


Y también utilicé la Suite Real para el estilismo y dirección artística de un retrato de la Princesa Tessa de Baviera, para la campaña "White Horse, of course".

Espero poder organizar algún evento en esta nueva etapa del hotel, que merece recuperar el nombre RITZ.

10 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Un hotel clásico, majestuoso, que sí debería volver a llamarse "Ritz". Le pega mas. Besotes, M.

Carlos Martorell dijo...

MERCHE: Sí. Se merece ser El Ritz. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Estimado Carlos, agradecerte tu mención y transmitirte que estamos encantados de que esta reforma que tanto nos ha ilusionado realizar sea de tu agrado.
Un saludo,
Paula Glez.
Directora Dpto. Marketing Gastón y Daniela

Laura A (Ibiza) dijo...

Estoy de acuerdo Merche, debería llamarse "Ritz", es impresionante, como también lo son el resto de las fotos, en especial la de Dalí, recuerdo que estuve en su museo en Figueres hace muchos años y ya me impactó en su día.
Carlos, muy guapa tu madre !

Un saludo a todos.

FERNANDOG dijo...

Carlos:

Yo también me sumo a reivindicar Ritz por Palace, seguro que a los que guardáis buenos recuerdos de ese hotel os costará cambiarle el nombre.
Por cierto, en referencia a Joan Gaspart,siempre recordaré que el pasado verano asistí en Formentera a una boda servida por un catering del grupo Husa.A esa celebración asistió en calidad de invitado el Sr Gaspart quien a pesar de su magnifico y eficaz equipo, supervisó mesa a mesa y detalle a detalle todo el funcionamiento del servicio de la cena.
Todo un gesto de profesionalidad.

Un abrazo!!

Carlos Martorell dijo...

PAULA (de GASTÓN Y DANIELA):Espero que sirva para recuperar el nombre Ritz. Saludos.

Carlos Martorell dijo...

LAURA A: Gracias por el piropo a mi madre! Un abrazo.

Carlos Martorell dijo...

FERNANDOG: Se lo comentaré a Gaspart cuando lo vea. Gracias!

J.Alejandro Planas Fluxá dijo...

Brillante Carlos :)

Carlos Martorell dijo...

J.ALEJANDRO PLANAS FUXÁ: Muchas gracias!!! Un abrazo.