jueves, 15 de abril de 2010

EL DERECHO A DEJAR ESTA VIDA CON DIGNIDAD

Fuí a ver "Las viudas de los jueves". El suicidio brutal, de tres hombres de mediana edad, y de alto nivel social, electrocutándose en una piscina, es el tema principal de esta buena película, que me hizo reflexionar, una vez más, sobre el horror del suicidio.

Casualmente, unos días, antes leí esta noticia en los periódicos. Algo muy sorprendente, no porque se diera la cifra de unos casi 4.000 suicidios al año en España, y de un suicidio cada 40 segundos en el mundo, sino porque el suicidio ha sido siempre un tema tabú, que solo se menciona cuando el suicida es un personaje famoso.

Mi padre, cirujano cardiovascular e investigador de renombre internacional, tenía ideas muy claras y muy avanzadas. Era un hombre mucho más dado a dar ordenes que a dar consejos. Pero recuerdo haberle escuchado decir en varias ocasiones: "Cuando no hay la más mínima calidad de vida hay que irse de este mundo". Algo con lo que estoy del todo de acuerdo.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en el calvario que sufrió Ramón Sampedro, 30 años tetrapléjico en una cama, rogando que le dejasen morir. Pero la Ley dijo NO a la eutanasia. El término Eutanasia viene del griego antiguo: "Eu", bien. Y "Thanatos" muerte.

Lamenteblemente no hay ayudas para quien decide abandonar este mundo con dignidad. Lo que obliga al suicida, en muchas ocasiones, a recurrir a métodos truculentos. Para el que planifica su suicidio con cordura, el problema radica siempre en cómo llevarlo a término.


Cuando una persona decide suicidarse, porque se haya ante el abismo de la más absoluta soledad, sufre una enfermedad incurable, una depresión profunda e irreparable, y no tiene medios económicos, o es un anciano incapaz de valerse por sí mismo, y que, por dignidad y buen gusto, no quiere ser un peso para nadie, se debería respetar, moral y legalmente, su tremenda decisión y darle ayuda.

En mis visitas a Museos, siempre me impactaron las imágenes de suicidios. A mis ojos de adolescente, un halo de romanticismo envolvía la irremediable tragedia. Como esta imagen del suicidio de Séneca.

En las antiguas Roma y Grecia el suicidio era un acto honorable en las clases altas, pero algo nefasto si el suicida era un esclavo, por los costes que su muerte acarreaban.

Cuadro "El suicidio", de Manet.


La gran pregunta es cómo hacerlo sin un horrible sufrimiento, y sin dejar una imagen antiestética o terrorífica.

Hace muchos años ví la película "Soylent green". Recuerdo vagamente que existía una especie de clínica donde organizaban, a gusto del cliente, su desaparición de este mundo. El cliente, que ya no deseaba seguir viviendo, se acostaba en una confortable cama, frente a una enorme pantalla en la que se proyectaban sus imágenes y música preferidas, y seguidamente se le ayudaba a morir plácida, limpia y dignamente.


Desgraciadamente esa posibilidad solo existe en un guión de Hollywood, y solo para privilegiados. Por lo que muchas personas resuelven su problema recurriéndo a métodos atroces.

Leyes absurdas de Estados y de religiones obsoletas han perseguido durante mucho tiempo el suicidio, calificándolo de delito y de pecado, y obligando al suicida a "tomarse la justicia por su mano", y a recurrir a los más increibles procedimientos para quitarse la vida.



(Recurro a algunas imágenes caricaturescas para dulcificar, con un poco de humor, este lamentable tema).

Hay personas que pasan la mitad de sus vidas amenazándo con suicidarse.

Esas personas que anuncian con tanto tiempo su suicidio, suelen ser los que menos acaban cometiéndolo.

Hay quien afirma que el suicidio es propio de cobardes.

No pensaba igual el escritor francés Guy de Maupassant que, enfermo de sífilis, intentó un suicidio frustrado, y murió un año más tarde, en 1.893, en una clínica de París. Maupassant dijo: "El suicidio es el sublime valor de los vencidos".

Porque para suicidarse se necesita tener mucho valor y muchos huevos.



Hay quien tacha a los suicidas de ser unos egoístas, que no piensan es sus más allegados.

E intentan, por todos los medios, disuadirles de su tan dramática decisión.

Se dan casos de intento de suicidio por motivos algo frívolos. Como el de algunas millonarias deprimidas. Yo sugiero una terapia de concienciación, para elevar su tono moral: Que se vayan a dormir un par de noches, tiradas en el suelo de la calle, y envueltas en unos cartones. Y luego recapaciten sobre sus privilegiadas vidas. Mejorará bastante su depresión.


Se dan casos de suicidio incluso por motivos de lo más absurdos y banales. Y es que hay mucho perturbado...

Muchas personas se suicidan por capítulos. Como es el caso de los adictos a los malsanos atracones de comida basura.


El caso de los fumadores empedernidos, que no paran de fumar ni padeciendo un efisema pulmonar.

O el caso de los adictos a las drogas y al alcohol, vicios consentidos y tan de moda entre la gente joven de hoy día.


La literatura romántica está llena de historias de suicidios por amor, como es el caso de "Romeo y Julieta".
Desgraciadamente, cada día se dan más casos de personas que se suicidan tras matar a sus parejas. Esos energúmenos machistas matan por desamor, por celos, o por el odio que les genera la liberación de la mujer.

El divorcio, o el fracaso matrimonial, tan frecuente en nuestros días, es otro motivo de suicidio.

La depresión profunda y los estados extremos de pesimismo hacen que muchas personas, incluso adolescentes, no vean la luz al final del tunel y se quiten la vida. En el entorno de la víctima se procura ocultar el suicidio, o se alega que ha sido un accidente involuntario. Y se trata de evitar revelar los escabrosos detalles del suicidio.

Un 50 % de los suicidas son ancianos, que viven solos y con graves problemas económicos.


Siempre me ha impresionado ver como se aferran a sus miserables vidas algunos viejos "sin techo". Me resulta del todo incomprensible.

Debido a algunas enfermedades incurables, a muchas personas las atiborran a base de medicamentos, que solo sirven para generar negativos efectos secundarios, y para prolongar un poco más sus horribles vidas de sufrimiento insoportable. En estos casos lo correcto sería la eutanasia.

Ernest Hemingway escribió esta frase, un tiempo antes de suicidarse.

Hemingway, es uno de tantos escritores suicidas. La historia de la literatura está llena de almas inteligentes, atormentadas e infelices que pusieron fin a sus vidas.

Uno de mis escritores favoritos es Stefan Zweig. Me encantan especialmente sus biografías. En mi novela "La memoria enjaulada" rindo homenaje a este gran escritor. La protagonista de mi novela, enferma de Alzheimer, está obsesionada por la biografía de la Reina Maria Antonieta.

En 1942, Stefan Zweig y su mujer Lotte abandonaron juntos, y voluntariamente, este mundo. Así, muertos y abrazados, los encontraron.


En el mundo del oso se ha producido una espantosa cadena de suicidios.


El motivo de esta cadena de suicidios, en la comunidad osezna, es que estos mamíferos plantígrados no han conseguido cobrar los derechos de imagen que habían reclamado a la joyería TOUS. Pero no son los osos los únicos animales que se están suicidando por culpa de esta grave crísis económica.



El precio, en el mercado, de la carne, del pescado, de la verdura y de la fruta ha tenido también nefastas consecuencias.




A mí, tras pasar horas y horas escribiendo este post, se me colgó el P.C., y estuve a punto de suicidarme.

Pero bromas aparte, que el tema es muy serio.

Nadie nos ha pedido permiso para traernos a este mundo, y nadie puede prohibirnos abandonarlo cuando lo decidamos. Por lo que sería lógico que se ayudase profesionalmente a quienes tomasen esa importantísima decisión, para evitar horribles saltos por la ventana, tiros en la cabeza, cortes de venas, o sobredósis de drogas y estupefacientes.

Mi padre fue un hombre muy cabal. Fue Catedrático, Miembro de la Real Academia de Medicina, Doctor Honoris Causa, y le fueron impuestas un montón de condecoraciones. Y yo, pienso igual que él, y estoy a favor de la eutanasia, tanto activa como pasiva. Y pido que se respete la libertad para decidir sobre la vida de las personas.

Hace unos años, Luis Cantero, escribió en la revista Interviu: "Carlos Martorell es un joven idealista atenazado por la éstética". Ese sentido de la estética es el que me hace detestar la decrepitud.



Este soy yo (un actor frustrado). Envejecido por el maquillaje y el photoshop, para verme como uno de esos ancianos hechos polvo, que pasean sus últimos días del brazo de una asistenta. Yo, rotundamente, no quiero llegar a esa penosa y desoladora situación, con la pérdida de mis facultades y de mi independencia.


