sábado, 2 de enero de 2010

UNA RONDA POR LOCALES DE NUEVA YORK CON CARMEN D'ALESSIO


Conocí a Carmen D'Alessio, Relaciones Públicas de la noche neoyorkina, en los buenos tiempos en que trabajaba en la impresionante discoteca Studio 54.


La he visto siempre acompañada por celebridades internacionales, o bailando, con mucho ritmo, rodeada de jóvenes guapos y divertidos. Con una sonrisa imborrable y una energía envidiable. La recuerdo saliéndo, una noche, de una tarta gigante en Studio 54.


Y no olvidaré nunca la fiesta benéfica para la UNICEF, organizada en Studio 54 por la Maharaní de Jaipur, en que Carmen me presentó a Gloria Swanson, el gran mito del cine mudo, a quien yo creía desaparecida de este mundo desde hacía muchas décadas.


Cramen sigue siempre igual. Con su gran sonrisa, y promocionando locales de la noche de Nueva York, rodeada de gente joven.

Mi discreción y las convencionales normas sociales me impiden revelar la edad de esta incombustible peruana. ¡Su vitalidad es impresionante para la edad que tiene! Y en eso reside la gracia y el mérito de este icono de la noche neoyorkina.



Siempre que aterrizo en Nueva York llamo a Carmen D'Alessio. No solo porque es una gran amiga, sino también porque con ella tengo entrada en los lugares de moda más privados y divertidos de Manhattan. En todas partes Carmen es recibida y tratada como una reina.


La primera noche cenamos en el exclusivo restaurante The Monkey Bar, sito en el 60 East de la 54 Sreet, y que pertenece al propietario de Vanity Fair. Es muy difícil conseguir mesa y el ambiente está muy bien.

A Carmen le divierte vestir muy juvenil. Y cada día, de pies a cabeza, viste de un color diferente. Como si hubiese caído en un pote de pintura.


De allí fuímos a casa de los Barones Roger y Bara de Cabrol, donde se celebraba la fiesta de cumpleaños de Bara. Yo conocía a Roger y a sus padres, pues tenían casa en Ibiza.

La Baronesa de Cabrol diseña joyas, y es hija de la cantante Petula Clark.


La simpática fiesta me recordó a las que se ven en la películas de Woody Allen, con una mezcla de artistas, diseñadores, bohemios, y gente muy simpática de todas las edades.



Michele Savoia y Peter Greer hablan con Carmen, que aquella noche Carmen iba de rojo vivo, con un colgante de Cavalli que yo le había regalado.


Me encontré allí con Julio Santo Domingo, y también con Mona Kristensen. Aquí poniéndose las gafas para tomar nota de mi teléfono.


Mona fue protagonista de la película Bilitis, dirigida por el famoso fotógrafo David Hamilton, de quien fue pareja.


La noche siguiente Carmen me llevó a conocer el local de super moda: el Boom Boom Room Lounge. Un bar de copas fantástico, en el piso 18 del Standard Hotel, sito en el 848 de Washington Street, con la calle 13, en el Meatpacking District.



Nos acompañaba la abogada argentina Irene Mayans, con la que posamos a la entrada del local, ante un árbol de Navidad con un pavo real blanco en la copa. Nos recibió el director Kamil.


Este tan exclusivo local es propiedad del hotelero André Balasz, aquí en la foto junto a Daphne Guiness.


No hay noche sin que en el Boom Boom Room estén presentes varios famosos internacionales, como Jud Law o Jon Bon Jovi.



Nicky Hilton.

El diseñador Calvin Klein.


O la cantante Madonna, a quien saluda Valentino.


Fue un placer encontrarme allí con Carlos Torretta, hijo de mis amigos el diseñador Roberto Torretta y Carmen Echevarría. Y también encontrarme con Miguel Fábregas, el hombre más guapo que he visto en Nueva York, que trabaja en Banca, y es hijo de mi amigo Salvador Fábregas. No me extraña que lo sacaran en Vanity Fair. España, pues, estaba muy bien representada.

La sala circular de este lounge está rodeada de cristaleras desde las que se divisa una panorámica impresionante.


El rascacielos ilumidado en azul es el Empire State Building.


Y no es menos impresionante el grupo de camareras, uniformadas en satén blanco, y con tocados de diferentes diseños.

Madonna y su amigo Jesús Luz se sentaron en uno de los palcos, tapizados en cuero de color marfil, frente al fuego de una de las chimeneas.


En este bar pueden probarse cócteles muy creativos y exóticos.


Pedí permiso a este "ramillete" de simpáticas, sexy y atractivas chicas para fotografiarlas.


Además del DJ, en el Boom Boom Room hay música en vivo.


Al día siguiente invité a Carmen a comer en el Down Town Cipriani. En este restaurante, sito en el 376 de West Broadway, en el Soho, la comida tradicional italiana es una verdadera delicia.


Aquel día tocaba el color azul, de cabeza a piés. Y yo me puse a tomar nota de las nuevas direcciones que me sugería Carmen, en mi agenda roja de Nueva York.



Por la noche Carmen me invitó a uno de los locales que está promocionando: La discoteca-restaurante Juliet.


Aquella noche tocaba el color dorado. Incluso en el pelo. ¡Qué humor tiene Carmen D'Alessio!


En la cena nos acompañó de nuevo la abogada Irene Mayans, y también el real estate broker Lazar Ilic, y el Embajador de Perú ante las Naciones Unidas.


El ambiente se fue caldeando y un saxofonista se subió a la barra del bar.


Al poco rato, los clientes enloquecidos por la música, a todo decibélio, se fueron subiendo a bailar sobre las barras de bar y los sofás.

Esta "violación" del mobiliario, con el consecuente deterioro de la decoración, se ha puesto de rabiante moda en Nueva York.


"Los sábados, sobre las 14 horas, hay que ir al brunch de Bagatelle. Es muy divertido", me dijo Carmen.

Este restaurante, de aspecto tan relajante, sito en el 409 West de la 13 Street, se convierte durante unas horas en una locura impresionante.


Ese día tocaba el color violeta.

A la hora de comer, en Bagatelle, casi no hay luz. En la penumbra suena una música de discoteca a tope, y la gente baila deshinibida sobre los sofás, las sillas y las mesas en las que está comiéndo.


Un negro, subido en la barra, no da descanso a su tambor, mientras el público silba y chilla sin parar. ¿Qué habrán desayunado?, me preguntaba yo...





Carmen no paró hasta lograr que me subiese al sofá a dar saltos. Luego levantó el brazo y pidió Champagne.


Al momento apareció un camarero, con bengalas encendidas en los tapones de las botellas (especialidad de la casa) y el griterío fue ensordecedor.

Al día siguiente, domingo, Carmen D'Alessio viajaba a Perú. Y me pidió que fuese a despedirla a "Misa de una", en la Quinta Avenida.

Yo pensé que era otro bar de copas, pero resultó ser la misa dominical, a la que Carmen no falla nunca, en St. Patrick's, la catedral de Nueva York.


Muchas gracias Carmen. ¡Contigo es imposible aburrirse! Y reza por mí los domingos.

Fotos: Carlos Martorell, Patrick McMullan.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendo paseo por la diversión de la Gran Ciudad. Con usted nos teletransportamos, es increíble.
Tomaré nota para el día en que vaya, aunque su trabajo también consigue reflejar la alta velocidad de la vida de los locales. Tal vez el día en el que pueda ir todos estos locales sean sustituidos por nuevas tendencia. Me permitiré recurrir a usted para una nueva selección.
De nuevo, felicidades, no sabe como he disfrutrado.

Enric

Carlos Martorell dijo...

ENRIC: Todo cambia a mucha velocidad en NY. Lo que está de moda hoy, desaparece mañana. Me alegra de que disfrute con mi blog.Un abrazo.

Brioche dijo...

Hola Carlos, ha sido un enorme placer encontrarte en este rincón de Internet... Petula Clark es una grande, nunca me canso de escuchar "Downtown" ni el dúo de "Hello Sally, Hello Dolly" que cantó junto a mi adorada Dalida. Saber quién es su hija ha sido muy muy curioso!!! Mil gracias por descubrírmelo y por compartir todos estos momentos tan especiales con nosotros. Desde hoy soy tu fan!!!

Un beso

Carlos Martorell dijo...

BRIOCHE: Me gusta saber que hay personas que aprecian mi blog, al que dedico muchas horas.
Por cierto, el brioche me encanta. Un abrazo!

Brioche dijo...

Mil gracias!!! (Yo también adoro los brioche recién hechos)

Besitos

FERNANDOG dijo...

Carlos:

Menudo repertorio de sitios, y vaya ritmo de actividad tiene tu amiga peruana, nunca mejor dicho de que "a quien buen árbol se arrima, buena marcha le cobija"... Me ha hecho gracia el apellido de la abogada argentina, Mayans, supongo que tendrá algo que ver con Ibiza/Formentera...

Fantástico post!!

Un Abrazo

Carlos Martorell dijo...

FERNANDOG: Gracias!!
Yo pensé lo mismo cuando me dijo que se llamaba Mayans. Un abrazo!

Kro dijo...

¡Carlos! ¡¡Veo que no aprovechas nada el tiempo y lo pasas fatal, qué envidia!!
Tu profe.

Carlos Martorell dijo...

KRO: Sí, aprovecho mucho el tiemo, especialmente cuando viajo. Luego, como habrás podido ver en el siguiente post, siempre hay un lado cabreante en los viajes. Pero no puedo ni debo quejarme. Un abrazo.

Alberto dijo...

OMG! An AMAZING post! Congratulations. All my best.

Carlos Martorell dijo...

ALBERTO: Una marcha que te va mucho... Un abrazo!

Miguel Oliveira dijo...

FANTASTICO RECORRIDO . PERO EL MOTIVO DE MI COMENTÁRIO ES EL SIGUIENTE: SOY COCINERO Y NECESITABA SABER SI TU RECUERDAS SI STUDIO 54 TENÍA RESTAURANTE PRÓPIO O ALGÚN ANEXO Y SI TODAVÍA SE CONSERVA ALGUNA CARTA POR LA QUE ME PUEDA GUIAR, PUES TENGO PREVISTO ORGANIZAR UNA CENA TEMÁTICO SOBRE ESTE TEMA. MUCHAS GRACIAS.

MIGUEL OLIVEIRA

Carlos Martorell dijo...

MIGUEL OLIVEIRA: Yo iba al 54 en los primeros años, cuando estaba Steve Rubell. Y no había restaurante. No sé si años más tarde, en su decadencia, hicieron uno, pero no lo creo. La siguiente discoteca de moda fue el Xenon, que dirigía mi amigo Peppo Vanini, y tampoco tenía restaurante. Entonces no se estilaba. Saludos.

joaquim dijo...

bloc descubierto ayer, me a encantado, tenemos los mismos gustos NY(9 viajes), Ibiza( ya he perdido la cuenta)y sigo tus pasos desde BCN.
en Ibiza siempre saludaba a la princesa Smilja !!, amiga de lladó y su ex mujer Lilí de Malibú ¡¡ que tiempos !! ah este verano voy a provar tu nuevo invento LIO....
saludos
joaquin