domingo, 31 de mayo de 2009

LA INEXORABLE HUELLA DEL TIEMPO

Hace un par de días, poniendo orden en unos papeles, encontré mi carnet de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona.

Yo tenía entonces 18 años recién cumplidos, y aparentaba bastante menos. Y me impresionó constatar cómo el paso del tiempo nos va cambiando, hasta hacer de nosotros otra persona. No solo físicamente sino, también, psicológicamente.


Cuando me encuentro con un conocido o amigo, al que he perdido de vista durante muchos años, antes de pensar en la alegría o sorpresa que me produce ese reencuentro, mi ojo detallista analiza automáticamente, y con milimetrada crudeza, los estragos que el paso del tiempo ha obrado en aquella persona. Sin pensar que mi interlocutor está, probablemente, haciendo lo mismo con mi fisionomía.

Lo más triste es cuando uno es ya irreconocible, y se ve obligado a refrescar la memoria del otro.

Casualmente, el mismo día que encontré mi carnet de universitario, llegaron hasta mí unas imágenes de Hollywood, no retocadas con el photoshop.

Y estas crudas imágenes, han consolado mi lado tonto, en lo referente al inexorable paso del tiempo, pues se dice que "mal de muchos, consuelo de tontos".


Richard Gere.


Mickey Rourke.


Arnold Schwarznegger.


Brendan Fraser.


Clint Eastwood.


Val Kilmer.


Roger Moore.


Alec Baldwin.


Pierce Brosnan.


Russel Crowe.

Lo que me ha quedado muy claro, después de ver los estragos del tiempo en todos estos guapos y famosos actores, es que lo que envejece, mucho más que las arrugas, son los kilos de grasa.

Por lo que yo recomiendo un régimen de adelgazamiento muy simple y muy eficaz: Sentarse a comer delante del televisor, viéndo el telediario. Se le corta a uno totalmente el apetito.


SHAKESPEARE escribió: "Dios os ha dado una cara y vosotros os haceis otra".

19 comentarios:

Inma dijo...

Cierto y crudo todo lo comentado. Por eso en estos tiempos de excesivo culto al cuerpo, conviene recordar que, aunque suene a topicazo, hay que cultivar el interior igual o más que la fachada, ya que, al final, no importa tanto una arruga o un michelín, el tiempo lo descuelga todo y hay que aprender a llevarlo con elegancia, como todo en esta vida. Saludos.

Carlos Martorell dijo...

INMA: Como bien dices, por un lado está la moda del culto al cuerpo, pero por otro la del machaque al cuerpo sin piedad. Y no me refiero al comer con exceso, sino a otros excesos...
Mens sana in corpore sano.
Un abrazo!

Beatriz dijo...

Bueno dias...dicen que la cara es el espejo del alma...creo que es cierto...no hay nada comollevar la vida que realmente quires para encontrarte bien, por dentro y por fuera.

Me "ha dolido" especialmente ver las imágenes de Mickey Rourke que "despertó" mis másoscuros instintos en los 90, ja ja ja....

Creo que a tod@s los mitos, tarde o temprano les pasan faturas los excesos cometidos. No sólo excesos físicos (que los habrá, y muy gordos), también el ritmo de vida que han llevado en determinados momentos, viajes, hoteles, fiestas, alcohol (y varios), mala alimentación, falta de sueño, estrés...por dios! me estoy estresando yo de pensarlo!

El culto al cuerpo debe estar precedido del culto al ser humano ppara que, siendo fieles a nosotros mismos, nuestras ideas, y nuestra forma de vida, podamos equilibrar cuerpo y mente de modo correcto.

Los años no siempre "destrozan" hay quien los lleva con mucha elegancia y dignidad. Será que ellos son felices!

Un abrazo. Beatriz

Inma dijo...

Una muestra de elegancia al envejecer: mi adorada Audrey Hepburn. No soy especialmente mitómana, pero con esta señora tengo delirio. A la pobre mía no le dió tiempo a envejecer más, porque murió a los 63 años, pero en sus últimos años se mostraba así de radiante: http://storage.people.com/jpgs/19900509/19900509-750-45.jpg

Quizá su especial belleza siempre emanó desde dentro ...

Carlos Martorell dijo...

BEATRIZ: La vejez es imparable, por lo que no hay que "fomentarla" con ciertos excesos. Una de las mujeres más bellas y elegantes que he conocido en mi vida, pero que hacía muchos excesos, me decía, cuando yo tenía solo 20 años y ella muchos más: "Al cuerpo hay que maltratarlo". Soy frágil y no le hice caso. Y ella, pobre, tuvo un final monstruoso.
Un abrazo!

cacho de pan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dante Bertini dijo...

Estimado Carlos,
agradezco, por ser otro damnificado por el inexorable, impío y acelerado tiempo, el que nos muestre esta galería de "deformados por la vida".
¡A quemar las fotos del pasado, olvidarnos de cómo fuimos ayer y vivir plenamente mientras podamos hacerlo!

Beatriz dijo...

Carlos, felicidades entonces por ser frágil y no seguir los consejos de la dama en cuestión!

Beatriz dijo...

Carlos, felicidades entonces por ser frágil y no seguir los consejos de la dama en cuestión!

Carlos Martorell dijo...

DANTE BERTINI: Tienes parte de razón, pero si yo quemo mi colección de fotos del pasado me quedo sin Blog. Un abarzo!

Carlos Martorell dijo...

INMA: En un post reciente puse foto de Audrey Hepburn como ejemplo. Un abrazo!

FERNANDOG dijo...