El Dr. Jack Kevorkian, conocido como el "Dr. Muerte", inventó una máquina a la que llamó Thanatrón, para ayudar a morir a enfermos terminales. La máquina permitía que los pacientes, en el interior de una ambulancia, se autoadministraran químicos letales para terminar con sus vidas. Más tarde creó el Mercitrón (máquina de la misericordia) y los pacientes inhalaban monóxido de carbono a través de una mascarilla. Kevorkian pasó 8 años en una cárcel de Michigan. Yo le menciono en mi novela "Réquiem por Peter Pan".

Yo estoy convencido de que, dentro de algunos años y en países civilizados, se dará toda la ayuda a quien quiera irse dignamente de este mundo. EXIT, en Lausane, y DIGNITAS, en Zurich, son organizaciones de ayuda al suicidio, ambas están en la muy civilizada Suiza. Por eso, un imbécil creía que Suicidio era matar a un suizo.

18 comentarios:

Beatriz dijo...

Dificil tema, sin duda, Carlos. Estoy de acuerdo con lo que dices, sin embargo, a veces los motivos que llevan al suicidio no llegamos a conocerlos y queda una extraña sensación. En enero un amigo se suicidó. Tenía 36 años. No hay día que no nos preguntemos por el motivo. Supongo que él lo sabría porque exteriormente no se veían ninguno de los signos que describes en este post. Fue su decisión, si. ¿Acertada? no sé... sigo pensando que 36 años es demasiado poco. Un beso. Bea

FERNANDOG dijo...

Carlos:

sorprendentemente tu post coincide con un caso ocurrido esta misma semana en Ibiza, y que he vivido algo de cerca por afectar a nuestro entorno empresarial.
Cuando fuí a visitar el tanatorio, el denominador común en las reacciones familiares era la incomprensión y el desconcierto por lo ocurrido.
Me ha gustado mucho la reflexión de tu padre cuando dices que estableció un mínimo de calidad de vida para justificar seguir en este dífícil mundo.

Muy interesante post!!

Un abrazo.

Carlos Martorell dijo...

BEATRIZ: Realmente 36 es una edad muy joven. Peroun 50% de los suicidios es de adolescentes. Eso sí que grave. Mi tema es sobretodo la ayuda al que quiere irse, para que no tenga que recurrir amétodos horribles. Un abrazo!
P.D: Una amiga mia que no me veía desde hace mucho tiempo se ha pensado que mi"look super anciano" era mi estado real!!!

Carlos Martorell dijo...

FERNANDOG: Gracias Fernando. A mucha gente le horripila tocar este tema. Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Yo tambien lo tengo muy claro y he dejado mi testamento vital donde digo claramente que si no puedo valerme por mi misma en un futuro, prefiero morir dignamente. No querría ser, por nada de este mundo, una carga para nadie. Los gobiernos, tarde o temprano, tendrán que legalizar la autanasia--mas que nada porque les convendrá--ya que seremos muchos ancianos y no habrá hospitales ni médicos suficientes. Muy buen post donde has mezclado comentarios sabios y graciosos sobre un tema muy polémico. Besotes sanos por ahora, M.

Carlos Martorell dijo...

MERCHE: Muchas gracias por tus sensatas palabras. Un abrazo.

Laura A (Ibiza) dijo...

Carlos,

Me ha encantado como has abordado un tema tan complicado como es la eutanasia.
Estoy de acuerdo con vosotros,es muy triste que alguien quiera irse de este mundo y no pueda hacerlo de una forma digna.
Por cierto ¿cuánto tiempo hace que no te ve tu amiga?? porque vamos...
jajaj
Un abrazo a todos

Beatriz dijo...

Carlos tu amiga se habrá llevado una grata sorpresa al saber que, afortunadamente, no tienes semejanta aspecto ni mucho menos! ja ja ja.... Un beso. Bea

Carlos Martorell dijo...

LAURA A: Hacía unos 5 años que no me veía. Y no entendió que era una broma. Espero que no haya hecho muchos reenvíos por e-mail... Un abrazo.

Carlos Martorell dijo...

BEATRIZ: Hay días de tanto estrés que, en el espejo, me veo en ese estado. Un abrazo.

Doña Manolita Dalloway dijo...

Bueno, bueno, bueno!
Un 10 Carlos.
Comparto todo lo que has dicho tu esta entrada.
Incluso lo comento en muchas ocasiones.
Auqnue para la gente es un tema tabú la muerte, yo no lo tengo nada de respeto, y saltandome toda educación políticamente correcta, en almuerzos de trabajo o cenas particulares en mi casa con amigos saco el tema.

