lunes, 5 de mayo de 2008

LA "NO BODA" DEL CAZADOR CAZADO

Sin curas ni jueces, pero ante 200 testigos, Kiko Muntadas Prim y Anne Darlet, con su hija Bianca, en brazos, de solo un año y medio de edad, se prometieron amor eterno, en el impresionante marco del Monasterio de Piedra, en Nuevalos, junto a Calatayud.

Lamento no tener imágenes de todos los asistentes, pues tuve que elegir entre fotografiar o divertirme.

El profesional cazador blanco, que presumía siempre de libertad, y rechazaba tajantemente la idea de formar una familia, ha sido cazado por una dulce jovencita francesa, que podría ser su nieta.


A las 18'30 h. de la tarde, los invitados tomamos asiento en los bancos de una majestuosa iglesia en ruinas. Y al poco rato, Kiko, Anne y Bianca hicieron su entrada sobre una alfombra roja, al son de un profesional coro, que pasaba del clásico liturgico, a La Vie en Rose, o a Mamma Mía, de Abba.


Fue una "boda" distinta a todas. Una "boda" surrealista y muy divertida. Para empezar el atuendo de los novios: Anne, al más puro y sencillo estilo de hippy market de Ibiza. Y Kiko, como es habitual en él, vistiendo un atuendo étnico, mezcla de talibán, africano y cazador, calzado con altas botas de cuero. Y para esta especial ocasión nos sorprendió con un original sombrero africano, que me recordó a esa especie de capucha de boata, con la que los ingleses cubren las tetéras, para conservar el té caliente .

Y entre los atuendos de los invitados, todos amigos incondicionales, y cuya lista no puedo mencionar por un problema de espacio, hubo de todo: smokings, trajes oscuros, elegantes trajes largos o de cóctel, ropa hippy, gilabas, e incluso un gladiador romano y un cazador de safari con salacot.


La pareja tomó asiento en el primer banco, junto a Pierre, el fiel y ya jubilado sirviente de Kiko, nacido en Dahomey (hoy Benin). Y como Anne se ausentaba, porque Bianca lloraba mucho, Kiko con su estrafalario sombrero, y Pierre con su gilaba azul, parecían los verdaderos novios.

Stephan Labelle, hizo las veces de elegante maestro de ceremonias. Pedro de Felipe Jr., vestido a lo Indiana Jones, le dedicó unas muy divertidas y ocurrentes palabras. Vanni Leopardi, descendiente del famoso poeta, no quiso ser menos que su antepasado, y leyó unas rimas en italiano.

De repente irumpió en la escena un grupo de maños, bailando y cantando jotas. Y Mimmo Ferretti, flanqueado por Tammy y Javier Valiente, subieron al escenario y nos sorprendieron con una jota muy cómica.


Pierre, el fiel sirviente, también dedicó a Kiko unas tiernas palabras en francés, recalcando el mutuo respeto que se han tenido durante tantos años. Razón por la que le sigue llamando: Señorito Kiko.

Yo estaba sentado junto a mi adorada Yvonne Bol-lero, llegada para la ocasión de Miami. Hacía tan solo dos días que me había liberado del horrible yeso, que había forrado mi brazo derecho durante 40 días. Y aproveché, micrófono en mano, para recordar a Kiko, en broma, lo "maravilloso" que había sido tenerle de vecino, puerta con puerta, durante 30 años en Ibiza. Pues nunca olvidaré sus constantes y arítmicos bapuleos a un tamtam, a las tantas de la madrugada. O sus roncos canturreos, totalmente emporrado, de regreso de alguna fiesta al amanecer, dando sonoros pisotones con sus botas al subir las escaleras, para luego seguir berreando, tras dejar su puerta abierta, de par en par, para mi deleite.

Y también le dije que me había dejado solo en la estacada. Pues durante años no ha cesado de repetirme: "Martorell, tú y yo somos los más listos. ¡Libres, y sin ataduras, ni hijos!".

No hubo lanzamiento de ramo de flores blancas, para dar suerte a una futura casadera, porque la novia, en vez de ramo, llevaba a Bianca en brazos, y no hubiese sido correcto lanzarla.

De haber habido ramo, hubiese sido para la sexy Condesita Benedicta Shall-Riaucour, que este verano contraerá matrimonio con Winston Theler, perteneciente a una familia que adoro al completo. En la foto está junto a su futura cuñada, y complice, Tiffany Theler, recuperándose de la juerga de la noche anterior.

Tras un largo aperitivo, en otro bello rincón del Monasterio, pasamos a cenar al claustro. En el centro del claustro, un cuarteto de música clásica amenizó el banquete.




A los postres, la Sra. Darlet, la suegra, 20 años más joven que su yerno Kiko, le dedicó unos divertidos "Cuentos de la abuela", en los que El Principe viajero (Kiko, off course...) buscaba incansable a su Princesa (Anne), y no la encontraba. ¿Por qué? Pues porque la Princesa aún no había nacido...

Luego: música en vivo, baile, tambores y una corta actuación del Dj Pocholo Martinez Bordíu. La pista se caldeó a partir de que yo apagase todas las lámparas, creando una atmosfera más discotequera. No pude remediarlo. Es mi deformación profesional.




Un fornido negro y Antonia Dell 'Atte, bailando enloquecidos, rodaron por los suelos. Suerte que la italiana es potente y no le pasó nada. Yo, a un palmo de ellos, ví de nuevo peligrar mi brazo.

Al día siguiente, agotados, nos pusimos todos en marcha para el regreso. Unos partían en Ave, otros en avión desde Madrid, otros en coche, y un aristocrático grupo de italianos, en el jet privado de Ferdinando Brachetti-Peretti y su encantadora esposa, la Princesa Mafalda Von Hesse, que cenó a mi lado.



Antonia y su hijo Clemente, que se había rapado al cero, para solidarizarse con el Tibet, me llevaron en coche hasta Barcelona.

Kiko nos despidió afónico, y Anne con su virginal sonrisa.

Pero antes me dí una vuelta por el parque del Monasterio. Y al ver las fántásticas cascadas, los lagos, y ese agua que brota a borbotones, pensé en nuestros "genios de la política", que no han sabido solucionar los problemas de la sequía en Cataluña, que nos amenaza desde hace tantos años.


Fotos: Imma Gonzalez y Carlos Martorell.

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