lunes, 7 de enero de 2008

SOLUCION UTOPICA AL CAMBIO CLIMATICO




Estas tres imagenes de Ibiza, en un futuro no tan lejano, me inducen a imaginar cuál sería la única solución para detener los catastróficos estragos producidos por el cambio climático.
Felicito la gran labor de concienciación que están haciendo Al Gore, Greenpeace, y tantos otros, pero no soy nada optimista. Cada vez somos más los habitantes de este achacoso planeta, y cada vez somos más insaciables. Y ahora, para colmo, India y China se lanzan al abordaje...

De seguir así, el planeta Tierra pronto estará desahuciado.

Aunque parezca una locura utópica, la solución drástica para regenerar nuestro planeta consiste en la desaparición total del hombre de la faz de la Tierra. El único animal que necesita consumir y destruir todos los elementos para sobrevivir es el llamado curiosamente: animal racional.

Bastaría un solo siglo, sin el hombre consumiéndo, ensuciando, polucionando y devastando todo lo que se le pone por delante, para ver resurgir mares cristalinos y llenos de vida submarina, bosques frondosos, y selvas pobladas de faunas casi extinguidas, bajo cielos impolutos.

Desaparecieron los dinosaurios y no fue el fin del mundo. ¿Por qué no puede desaparecer el hombre?

De seguir la cosa así, no serán necesarios métodos aniconceptivos para que vayamos desapareciéndo paulatinamente. De seguir así, desapareceremos todos víctimas de tremendos cataclismos. Terremotos, tsunamis, huracanes, incendios, tornados, etc. harán el trabajo de limpieza.

Hace unos años escuchabamos la noticia de una inundación o un gran cataclismo, siempre en lugares perdidos y exóticos, como Bangladesh o Java, y que ocurrían cada tres o cuatro años. Ahora vemos a diario imagenes televisivas de coches flotando y gente refugiada en los tejados, devastadores incendios, horribles terremotos, y ya no en lugares tan remotos y exóticos. Ahora los desastres ocurren cada vez más en ciudades muy desarrolladas.

Yo he polucionado, más o menos como todo el mundo. Y con mi inceneración, cuando llegue el momento, lo haré una vez más. Pero será la última, pues no pienso dejar en este mundo descendencia contaminante.