Yo lo tengo claro, el día que pierda mi 'dignidad' espero estar asistido para terminar lo mejor posible.
Totalmente de acuerdo que la gente que lo dice mucho es la que menos intenciones tiene de suicidarse, pero , llamalo intuición, yo se quien habla en serio o no, y de todas las personas que he conocido y se ha tocado algo el tema, solo he visto convincente a una.

También de acuerdo que no es un acto de cobardía , si no de valentía.

Final de Don Alvaro o la Fuerza del sino, del Duque de Rivas; final apoteósico.

Y fijate, también creo que parte de la gente que no le da miedo dejar esta vida, y yo ni estoy deprimido ni paso penurias ni estoy enfermo, es gente que le ha tocado ciertos privilegios.
Siempre digo que si por cualquier
motivo fallezco, me daría totalmente igual, y soy un chico de 31 años, viviendo sus mejores años de su vida en el lugar que decidió vivir, medio guapo y con una pareja estupenda... y como siempre digo, soy donante, así que no habría mal que por bien no venga.

Que me lío a escribir.
Un 10 tu entrada, muy sincera.
Jamás podría haber explicado yo mejor lo que opino.
Un abrazo.

Carlos Martorell dijo...

DOÑA MANOLITA DALLOWAY: Gracias por tus extensas palabras de aprobación. Ahora ya sé algo más de tí. Un abrazo.

Semel Nitsemel dijo...

Carlos, he entrado aquí como se suele entrar en todas partes, por casualidad. Acabo de sumar a mi lista de favoritos tu blog.
Comparto contigo lo de la excelente representación de Los Morancos (¡genial!), gracias a ti he conocido a "Siempre así" y me ha gustado mucho. También comparto el hábito de escribir y pienso leer tus novelas muy pronto. Gracias por tus comentarios sobre el suicido. Un abrazo

Semel Nitsemel dijo...

Carlos, he entrado aquí como se suele entrar en todas partes, por casualidad. Acabo de sumar a mi lista de favoritos tu blog.
Comparto contigo lo de la excelente representación de Los Morancos (¡genial!), gracias a ti he conocido a "Siempre así" y me ha gustado mucho. También comparto el hábito de escribir y pienso leer tus novelas muy pronto. Soy médico y conozco a fondo el sufrimiento humano, gracias por tus comentarios sobre el suicido. Un abrazo

Carlos Martorell dijo...

SEMEL NITSEMEL: Me alegra mucho lo que me dices. Espero no defraudarte con mis próximos posts.
Un abrazo.

Wadi dijo...

Hola! La verdad que interesante tú post. Lindas fotos y comentarios.
Las personas utilitaristas tienen sus principios hablando filosóficamente que rigen su actuar, es valida la decisión de elección cuando se sabe cual es la felicidad, en que consiste y no se afecta a terceros dañandolos.

Anónimo dijo...

Carlos escribe: "Yo sugiero una terapia de concienciación, para elevar su tono moral: Que se vayan a dormir un par de noches, tiradas en el suelo de la calle, y envueltas en unos cartones. Y luego recapaciten sobre sus privilegiadas vidas. Mejorará bastante su depresión."

El post me parece acertado y ayuda a reflexionar acerca de este asunto de manera un poco irreverente. Por ello quería dejar escrito un apunte de mi experiencia:
esta frase citada arriba es, por lo menos desde el punto de vista de mi experiencia, erróneo. Yolo he hecho y la depresión se agudizó. Se agudiza el problema si la persona deprimida tiene un notable sentido trágico de la vida. Me recuerda al comentario demagógico que se le escapó a Buruaga en un informativo de Antena3: "si están deprimidos, que se tomen un par de whiskies".
Una depresión no se soluciona como en el cuento de Navidad de Fritz Lang. Un desánimo desesperado momentáneo, quizá sí, una depresión, no. Y menos si la persona tiene tendencia a obervar la existencia desde un punto de vista pesimista.

Roger dijo...

Roger
tengo 60 años , aún tengo algunos motivos para seguir inventandome cada dia la vida. Esta fotografia que publica Carlos de Stefan Zweig , ya la habia visto , pero cada vez me impresiona más , pues la entiendo,dejar este mundo al lado de tu compañera, en la soledad mas absoluta de una habitación,un momento quizas sublime de liberación,también una manera de decir , esto lo decidimos nosotros,
toda la vida con el miedo , como mochila, viendo personajes vomitivos, el suicidio no es un tema dificil, es una proposición de etica.Perdonen si me he extendido largo y tendido .