Carlos:Después de vivir más de ocho años, (desde el 98 hasta el 2.006) permanentemente en Formentera y desplazarme, durante ese periodo, a Palma únicamente en navidad y días puntuales por razones de trabajo,ha dado lugar, ahora que paso todos los fines de semana en Mallorca, a reencontrarme con amigos y amigas a los que había perdido la pista.Todos los de mi generación estamos rozando los 50. A parte de comprobar a quién le ha pasado mayor factura el tiempo, lo que más me sorprende es la sensación de que, parece que fue hace solo unos días que dejamos de vernos y sin embargo, han pasado la friolera de más de 20 años desde que andabamos solteros/as y quedábamos en Gomila,Club de Mar, etc,etc.

Probaré la "dieta televisiva", aunque la "radiofónica" por las mañanas también es eficaz..!

Un abrazo!

Merche Pallarés dijo...

¡Qué te voy a decir yo que no te haya dicho sobre los estragos del tiempo! Con decirte que no me reconozco entre las fotos de ayer y las de hoy... En fin, lo importante es que hemos llegado hasta aquí razonablemente sanos y salvos y habiendo disfrutado de la vida, querido Carlos. ¿Cuándo vienes a Ibiza? Ya estamos en junio... Muchos besotes, M.

Laura A (Ibiza ) dijo...

Carlos, me ha encantado este post, Yo con 30 anos ya empiezo tambien a encontrarme gente que hace diez que no veo,y en algunos el cambio ya es importante, supongo que como bien dices, ellos podran estar pensando lo mismo de ti.
Voy a decir a favor del paso del tiempo, que una cada vez disfruta mas las cosas, no todo podia ser malo no?
Creo que es muy importante cuidarse fisica y mentalmente, desgraciadamente hoy dia miras a muchas personas,cuyo rostro expresa cuanto dolor deben haber pasado, o el tipo de mala vida que pueden estar llevando.
Un abrazo a todos.
PD. Merche espero tu visita eh !

Carlos Martorell dijo...

MERCHE: Creo que llego el 5 de junio para pasar unos días pues he de preparar unos eventos. Te llamaré. Un abrazo!

Carlos Martorell dijo...

LAURA A: Esta vez llegaré a Ibiza en barco. Pero cuando vuele te buscaré. Un abrazo!

Anónimo dijo...

Es curioso, Carlos, Yo me siento exactamente igual que hace 60 años y eso que tendré 69 el próximo 25 de este mes.

Debe ser que firmé un contrato de inmortalidad como en su día nos presentó Oscar Wilde a Dorian Gray.

Además de que mi vida con Daniela me ha mantenido siempre activo y al menos jovial. Joven es otra cosa.

Wilde dijo: "la belleza hace príncipes a quienes la poseen"

Con las fotos que nos incorporas en "La inexorable huella del tiempo", esta frase de Wilde queda más que entredicho. La belleza es pasajera, un suspiro, y es una gran fortuna poder recordarla como una época entrañable, inolvidable que parecía, que imaginábamos que nunca acabaría. Y como dice Inma lo importante, probablemente porque ya la belleza nos haya abandonado, "es cultivar el interior"

En eso estamos todos los de nuestra generación desde hace años. Y yo os sigo encontrando lozanos y guapos.

Hace unos días, pasando uno de los fines de semana que nos permitimos en esta España millonaria, leí un breve ensayo de Borges -mi autor de cabecera en estos momentos- dedicado a Wilde en 1946: "Dio al siglo lo que el siglo exigía -comédies, larmoyantes para los más y arabescos verbales para los menos"

Sentencia muy borgiana. "Porque ni las comedias de Wilde son sólo lacrimosas, ni sus poemas o relatos pueden calificarse (salvo pequeños retazos, nada significativos) de arabescos verbales". (De Borges, naturalmente)

Lo triste de la belleza de juventud, cuando la hubo y quien la disfrutó, es que al igual que Oscar Wilde atribuyo a Dorian Gray "resulta un paradigma de la decadencia: esteta, dandy, ampuloso y exhibidor de si mismo".

Curiosamente Wilde vivió solo 46 años, muriendo el 30 de noviembre de 1900 en el modesto hotel d'Alsace de París tras dos días de terrible agonía.

Se puede decir que si Wilde alguna vez disfrutó de belleza ya la tenía muy olvidada y perdida. En 1895 fue condenado a dos años de trabajos forzados, tras procesos sensacionalistas, recibiendo la noticia de la muerte de su madre, que le afecta mucho. En 1897 sale de la cárcel y poco después, en 1898 muere su mujer y dos años más tarde, después de una operación de otitis aguda fallece, como antes he indicado.

Entretanto, los últimos años de su vida fueron una sucesión de extremas decadencias , bohemia de pedigüeño dorado en París, viaje a Italia y finalmente de regreso a París enfermo y llevando una vida de "molicie" pobre.

Y todo este rollo para confirmar que la belleza es muy pasajera: mucho más liviana que mi propio post.

Un fuerte abrazo y una maravillosa estancia en Ibiza

Juan Robles

3 de junio de 2009 12:13

Carlos Martorell dijo...

JUAN ROBLES: Muchas gracias por tu extenso y documentado comentario.
Un abrazo!

Merche Pallarés dijo...

LAURA A. En cuanto vaya al aeropuerto, te busco. Besotes, M.

CARLOS a ver si es verdad que me llamas... Besotes, M.

JUAN ROBLES, qué información más detallada sobre Oscar Wilde. Su "Ballad of Reading Gaol" es de lo más emotivo que he leido nunca. Un poema muy desgarrador y bello. Besotes, M.

CARLOS perdona que me haya tomado tu blog como mi casa... Besotes de nuevo, M.