domingo, 16 de diciembre de 2007

EL PARAISO TERRENAL


He pasado unos días en las islas Seychelles. He viajado allí para hacer el estilismo de unas fotos para un catálogo.
Las fotos se hicieron en MAIA, un Resort y Spa super exclusivo y exquisito, en la isla Mahé.

Hace 42 años tuve el privilegio de ver una Ibiza virgen, tal como ahora son las Seychelles. ¡Como hemos podido degradar tanto el litoral español!
En Seychelles no hay polución. No hay basura. No hay hamacas ni sombrillas sobre sus blancas arenas. No hay música discotequera, a todo decibelio, en sus playas desiertas. No hay medusas. El agua es cristalina, de color turquesa, y puedes bañarte incluso de noche o bajo la lluvia, pues la temperatura es ideal. A dos metros de la orilla pueden verse enormes tortugas y peces, de todos los colores y formas, nadando sobre bancos de coral. Es como nadar dentro de un acuario.

En Seychelles hay hoteles simpáticos y a precios bastante asequibles, pero MAIA es una experiencia única.
Rodeadas por una exuberante vegetación, llena de flores aromáticas, con vistas panorámicas sobre blancas playas, se encuentran las 30 villas de MAIA. A cada villa, que dispone de piscina privada, se le destina un mayordomo, que se dedica al cliente durante las 24 horas del día. El servicio es impecable.

En este Resort se disfruta de una tranquilidad, una privacidad y un silencio, solo roto por el canto, los gorjeos y los graznidos de aves de múltiples especies.

MAIA es salud, para el cuerpo y para la mente. Su Spa es un refugio paradisiaco diseñado para renovar energías. Los masajes y los tratamientos de belleza son llevados acabo por verdaderos profesionales, en su mayoría asiáticos, que tienen una sensibilidad muy especial.


Y finalmente quiero destacar la gastronomía de MAIA.
Partiendo de la base de que la materia prima es fresquísima, especialmente el pescado y el marisco, el restaurante ofrece una variada gastronomía que va de la francesa contemporánea, a la mediterránea, la criolla y la asiática. Una delicia para el paladar del más gourmet.

Regresar a mi trabajo, después de pasar una semana en MAIA, ha sido un bajonazo, pero que he podido afrontar gracias al milagroso recargue de pilas que me ha proporcionado este maravilloso paraíso terrenal.

MAIA, I love you!!!

Fotos: Abel Echeverria e Immersive Images.

No hay comentarios: